El gran problema de Carmena

El cierre de los presupuestos evidencia la descoordinación de Ahora Madrid

Carmena en el pleno del pasado jueves.
Carmena en el pleno del pasado jueves.Álvaro García

El baile de declaraciones sobre las cuentas municipales que se sucedieron entre el lunes y martes dejó en evidencia la falta de coordinación interna del gobierno de Ahora Madrid. Después de una reunión con el ministro de Hacienda, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, echó por tierra —con una intervención de 10 minutos— cuatro meses de estrategias y desafíos del concejal de Economía, Carlos Sánchez Mato, ante los requerimientos del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La mañana siguiente, Carmena volvió sobre sus palabras. Acompañada del brazo de su edil, sostuvo, en una rueda de prensa organizada a las puertas del pleno municipal, que sus frases fueron “malinterpretadas”, y que ella nunca dudó del planteamiento económico de su concejal. “Tiene todo mi cariño”, dijo mirando a su edil; aunque no el “cariño político”, ya que afirmó desconocer este concepto.

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Desde el primer día de su mandato, la exjueza, de 72 años, tuvo que lidiar con fuerzas políticas heterogéneas y con intereses diferentes. Podemos, Izquierda Unida, Ganemos, Equo y varios independientes confluyeron en una coalición política surgida, sobre todo, para luchar contra el PP e interrumpir sus más de 20 años de gobierno en la ciudad. Con un programa elaborado en pocas semanas, Carmena fue elegida como cabeza visible de esta formación con el objetivo de aunar consensos.

A diferencia de otros municipios gobernados por coaliciones compuestas por fuerzas satélites de Podemos, como son el caso de Barcelona, Cádiz o Zaragoza, la situación en Madrid muestra algunas peculiaridades. “Carmena, a diferencia de Ada Colau [alcaldesa de Barcelona], no tiene detrás la base de un partido sólido”, sostiene Pablo Simón, politólogo y analista del colectivo Politikon. “Esto hace que su capacidad de obra sea limitada. Además, las personas que acaban de entrar en el Ayuntamiento de Madrid no tienen experiencia de gobierno, mientras que sí la tienen algunos miembros de las confluencias de Barcelona y Zaragoza”, agrega el analista, y apunta: "En el caso de Ahora Madrid será más complicado ver rendimientos inmediatos de su gestión”.

Al acabar el primer año natural de gobierno, y con el argumento de la herencia negativa de Ana Botella (PP), que va esfumándose, los miembros del gobierno municipal comparten un objetivo: mostrar que, además de fuerza de oposición, pueden ser también partido de gobierno. Por ello, la alcaldesa ha decidido involucrarse personalmente, anulando su viaje a México de diciembre, para llevar a cabo la elaboración de un plan económico que tenga el visto bueno de Hacienda, y desbloquear uno de los proyectos urbanísticos más importantes en la ciudad, como lo es la prolongación de la Castellana, también conocida como Operación Chamartín. Además, quiere supervisar el programa cultural de Navidad, que el año pasado suscitó muchas polémicas.

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Un enorme reto

Carmena tiene que afrontar un “reto mayor” que otros alcaldes cercanos a Podemos, explica Simón: el de mejorar la coordinación interna de su equipo, y la externa con otras formaciones, como el PSOE, cuyo apoyo es necesario para tirar adelante el gobierno. El problema de la falta de coordinación interna volvió a manifestarse dos días después de las rectificaciones de la alcaldesa sobre los presupuestos.

El jueves, la portavoz, Rita Maestre, se quedó sin palabras ante la petición de los periodistas de que explicara algunas incongruencias en el cambio de reglamento del pleno, que PP y Ciudadanos tildan de “antidemocrático”. Maestre abandonó la sala, y el tercer teniente de alcalde, Mauricio Valiente, responsable de las modificaciones en el documento, tardó más de cinco horas en ir en ayuda de su compañera.

“Nuestro sistema a nivel local es mayoritario”, detalla Simón, y por ello Carmena tiene una ventaja: su posición está asegurada, “siempre y cuando no decida ella misma ser quien dé un paso atrás”. La alcaldesa de Barcelona decidió integrar al PSC en el gobierno. Aun así, tiene los presupuestos paralizados, recuerda el politólogo. “Esto es un reto al que todos los partidos se encuentran, pero que en el caso de Madrid es mayor, porque Ahora Madrid ni siquiera tiene unas filas cohesionadas internamente”, concluye.

Regla de gasto y riesgo moral

Entre los puntos más delicados, de cara a la aprobación de los presupuestos municipales, está el incumplimiento previsto de la regla de gasto en más de 200 millones. En varias ocasiones el ministerio de Hacienda ha recordado que el plan económico de Madrid es, según su criterio de rigor financiero, inviable. La regla de gasto, de acuerdo con la ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, determina cuál es el desembolso permitido a los entes locales e intenta impedir lo que en argot económico se llama el "riesgo moral". Con esta expresión se entiende una actitud financieramente irresponsable por parte de un ente local, que gasta más de lo que ingresa, y que lo hace sabiendo que otro -en este caso el Estado- lo cubrirá.

Joaquín Blanco, economista del servicio de estudios del Instituto de Estudios Económicos de Madrid, califica la ley como "necesaria". "Cuando se habla de recursos publico de varias administraciones, estamos hablando de que no haya nadie que se aproveche del resto", explica el economista. Por otro lado, Blanco recuerda que el problema del "riesgo moral" se ha dado en España sobre todo en las relaciones entre el Estado y las autonomías. "En general, los Ayuntamientos no son tanto el problema, porque ellos sí que cumplen con la regla de gasto y su capacidad de gasto está muy copada en cuanto a competencias".

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