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Raimon, ‘finire in bellezza’

“Mejor dejar un buen recuerdo que ir deteriorándote sobre el escenario y que la gente lo note”, dice el cantautor, que en mayo cerrará 56 años de canción en el Palau de la Música

Raimon, ayer en el Palau de la Música Catalana, donde ratificó su retirada.
Raimon, ayer en el Palau de la Música Catalana, donde ratificó su retirada.

Ya no es un rumor. A partir del próximo junio Raimon cuelga la guitarra y abandona definitivamente la profesión de cantautor tras 56 años de trabajo ininterrumpido. El propio artista quiso oficializar ayer el anuncio de su retirada en una rueda de prensa que, no casualmente, se celebró en el Palau de la Música barcelonés, lugar que acogerá sus conciertos de despedida, en 2017.

“Desde hace mucho había decidido retirarme en 2016”, explicó Raimon, “pero los cambios políticos en el País Valenciano han propiciado este retraso de un año”. Unos cambios que han transformado una persona non grata en el hijo pródigo que ha regresado triunfalmente a su tierra, en la que antes prácticamente no podía actuar ni costeándose él mismo los gastos, para recoger la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana, ser nombrado hijo predilecto de su ciudad, Xàtiva, y realizar una gira de 20 actuaciones por todo el territorio que culminarán el 17 de diciembre con un concierto en el Palau de la Música de València acompañado por la orquesta y coro de la Comunidad, con arreglos de Antoni Ros Marbà y Manel Camp, y dirigidos por Yaron Traub. “2016 iba a ser un año sabático, pero lo he podido emplear cantando en el País Valenciano”.

Conciertos para complacer al público

La despedida valenciana de Raimon el próximo 17 de diciembre estará marcada por un concierto excepcional con orquesta sinfónica y coros que no tendrá continuidad y que el cantautor no sabe si se publicará en disco. “Ya se verá”, afirma encogiendo los hombros. La despedida barcelonesa, en cambio, será diferente; aparentemente, más sencilla: a solas con su grupo y, por lo que tiene en mente el cantautor de Xàtiva, sin invitados ni elementos externos.

Así, solo tres de las actuaciones estarán precedidas por diversos coros del Orfeó Català versionando un par de sus temas más emblemáticos, como ya hicieran en la última visita al Palau barcelonés. “Quiero complacer a la gente con estos conciertos", explicó ayer Raimon. “Serán recitales generosos en extensión y contenido e intentaré cantar lo que el público quiera escuchar porque será la última ocasión que tendrán de oírme en directo. Otras veces no lo he tenido en cuenta, pero esta vez quiero complacer a los que acudan. De todas formas, no será un concierto a la carta, no voy a abrir un foro para recoger las peticiones, pero, a veces, la gente me para por la calle y me pide que cante cosas; esta vez les escucharé”.

Al anuncio, lógicamente, tenían que seguir las razones. Raimon las resume en una frase italiana: “Finire in bellezza. Creo que es mejor dejar un buen recuerdo que ir deteriorándote sobre el escenario y que la gente lo note. Me encuentro bien de voz, incluso en los últimos tiempos me llego a gustar cuando canto. Además, soy muy exigente conmigo mismo y hacer una canción siempre me ha costado mucho, tardo dos o tres años en componer una. Mi último disco original es de 2011 y el anterior de 2000. Hagamos cuentas: el mes que viene cumplo 76 años y, la verdad, no me veo con 87 años presentando un disco nuevo”. En ese punto Raimon es taxativo: no es una retirada con posible marcha atrás. “Si me retiro es del todo, ni discos ni actuaciones bajo ninguna excusa. ¿Componer? Si hago alguna canción y alguien quiere cantarla, bien y si no también, creo que yo ya he hecho mi parte”. Tampoco quiere asegurar que haya un último disco con las canciones que aun no ha estrenado. “Si hay suficiente contenido nuevo sí, pero no es seguro y lo haría durante los conciertos. Entrar en un estudio otra vez ya no”. Raimon recurrió a Petrarca para redondear su explicación: “‘Che bel fin fa chi ben'amando more’. Yo no muero pero sí que amando os dejo. Un buen final y que Petrarca me perdone”.

Dentro de unos meses, Raimon se enfrentará al eterno problema de todos los jubilados: ¿Qué hacer con su tiempo? “Recuperar muchas lecturas, escuchar discos que no he podido oír, mirar lo que hacen otros en diferentes aspectos de la música... pero siempre como espectador. Hacer una vida más de ciudadano”. Por ahora, nada de memorias o proyectos literarios similares. “Tendría que consultar demasiadas cosas... ¡Menudo trabajo!”.

El concierto del 17 de diciembre será su adiós del País Valenciano, pero Raimon ha querido celebrar la despedida definitiva en el Palau de la Música barcelonés. “En el Palau, me siento como en casa”, comentó. “Canté por primera vez aquí con más gente en 1965. Entonces cantábamos todos juntos, cuando nos daban permiso y sin anunciarlo mucho. Después, en enero de 1965 ya di mi primer recital en solitario”. Desde entonces, Raimon ha actuado 44 veces en al auditorio modernista. “Además, Barcelona es la ciudad en la que me hecho como profesional”, añade. Su primera actuación barcelonesa fue en 1962 en el desaparecido Fórum Vergés, pocos meses después de su estreno en el bar Casa Pedro valenciano. “Aquí encontré una respuesta muy positiva, y a muchos niveles, de gente muy diferente. Mi carrera profesional se la debo a Barcelona”.

Los doce conciertos de despedida ocuparán todos los fines de semana de mayo de 2017, aunque las entradas ya están a la venta. Sobre ese punto, Joan Oller, director general del Palau, quiso mandar un mensaje de advertencia a los compradores: “Que adquieran las entradas en las taquillas del Palau o en nuestra web y solo ahí porque sabemos que ya en otras webs se están ofreciendo entradas a precios mucho más altos”. Las entradas no superarán los 40 euros. “La idea era hacer bastantes conciertos y a un precio asequible para que todo el mundo que lo desee pueda asistir”.