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CLÁSICA

Los colores de la noche

Estreno feliz en Granollers de las contemplativas Cançons nocturnes de Bernat Vivancos

Ante la sequía de estrenos en los auditorios catalanes, abrir una temporada con una nueva obra para coro y orquesta es una iniciativa digna de encomio. Y por ello el estreno de Cançons nocturnes, del compositor catalán Bernat Vivancos (Barcelona, 1973), se vivió el domingo en el Teatre Auditori de Granollers como una fiesta de la música. El concierto, dirigido por Edmon Colomer, fue el pistoletazo de salida de una temporada que conmemora un triple aniversario: los 25 años de la Orquestra de Cambra de Granollers, los 20 de la Escola de Música Amics de la Unió i los 15 del auditorio granollerense.

La música de Bernat Vivancos tiene una dimensión espiritual, mística, quizás ligada al lugar sagrado donde pasó su infancia como miembro del coro de la Escolanía de Montserrat, venerable institución que acabaría dirigiendo de 2007 a 2014, cuando decidió consagrarse a la composición. Con estas raíces musicales, y una devoción especial por las escuelas francesa y nórdica, no resulta extraño encontrar en sus flamantes Cançons nocturnes una combinación de pureza vocal y refinadas texturas que evocan los colores de la noche.

Cançons nocturnes

De Bernat Vivancos

Cor Infantil Amics de la Unió. Orquestra de Cambra de Granollers.

Teresa Nogueron, clarinete. Edmon Colomer, director.

Teatre Auditori de Granollers, 27 de noviembre de 2016

Partitura generosa en la expresión y en su duración, nada menos que 80 minutos de música calmada, contemplativa, con un preludio orquestal y 12 canciones sobre textos de poetas catalanes que han escrito sobre la noche y el alba. La selección evoca la quietud, el sueño, los deseos y texturas de la noche e incluye poemas de Salvador Espriu, Carme Cabús, Frederic Mompou, Pere Quart, Anna Maria Farràs, Joan Salvat-Papasseit, Joan Argenté, Joan Margarit y canciones populares, con una bella armonización de El cant dels ocells como pieza final.

El relato musical está hilvanado por 12 interludios para clarinete que la solista de la orquesta, Teresa Nogueron, bordó con expresividad y cálido sonido: sus intervenciones, desde distintos lugares de la sala, fueron uno de los aciertos de la sencilla puesta en escena de David Pintó, que rompe la frialdad de una versión de concierto jugando con una tenue iluminación, proyecciones y el pausado movimiento del coro.

Confiar la dirección musical del estreno a Edmon Colomer ha sido un acierto; músico sensible, nada efectista, recreó con delicadeza la belleza serena de esta música --son evidentes los lazos estéticos de Vivancos con Arvo Pärt, con quien compartió honores en 2014 como compositor residente del Palau-, subrayando sus detalles más sutiles.

El feliz estreno forma parte del proyecto artístico que está revitalizando la actividad de la Orquesta de Cambra de Granollers bajo la dirección de su concertino, Corrado Bolsi. Si el rendimiento orquestal fue notable, lo excepcional vino con la actuación del Cor Infantil Amics de la Unió: es muy dificil encontrar una formación capaz de seducir al público con la calidad musical, la precisión, el lirismo y el abanico expresivo que despliegan las voces adiestradas con talento por Josep Vila Jover.

Cantan con la voz, el gesto, dando valor musical a las palabras -cantaron de memoria la extensa obra- tras un concienzudo trabajo, muy exigente en cuestiones de afinación, control de la respiración y fraseo: mantuvieron el tipo dando vida a la música poética de Vivancos durante casi una hora y media.