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Seis de cada 10 ancianos tienen dificultades para llegar a final de mes

Las Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) alarman sobre el envejecimiento progresivo de la población y piden más políticas sociales

Un grupo de pensionistas sentados en un banco.
Un grupo de pensionistas sentados en un banco.

El 61,3% de personas mayores de 65 años en Cataluña tienen dificultades para llegar a final de mes y cubrir necesidades básicas como la alimentación y gastos sobrevenidos, según el informe anual que elabora Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) y que este año pone el foco en la vulnerabilidad de la gente mayor. El dato se extrae de una encuesta del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), según el cual solo el 9,2% de las personas mayores no tiene ningún problema para llegar a final de mes y hacer frente a gastos sobrevenidos. "Las administraciones públicas tienen que priorizar salvar a las personas", ha dicho Teresa Crespo, presidenta de ECAS, durante la presentación del informe este miércoles.

Desde las entidades se denuncia que, a raíz de la crisis, una de cada tres familias tiene que ayudar económicamente a sus hijos (200.000 personas viven en Cataluña sin ningún tipo de ingreso). Un factor determinante para que el 90% de la gente mayor, según el ECAS, no tenga hoy capacidad de ahorro. "Esto se traduce en que su mayor preocupación pasa a ser cubrir sus necesidades básicas como comprar alimentos, pagar la luz o mantener su casa en condiciones", ha explicado Carme Gargallo, directora del programa de gente mayor de Cáritas Barcelona.

Las cifras del informe muestran un descenso de la tasa de riesgo de pobreza en la gente mayor de 65 años: del 15,3% de 2014 al 12,8 de 2015. Lo que no significa una mejora de la situación de esta población, según ECAS, que explica esta bajada por el descenso del umbral de la pobreza en los últimos años: de 10.090 euros en 2009 a 9.667 en 2015. "Cada vez hay que ser más pobre para ser considerado como tal", ha dicho Crespo. 

El 47,3% de las personas mayores sufrieron alguna privación material en 2015, y de estos, el 19,2% sufrió dos privaciones como no poder comer carne, pescado o pollo al menos cada dos días. "El encarecimiento de la vida no ha ido acompañado de un incremento de las pensiones", ha dicho Gargallo, quien ha alarmado del envejecimiento progresivo y la falta de capacidad de ahorro de los pensionistas. "Antes hacían una pequeña hucha para gastos imprevistos, ahora ya no pueden", ha añadido.

Las mujeres mayores de 65 años tienen mayor riesgo de pobreza, 5,3% más que los hombres. Solo el 45% de las mujeres cobran una pensión contributiva frente al 80% de los hombres. "Cuando hablamos de pobreza, la mujer es la protagonista", ha dicho la presidenta de ECAS. Las pensiones de jubilación generales son de una media de 1.000 euros, aunque el 60% no llegan a esta cantidad, según pone de manifiesto el informe, que recoge que 100.000 personas reciben pensiones contributivas y 32.000 no contributivas.

Más dependientes, menos beneficiarios

Mientras el número de personas con derecho a una pensión por dependencia aumenta, el número de personas atendidas disminuye. A 30 de junio de 2016, algo más de la mitad (58%) de las personas con derecho a prestaciones de dependencia eran beneficiarios, mientras que a finales de 2012 este porcentaje era del 81%. "No solo se recortó en el presupuesto, también se recortó en las horas de servicio, aumentaron los retardos en las evaluaciones y muchas personas fueron valoradas por debajo de su incapacidad real", ha explicado la directora de la Unidad Operativa Sociosanitaria D'ADB, Pilar Rodríguez. 

La población de 65 años continuará aumentando en el futuro, según las proyecciones de l'Indescat: en 2031 esta franja representará el 23,9% de la población total, y en 2051, el 30,8 %. También se producirá un sobreenvejecimiento del colectivo: en 2015 la población mayor de 85 años representaba el 16,2 de la población mayor, mientras que en 2031 este porcentaje será del 17,1% y del 22,1% en 2051. Ante esto, las entidades apuestan otros modelos organizativos. "Hay que volver al modelo del territorio rural, a un modelo de cuidado familiar y vecinal de los ancianos", ha dicho Pilar Rodríguez.