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La estética del perdedor

Las fotografías marginales del norteamericano Peter Hujar, protagonistas de una exposición en Fundación Mapfre Barcelona

Exposición de Peter Hujar en la Fundacion Mapfre de Barcelona.
Exposición de Peter Hujar en la Fundacion Mapfre de Barcelona.

Muchos de sus amigos, todos sus amantes, un perro, un burro o una gaviota muerta, la corriente del río Hudson, los suburbios ruinosos y deprimidos de Manhattan, una drag queen maquillada con exceso lista para salir a escena o tras su actuación, personajes anónimos de su entorno que muestran, sin rubor, sus cuerpos desnudos, incluso en plena erección, o el propio fotógrafo que salta, saluda a lo militar o mira simplemente la cámara. Todas las imágenes del norteamericano Peter Hujar (1934-1987) están tratadas por igual; como si fueran retratos de los personajes, seres vivos y elementos naturales más nobles del universo. Sus imágenes, todas en blanco y negro, son serenas e íntimas, dignifican a sus protagonistas y transforman el momento efímero que capta una fotografía en algo eterno. Son, pese a que hay personajes conocidos como las de los escritores amigos Susan Sontang y Wiliam S. Burroughs, dos de sus imágenes más conocidas, fotografías del mundo y universo marginal en el que se movía Hujar, que hizo de la fotografía más que una profesión, una forma de mirar el mundo.

La exposición Peter Hujar: a la velocidad de la vida, muestra 160 de sus fotografías, en la que es la mayor retrospectiva sobre este artista norteamericano realizada hasta ahora. Esta comisariada por Joel Smith, director del departamento de fotografía de la Morgan Library & Museum de Nueva York, centro que presta la mayoría de las imágenes (también hay de otros nueve coleccionistas) y puede verse en la sede barcelonesa de la Fundación Mapfre hasta el 30 de abril. Luego viajará a Nueva York, a la sede de la Morgan Library.

Seis de las fotografías con personas recostadas de Peter Hujar.
Seis de las fotografías con personas recostadas de Peter Hujar.

“Hujar miraba siempre de tú a tú”, explicó Smith. También, que pasaba días enteros hasta que conseguía lo que quería. “A veces, utilizaba hasta 20 carretes hasta captar el comportamiento natural de personas o animales”. Por eso, sus imágenes destilan complot con el retratado y una gran intimidad. En el excelente catálogo que acompaña la exposición se le ve, cámara en mano, hablando con un perro, otros de sus protagonistas preferidos, intentando, quizá, que adoptara la posición o el gesto deseado. “Desde la rebelión gay hasta la época del Sida, fue el retratista que con más fidelidad captó la escena neoyorquina, además de todo lo alternativo y trash del East Village, el barrio neoyorquino donde vivió", explicó el experto, que avisó de que la exposición no está organizada cronológicamente, pese a que recorre las imágenes de Hujar desde 1950 hasta sus últimos trabajos realizadas poco antes de fallecer víctima de sida, en 1987.

Susan Sontang, fotografiada por Hujar.
Susan Sontang, fotografiada por Hujar.

En efecto. Smith ha respetado la voluntad de Hujar de impactar y sorprender al espectador reuniendo escenas, personajes y temáticas que nada tienen que ver, aparentemente, unas con otras, en una especie de constelaciones de imágenes. En un grupo de seis, los retratados cubren la cara con un velo, una malla metálica, se esconden detrás de una cortina o de su propia melena. En otro, la posición de dos bailarines desnudos, un perro sentado o el perfil de un volcán marcan una evidente diagonal de toda la composición dándole unidad. Otro de los rasgos del trabajo de Hujar, según Smith, es la falta de vergüenza, realizando retratos de cuerpos y rostros totalmente desinhibidos; como en las imágenes de hombres (el propio Hujar) y mujeres que muestran su sexo de forma explícita y sin timidez alguna. El tercero, la singularidad: “Le interesaba entender al personaje como único y original, no como parte de un todo".

Hujar, tras sus primeras incursiones en el mundo de la moda, no disfrutó del éxito comercial que tuvieron otros fotógrafos contemporáneos como Robert Mapplethorpe “al que menospreciaba Hujar por arribista, por controlar a los galeristas y por notoriedad inmerecida”, explicó Smith. Tan solo publicó un libro en vida en 1976 Retratos de Vida y Muerte, pero su escasa fama le liberó para explotar otras facetas de la fotografía. “Se planteaba retos para ver si los superaba, como retratar personas cubiertas por velos, captar lo mejor de la persona retratada tumbada, en una posición incómoda o realizar retratos dobles para ver la individualidad y, a la vez, la interacción entre los protagonistas y la cámara. En la exposición, formada por fotografías originales vintage en formato casi cuadrado que copió el artista, hay un buen número de ejemplos de todo eso.