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El conductor kamikaze del camión de butano se gastó 20.000 euros en una noche de fiesta

El hombre estuvo condenado a tres años de prisión por violencia de género y tenía antecedentes por hurto y tráfico de drogas

El conductor del camión de butano (derecha) ha sido detenido.

La noche de fiesta que pasó el conductor del camión de butano robado el martes en Barcelona antes de ser detenido fue por todo lo alto. El hombre se gastó unos 20.000 euros en una juerga de bebidas alcohólicas, drogas y prostitución, según fuentes policiales, que compartió con más compatriotas suecos que encontró en la ciudad. Había llegado a Barcelona ese mismo día 20 de febrero, tenía la habitación de hotel pagada, pero no llegó a usarla. La primera noche, porque estuvo de parranda; la segunda, porque fue detenido a tiros por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana después de intentar meterse en dirección contraria por la Ronda Litoral con un camión de butano que había robado cuando ya lucía el sol, a las diez y media.

El consejero del Interior, Jordi Jané, describió la noche de Joakim R. B. como “una gran fiesta” con “actividades que le comportaron una euforia continuada”. En el momento del arresto llevaba en efectivo 3.000 coronas suecas, unos 300 euros.

“No hay ningún indicio que haga pensar que fuese un ataque terrorista”, insistió en rueda de prensa Jané, sobre la carrera con el camión robado por el centro de la ciudad. Al detenido no le constan antecedentes relacionados con terrorismo y tampoco intentó atropellar a nadie.

Este miércoles, los agentes esperaban los resultados oficiales de las pruebas de drogas y alcohol. Joakim R. B. seguía ingresado en la unidad psiquiátrica del hospital del Mar, y los policías, por orden médica, no habían podido aún interrogarle. Al detenerle, presentaba “una sintomatología alterada, que lo hace ver como una persona inestable”, se limitó a decir Jané sobre si el hombre padece problemas mentales.

Violencia machista

En Suecia, fue condenado a tres años de prisión en 2008 por violencia machista, hurto y tráfico de drogas, según explicó el comisario jefe de Barcelona, Joan Carles Molinero. También le constan sanciones administrativas por conducir sin carné y bebido.

Joakim R. B. llegó a la ciudad con un compañero, después de un largo periplo. De Copenhague viajaron a Moscú, y de Moscú a Barcelona. También tenía otro vuelo previsto para partir a Madrid, pero nunca lo llegó a tomar, supuestamente porque prefirió seguir de fiesta por la ciudad catalana. Los Mossos no interrogaron a su compañero porque se marchó antes de la persecución. En su habitación de hotel no encontraron nada relevante, únicamente las maletas que había dejado antes salir a vivir Barcelona.

“Iba a algún sitio, no huía", aseguró el consejero del Interior, sobre su ruta con el camión. Creen que hacia el mar, pero tampoco lo tienen claro del todo. De lo que sí que no les cabe ninguna duda es que cogió el camión de butano al azar, que buscaba cualquier medio de locomoción. La policía recibió la denuncia de un hombre de que le había intentado robar la moto, y diversos testigos aseguraron que había probado parar varios vehículos por la avenida de Paralelo. Fue casual, según los Mossos, que acabase al volante de un camión de butano.

La huida de 10 minutos del martes por la ciudad dejó tres personas heridas de levedad, y todo un reguero de bombonas de butano repartidas por el suelo, con el peligro que eso supone. El hombre además chocó con varios vehículos que le venían de frente y que no hizo ningún ademán de esquivar. Los policías que le detuvieron dispararon siete veces para intentar detenerle. Sospechan que si paró fue porque las balas alcanzaron el motor y dejó de funcionar el camión. Los Mossos le acusan de los delitos de tentativa de homicidio, hurto de vehículo, atentado a los agentes de la autoridad, conducción temeraria, lesiones y daños.

Fe de errores

En una versión inicial de este artículo se decía por error que los agentes dispararon contra el depósito de gasolina.

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