PP de la Comunidad Valenciana

La incómoda sombra de Rita Barberá

El PP de la Comunidad Valenciana rechaza nombrar a la exalcaldesa presidenta de honor a título póstumo

Desde la izquierda, Betoret, Bonig, Moliner, Barberá y Moragues, en 2015.
Desde la izquierda, Betoret, Bonig, Moliner, Barberá y Moragues, en 2015.JOSÉ JORDÁN

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El PP de la Comunidad Valenciana ha rechazado nombrar a Rita Barberá presidenta de honor a título póstumo. La propuesta la había realizado el senador Pedro Agramunt para ser aprobada en el congreso regional que el partido celebra este fin de semana. En lugar de ello, la formación dedicará en su preámbulo un recuerdo a todos los militantes fallecidos, con especial mención a quien fue durante 24 años alcaldesa de Valencia.

La solución es un reflejo de las tensiones soterradas que vive la formación. Y también de la incomodidad que genera una figura a la que todos reconocen una enorme relevancia histórica en el partido, pero cuya etapa sigue investigando la justicia. Esta semana la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha aportado al juez que instruye el caso Taula nuevos indicios de la presunta financiación irregular de la campaña con la que Barberá ganó las elecciones de 2007, revalidando su cuarta mayoría absoluta.

El XIV Congreso del Partido Popular de la Comunidad Valenciana reelegirá como presidenta a Isabel Bonig, que es la única candidata. Además de incluir la referencia a la trayectoria de Barberá en el preámbulo, fuera del articulado de los estatutos, es más que probable que durante el congreso se le rinda homenaje, al menos unas palabras en alguna de las intervenciones.

Valencia 'congela' la calle de la exalcaldesa

Valencia no concederá ni ahora ni a medio plazo una calle a la exalcaldesa Rita Barberá como solicitó una asociación. El actual regidor, Joan Ribó, considera que falta “perspectiva temporal” para tomar tal decisión. Barberá falleció a finales de noviembre. “Con el tiempo se puede volver a revisar todo, pero ahora no es el momento”, afirma Ribó.

Barberá murió dos días después de declarar como investigada por supuesto blanqueo de capitales, un delito que negó haber cometido.

En el Ayuntamiento, solo el grupo municipal del PP apoya la propuesta registrada por Rafael Mampel, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Ciutat Vella, una entidad no muy conocida. La Federación de Vecinos de Valencia ha eludido pronunciarse.

La cuestión judicial, señala Ribó, “está sobre la mesa”. “Pero independientemente de que se resolviese, no está previsto dedicarle una calle a Barberá. Es necesaria cierta perspectiva histórica. Una asociación lo ha pedido y muchos ciudadanos se han manifestado en contra”, añade.

La enmienda para convertir a la exalcaldesa presidenta de honor presentada por Agramunt, que fue presidente del PP de la Comunidad Valenciana (PPCV) entre 1990 y 1993, es un signo del pulso silencioso que mantiene con Bonig parte de la vieja guardia del partido.

Un grupo en el que además del actual senador se han alineado figuras que en su día tuvieron peso en la formación. Como Carlos González Cepeda, José María Chiquillo y parte de los concejales del PP en el Ayuntamiento de Valencia, que fueron elegidos en la lista que Barberá encabezó en 2015 y están imputados —nueve de los 10 ediles del grupo municipal— en la pieza de blanqueo y financiación ilegal abierta en el caso Taula.

Todos ellos se han acercado en los últimos meses a Vicente Betoret, presidente del PP de la provincia de Valencia, que celebrará su propio congreso después del regional. Una aproximación que ha ido en paralelo a la pérdida de sintonía entre Bonig y Betoret.

Si el distanciamiento entre ambos se traduce o no en enfrentamiento abierto se sabrá después del cónclave regional, que tendrá lugar el 1 y el 2 de abril en el Palacio de Congresos de Valencia y a cuya clausura el PPCV espera al presidente del Gobierno y del PP nacional, Mariano Rajoy.

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