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¿Dónde está el brazo de San Juan Bautista?

Las monjas ‘herederas’ de las de Sijena se llevaron en 2007 al País Vasco la reliquia documentada en Cataluña desde el siglo XV

El relicario en forma de brazo de San Juan Bautista que pertenece a las monjas sanjuanistas de Barcelona desde el siglo XV. Ampliar foto
El relicario en forma de brazo de San Juan Bautista que pertenece a las monjas sanjuanistas de Barcelona desde el siglo XV.

Las últimas cinco monjas de la congregación de Sijena abandonaron en abril de 1970 el monasterio de esta localidad oscense para instalarse en el convento sanjuanista de la Bonanova de Barcelona y más tarde en Valldoreix. Desde la localidad de Huesca se llevaron una gran parte de los bienes y piezas de arte que había conservado a lo largo de los siglos, una serie de objetos de tipo cultual que con el tiempo adquirieron valor cultural y que desde hace una década enfrentan a las comunidades de Cataluña y Aragón. Una sentencia de 2015 obligó a devolver 97 de estas piezas, algo que la Generalitat ha cumplido en parte, ya que solo ha entregado 53 de las obras mientras que las otras 44 siguen en el Museo de Lleida, pese a lo que ha dictado la juez.

Pero las obras en litigio no son las únicas que pueden enfrentar a dos comunidades: En 2007 las monjas sanjuanistas que quedaban en Valldoreix emigraron al País Vasco, hasta el monasterio alavés de Salinas de Añana, llevándose objetos de gran valor, no solo de Sijena, como los que habían recuperado en 1993 del depósito que habían hecho 20 años antes en el MNAC y que están catalogados, por lo que podían enfrentarse a una multa de 138.000 euros por no cumplir la Ley de Patrimonio, tal y como explicó EL PAÍS. También, otras obras pertenecientes a las monjas de la misma orden de Barcelona, entre ellas un enorme relicario de plata del siglo XV que reproduce un brazo derecho creado para contener lo que los cristianos consideran que son parte de los restos humanos de San Juan Bautista, primo de Jesús, y el patrón de esta comunidad.

Inventariado desde 1435

El relicario, de 91 centímetros de alto, consta de dos piezas: la que tiene forma de brazo de 44 centímetros de alto con la representación de una mano y un antebrazo abierto de arriba abajo para mostrar, detrás de un cristal, la reliquia. El brazo se aloja en un estuche prismático montado sobre un pie barroco en el que se puede leer la inscripción: “Pertenece a la iglesia de San Juan de Jerusalén en Barcelona”, por lo que no hay duda de su origen. El conjunto está coronado por una cruz de Malta, orden a la que pertenecen las monjas sanjuanistas.

La primera noticia que se tiene del relicario es en un inventario realizado en Barcelona de 1435 que se conserva en el Arxiu de la Corona de Aragón procedente del Archivo del Priorato de Cataluña del orden de san Juan de Jerusalén. Aquí se le cita como uno de los objetos más destacados de la primera iglesia del convento barcelonés situado en la Riera de Sant Joan. No deja de figurar en ninguno de los registros posteriores, tal y como publicó en 1910 Joaquim Miret i Sans y luego recogió Durán i Sampere. Según el primer inventario, la mano lucía algunos anillos con piedras preciosas. La última noticia que se tiene de esta importante pieza de orfebrería y de culto es del año 2005 cuando lo fotografió el historiador del arte Joan Fuguet para realizar el volumen IV de su obra Templers i Hospitalers. “Pude visitar el convento gracias a Javier de Fontcuberta i Samà, marqués de Vilanova i la Geltrú, delegado de la orden de San Juan de Jerusalén en Barcelona y de la orden de Malta”, recuerda Fuguet sobre esta pieza. “La tenían en la sacristía del convento de Barcelona. De ahí la sacaron para enseñármela y dejar que la fotografiara”.

El estuche de plata (al alcanza los 91 centímetros) que conserva el relicario. ampliar foto
El estuche de plata (al alcanza los 91 centímetros) que conserva el relicario.

A diferencia de las 23 piezas que las monjas recuperaron en 1993, este importante relicario no está catalogado ni inventariado, según aseguran desde la consejería de Cultura de la Generalitat, algo que impide su reclamación. “En nuestra base de datos no consta ninguna pieza de la orden sanjuanista de Barcelona, las que aparecen son las 23 que se catalogaron cuando se devolvieron en 1993, además de las piezas que están depositadas en el Museu de Lleida”, aclaran desde la Generalitat.

