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La policía admite que trató de captar a un anarquista investigado

Declaran como imputados por coacciones dos agentes que fueron grabados por un falso infiltrado

Quim Gimeno, durante la entrevista.
Quim Gimeno, durante la entrevista.

Dos agentes de la brigada de información del Cuerpo Nacional de Policía admitieron ayer, ante la juez, que intentaron captar como confidente a un joven investigado por la Audiencia Nacional en el caso Pandora, una operación de los Mossos contra el supuesto terrorismo anarquista. En su declaración como imputados por coacciones, los policías explicaron que tenían interés “profesional” en hablar con Quim Gimeno. Pero matizaron que le descartaron como colaborador y afirmaron que fue el chico quien insistió en verse con ellos para lograr beneficios judiciales.

El fallido intento por infiltrarse en el mundo anarquista de Barcelona salió a la luz porque Gimeno grabó una de las reuniones con los policías. En la conversación se oye cómo los agentes ofrecen a Gimeno, de 28 años, una “contraprestación mensual” a cambio de información sobre el colectivo: “Vas a captar información en el entorno de los casales del Poblesec”, le dicen. Tendida la trampa, el joven —que fue exonerado del caso Pandora se querelló contra los agentes por coacciones. La juez admitió a trámite la querella y citó a los policías como investigados.

Uno de los agentes admitió ayer que, en enero de 2016, se acercó a un centro cívico donde se hablaba del caso Pandora. Según la versión de Gimeno, se hizo pasar por periodista y le pidió el teléfono. El agente, en cambio, declaró ayer que fue el chico quien se acercó y que, a partir de ahí, “tuvieron cuatro o cinco reuniones”. En la primera, el policía “le hizo saber que trabajaba para el Estado”, pero le insistió en que “no tenía mano con ningún juez” y en que “los jueces son independientes”.

Ese mismo agente se reconoció en la conversación y admitió que su contenido es “correcto” y negó haberle amenazado con que, en caso de no querer colaborar, “le podría perjudicar”. En la última entrevista, y como Gimeno insistía en cómo podía salir beneficiado judicialmente, el policía “empezó a desconfiar” y sus jefes decidieron “poner fin a la colaboración”.

El segundo policía, que acudió solamente a las dos últimas citas, también se reconoció en las grabaciones y dijo que concluyeron que el chico “no les interesaba” y que se lo comunicaron. Según su declaración, no le explicaron que eran policías, pero sí que tenían “vínculos con la seguridad del Estado”. Los policías contestaron a las preguntas del fiscal pero no del abogado de Gimeno, Andrés G. Berrio.