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El Taulí deriva pacientes al Hospital General para liberar las urgencias

El complejo sanitario público niega que la desprivatización de la Clínica del Vallés haya agravado el colapso en el centro

Entrada del Hospital General de Cataluña, en Sant Cugat del Vallès
Entrada del Hospital General de Cataluña, en Sant Cugat del Vallès

La saturación de las urgencias vive ajena al modelo político que se impone en la sanidad catalana. Mientras el consejero de Salud, Toni Comín continúa con la expulsión de clínicas privadas de la red pública, el Parc Taulí de Sabadell, que asumió los pacientes de la primera desprivatización —en agosto se expulsó a la Clínica del Vallès—, ha derivado 175 pacientes al Hospital General de Cataluña, el otro centro privado que Comín quería expulsar de la red pública y ahora pretende comprar.

Con la bajada de las temperaturas y la epidemia de gripe a punto de alcanzar su pico de mayor incidencia, el goteo de enfermos que se acumulan en las urgencias de los hospitales no cesa. Los centros sanitarios, que han perdido 1.200 camas desde 2010 por los recortes, son incapaces de encontrar de forma ágil una plaza libre en planta a los pacientes de urgencias que requieren ingreso, y han comenzado a tomar medidas excepcionales.

Así, el Taulí derivó en diciembre 119 pacientes al Hospital General de Catalunya (HGC) y 66 al hospital de Terrassa para descongestionar sus urgencias. En las dos primeras semanas de enero desvió otros 56 enfermos al HGC y 27 a Terrassa. Además, el centro sanitario ha pospuestos operaciones programadas no urgentes para liberar camas en planta, una medida que también han tomado otros hospitales como el Mar o Bellvitge.

Los sanitarios tachan el colapso de “endémico”

Los trabajadores de urgencias del Taulí denunciaron en una carta abierta que “el colapso multifactorial y puntual en años anteriores se ha convertido en endémico”. Los sanitarios tildaron de “insostenible” la situación que viven y acusan de “falta de profesionales, espacio, material” y también “falta de planificación”.

“Los picos de entradas desbordan nuestra capacidad máxima en las diferentes áreas de urgencias”, advirtieron. Según los sindicatos, la media de urgencias diarias en 2016 fue de 383 pacientes y 32 enfermos diarios pendientes de ingreso. En lo que va de 2017, las visitas bajaron a 374 de media pero los pacientes pendientes de ingreso alcanzaron los 40 diarios y también crecieron las derivaciones. El 2 de enero llegaron a atender 449 enfermos.
Los trabajadores exigieron un “plan de actuación ante el colapso”, refuerzos de enfermería y médicos y agilizar altas y traslados, entre otras demandas, para mejorar la situación.

A donde no ha derivado pacientes el Taulí es a la Clínica del Vallès, con la que Salud finalizó su relación contractual en agosto devolviendo los pacientes públicos que atendía el centro privado al Taulí y al hospital de Terrassa.

Con todo, los sindicatos temen ahora el escenario que pueda surgir con la desprivatización del HGC que ultima Salud. Aunque en un principio el Departamento anunció su expulsión en cuanto se terminase el contrato (diciembre de 2016), Salud tuvo que recular y avanzó que el contrato no se rescindirá completamente, sino que se reducirá porque la red pública no puede absorber toda la actividad que la clínica privada hace a los pacientes de la sanidad pública. Sobre la mesa sigue también la oferta de compra por 50 millones que hizo Comín a los dueños, Quironsalud, y que éstos rechazaron. En cualquier caso, Comín informó hace unos meses que la actividad desprivatizada del HGC sería asumida por los hospitales de Terrassa y la Mútua de Terrassa. “La pregunta es ¿qué pasará cuando, del mismo modo que no se derivan pacientes a la Clínica del Vallès, tampoco se manden al HGC ni al de Terrassa, que tendrá menos margen porque ya tendrá que asumir a los pacientes del HGC?”, cuestiona Jorge Serrano, de Metges de Catalunya.

“Faltan camas”

El Taulí, por su parte, niega rotundamente que la asunción de los pacientes de la Clínica del Vallès haya agravado la saturación en urgencias este año, un extremo que comparte Serrano aunque advierte, no obstante, que “faltan camas estructurales”.

Quienes sí ponen en tela de juicio la desprivatización de Salud son los trabajadores del hospital de Terrassa, el otro centro que asumió los pacientes de la Clínica del Vallès. Los sanitarios, que irán a la huelga a finales de mes, dijeron en una rueda de prensa la semana pasada que la medida ha aumentado la presión asistencial y ha comportado “sacrificios” del personal.

 

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