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Puigdemont explora sortear a la CUP para respetar al Consejo de Garantías

Junts pel Sí quiere cambiar la disposición de los Presupuestos que fue declarada inconstitucional

Carles Puigdemont, este miércoles, en el Pleno del Parlament.
Carles Puigdemont, este miércoles, en el Pleno del Parlament.

El Gobierno catalán explora una vía alternativa a su pacto de legislatura con la CUP que respete la anulación que hizo el Consejo de Garantías Estatutarias de una reserva de partidas para organizar el referéndum. El dilema que se le plantea a Carles Puigdemont es, como ya ha sucedido en otras ocasiones, la negativa de los anticapitalistas a admitir cualquier modificación y la amenaza de estos de no aprobar los Presupuestos para este año si no se preserva la disposición adicional 31 que fue declarada contraria a la Constitución y al Estatuto y que se incorporó para precisamente para contentar a la CUP.

Junts pel Sí y su socio parlamentario tienen de plazo hasta el lunes para alcanzar un acuerdo sobre las enmiendas al dictamen de ese órgano consultivo. Sin embargo, el Gobierno catalán no descarta alcanzar un acuerdo con alguna otra formación para que prosperen las enmiendas, pero la cuestión no es esa, sino las consecuencias que se derivarían de buscar un aliado diferente de la CUP. Es decir, se podría alcanzar un pacto para enmendar el artículo cuestionado, pero después harían falta los votos de los diez diputados anticapitalistas para aprobar las cuentas, pues ninguna otra fuerza política está dispuesta a hacer de muleta de Junts pel Sí.

Una alternativa pasaría por aprobar la enmienda registrada por Catalunya Sí que es Pot, en la que se propone que se avalen los recursos para organizar la consulta de acuerdo con la resolución que se aprobó en octubre en el Parlament a favor de un referéndum con garantías, reconocimiento internacional y efectivo. Los ecosocialistas consideran que resultaría “relativamente fácil” llegar a un acuerdo porque su propuesta respeta el contenido del dictamen del Consejo de Garantías.

Sabedor de la delicada situada en la que se encuentra, el Gobierno catalán se mueve en una ambigüedad calculada para no soliviantar a la CUP. Así, la vicepresidenta Neus Munté evitó el pasado martes concretar qué modificaciones defenderá su gobierno para dar cumplimiento al dictamen. “La exactitud no la puedo responder, se ha de consensuar con otras formaciones políticas. Tenemos que socializar y poder compartir”, aseguró. Lo que sí dejó claro la portavoz es que le corresponde a Oriol Junqueras buscar ese acuerdo por su condición de vicepresidente económico de la Generalitat y responsable de elaborar los Presupuestos.

Puigdemont fue preguntado este miércoles por la oposición en la sesión de control y no dio ninguna pista de por donde puede ir el acuerdo, pese a las interpelaciones de Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Miquel Iceta (PSC). “El dictamen le dice que su Gobierno no puede hacer el referéndum que quiere hacer. Y apremiados por las circunstancias ustedes quieren saltarse cualquier límite”, señaló el líder socialista.

El dictamen “cuestiona la poesía pero nos ha avalado la prosa”, replicó el presidente catalán en referencia a que la convocatoria del referéndum no ha sido declarada inconstitucional por el Consejo de Garantías.

A la espera del desenlace definitivo, la CUP se ratificó en su postura inamovible. “No hay nada que negociar”, aseguró el diputado Albert Botran. “No nos situamos en la hipótesis de que se quiera cambiar, ni imaginamos que lo quieran cambiar”, precisó. Mientras, los Presupuestos siguen si aprobarse y antes de convocar el Pleno para dar luz verde habrá de esperar también a que el Consejo de Garantías publique su dictamen sobre la Ley de Medidas Fiscales y Financieras, la llamada Ley de Acompañamiento de los Presupuestos.