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El retraso del túnel de Gòries tendrá un sobrecoste del 20%

El Ayuntamiento de Barcelona estudia si pide responsabilidades a la empresa que hizo el proyecto y la que construye

Vista de las obras de la plaza de les Glòries desde el Museo del Diseño.
Vista de las obras de la plaza de les Glòries desde el Museo del Diseño.

El Ayuntamiento de Barcelona admitió ayer que el retraso de más de un año y medio (19 meses) en las obras del túnel de la plaza de les Glòries de Barcelona tendrá un sobrecoste para las arcas públicas de casi 12 millones de euros, un 19,6%. Es una de las conclusiones de la auditoria que encargó la empresa municipal que contrata las obras, BIMSA, tras constatar que las deficiencias en el proyecto y la ejecución han obligado a perforar un metro y medio más de lo previsto y recalcular la obra. El gobierno estudia si pide responsabilidades.

Unas responsabilidades que en parte buscarán que sean las empresas quienes acaben costeando el sobrecoste. El proyecto se adjudicó a la UTE Esteyco-Transfer y las obras a la que forman Romero Gamero, Benito Arnó e Hijos, Copisa y Comsa. Además, el Ayuntamiento reconoce que las empresas afirman que será mayor que los 12 millones calculados por la auditoría, por lo que es previsible que ahora comience una dura negociación. Todo ello en la mayor obra que hay en marcha en la ciudad: soterrar la Gran Via perforando dos túneles que bajarán hasta 25 metros de profundidad y que pasarán por debajo de otros túneles de tren y metro y un colector. “No aceptaremos más retrasos ni más sobrecostes injustificados en esta obra que es central en la ciudad”, afirmó ayer la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz.

El retraso, revelado por EL PAÍS en octubre pasado, llevó al grupo municipal de la CUP a proponer y conseguir apoyo para exigir la auditoría, que firma el ITEC (Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya). Ya la conocen los grupos municipales y esta tarde se presentará a los vecinos. Hasta ahora el consistorio mantenía que el sobrecoste del retraso se absorbería con los 80 millones por los que se licitó una obra que BIMSA adjudicó por 60, con una baja del 24,3%. Resulta llamativa esta baja, tratándose de una obra tan compleja, y cuando la baja media de las obras licitadas por BIMSA el año pasado fue del 21%.

La auditoría concluye que las dos grandes trabas con las que ha topado el proyecto son que la pantalla de uno de los dos túneles de Adif y el colector que hay debajo son más profundos de lo esperado, por lo que hay que bajar el túnel un metro y medio más. Y perforar más despacio de lo previsto. Un “avance diario más comedido”, en palabras del director general de BIMSA, Ángel Sánchez, que subraya la gran “complejidad” de la obra y explica que el 60% del túnel ya está hecho. Además, da la casualidad de que estas tres piezas están ubicadas en el peor punto donde podían estar: en la cota más baja del túnel. En este sentido, reprocha al proyectista que se fiara de la documentación existente sin hacer comprobaciones. El estudio también reprocha que el proyecto fuera “optimista” al considerar los condicionantes externos que podían aparecer y que la evaluación de riesgos fue “poco conservadora”; y tacha de “riesgo económico” la baja del 24,3% de la UTE constructora.

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