El pie del relicario en el que se puede leer: "Pertenece a la iglesia de San Juan de Jerusalén en Barcelona”. ampliar foto
El pie del relicario en el que se puede leer: "Pertenece a la iglesia de San Juan de Jerusalén en Barcelona”.

Las sanjuanistas vuelven a Sijena

El Ayuntamiento de Villanueva de Sijena está en contacto con las monjas sanjuanistas de Álava, herederas de las monjas del monasterio de Sijena, con la intención de que acaben donando o depositando las piezas que puedan tener en su poder relacionadas con el llamado Tesoro artístico de Sijena.La idea es exponer estas piezas en los antiguos dormitorios del claustro, junto a las 53 piezas que ha entregado Cataluña y con otras obras como el relicario de Santa Waldesca, que el ayuntamiento de la localidad conserva en una caja fuerte desde que lo recuperó en 2013 tras denunciar un robo un anticuario. Los contactos se han acelerado desde el pasado 27 de julio, día en que se produjo la entrega de las piezas. De hecho, según ha podido saber este diario, está previsto que las monjas del monasterio de Salinas de Añana con la federal y comisaria pontificia Virginia Calatayud a la cabeza, viajen a final de este mes desde el País Vasco hasta la localidad de Huesca.

Será un viaje de retorno provisional al lugar de donde salieron en 1970 las cinco monjas de Sijena que se trasladaron a Barcelona, tras obtener el permiso del obispo de Lleida, de quien dependían entonces. A su llegada a Barcelona, Maria Antonia Doz, Josefa Avellanas, Montserrat Canalda, Encarna Lorenzo y la priora Angelita Opi se incardinaron —con el permiso del obispo de Lleida, del de Barcelona y de Roma— con las monjas barcelonesas de la misma orden, cediendo todos sus bienes, dándoles poderes para comprar y vender.

En junio de 1974 la priora Opi falleció en la casa rectoral de Valldoreix, donde estaban alojadas toda la comunidad a la espera de inaugurar el nuevo convento. Cuatro meses antes de morir recibieron la visita de Juan Manuel Palacios, cronista del monasterio de Sijena. En un artículo que publicó en Argensola, revista de la Diputación de Huesca, escribió: “A pesar de su dignidad de priora del real monasterio de Sijena, con gran humildad aceptó la autoridad de la priora de Barcelona”.

Exterior del monasterio de Sijena, en Huesca.
Exterior del monasterio de Sijena, en Huesca.

Las dos monjas que quedaron tras morir Opi no escogieron a una nueva priora y se sometieron al mandato de Pilar Sanjoaquín que alcanzó el cargo de federal de la orden y administradora de todos los bienes, tanto los de las monjas de Barcelona como los de Sijena. Ella fue la que levantó el depósito de las 23 piezas en 1993 y realizó, tras ser facultada por Roma, la venta de las obras de 1983, 1992 y 1994 a la Generalitat y al MNAC, que ahora ha anulado la juez alegando que no se pidió permiso pese a que las obras estaban catalogadas desde 1923.

Ninguna viva

En 2007 fueron dos las monjas que viajaron desde Valldoreix a Álava. Ninguna provenía de Sijena, ya que las dos últimas que quedaban habían fallecido en 1998 y 2000 respectivamente. Virginia Calatayud si fue una de ellas. Esta valenciana que procesó primero en el monasterio de Gandía y luego pasó a Valldoreix, es la madre federal y desde comienzos de año ostenta también el cargo de comisaria pontificia de todos los monasterios sanjuanistas de España, incluyendo el de Sijena. Un título que consiguió en un tiempo récord gracias a que las monjas sanjuanistas pertenecen a la orden de Malta, muy cercana al círculo del Papa.

Calatayud solo podía reclamar las pinturas murales depositadas y exhibidas en el MNAC con este título de comisaria. Una reclamación que cedió motu proprio al gobierno de Aragón, tal y como declaró durante el juicio, alegando falta de recursos para hacerlo su orden. Algo había cambiado: En el conflicto por la propiedad de los 97 bienes muebles, las monjas sanjuanistas estaban sentadas en el banco de los acusados, por vender sin permiso. Al final, la juez las exculpó.