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La reapertura de Canal 9 se frustra por falta de acuerdo en quién lo dirigirá

Los partidos discrepan en la elección del presidente y el consejo rector de la televisión

Reunión de los portavoces de los partidos en las Cortes Valencianas que ha retrasado la elección de la cúpula de RTVV. Ampliar foto
Reunión de los portavoces de los partidos en las Cortes Valencianas que ha retrasado la elección de la cúpula de RTVV.

La reapertura de Ràdio Televisió Valenciana, que tuvo como gran referente a Canal 9, se ha visto frustrada este miércoles por la falta de acuerdo de los grupos políticos en los nombres de quienes deben dirigir el nuevo ente. En una brevísima reunión tras varios días de discrepancia los partidos han decidido sacar el asunto del orden del día del Parlamento autonómico y reemprender la negociación en septiembre. Un paso que hace prácticamente imposible que la televisión empiece a emitir en octubre, como quería la Generalitat.

El reciente acuerdo alcanzado para aprobar la ley de la nueva Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) no ha aguantado la elección del presidente y el consejo rector, que debe hacerse por mayoría reforzada. PP, socialistas, Compromís, Ciudadanos y Podemos, los cinco partidos que componen la Cámara, se han acusado en la última semana de provocar el bloqueo al plantear a personas inaceptables para unos u otros. Aunque hoy se han mostrado conciliadores.

Una televisión mucho más pequeña

La nueva Radio Televisió Valenciana (RTVV) será mucho más pequeña que la que el Ejecutivo de Alberto Fabra, del PP, cerró hace tres años espoleado por las deudas. La ley prevé que el presupuesto del ente se mantenga entre 50 y 100 millones de euros (entre el 0,3% y el 0,6% del presupuesto de la Generalitat).

Una cantidad que sigue sin agradar al Ministerio de Hacienda, dada la superación del déficit por parte de la Comunidad Valenciana. La Generalitat la considera imprescindible, entre otros motivos, para la promoción del valenciano.

RTVV tenía 1.300 millones de deuda cuando fue cerrada. Y se había convertido en un símbolo de la manipulación para muchos, como para la Asociación de Víctimas del Accidente de metro de Valencia.

La ley, aprobada con los votos de socialistas, Compromís, Ciudadanos y Podemos y la abstención del PP, incorpora mecanismos para reforzar su independencia. Pero su puesta en marcha requiere un grado de consenso que, de momento, los partidos no han alcanzado.

Los tres partidos que sostienen al Gobierno autonómico pactaron con Ciudadanos inicialmente el nombre del presidente, Josep López, excorresponsal de Canal 9 en Bruselas. Pero el partido naranja se desmarcó más tarde al considerar que se le había ocultado la amistad entre López y el presidente valenciano, Ximo Puig, así como que la mujer del candidato tiene lazos familiares —es prima— de dos dirigentes del PSOE.

López reivindicó su independencia y afirmó que a la familia "uno no la elige, está ahí". El PSOE argumentó que Puig y López "se conocen sin ser amigos íntimos". Pero Ciudadanos y PP mantuvieron el rechazo y los socialistas descartaron negociar otro candidato. Acuciados por el parón de la Cámara en agosto y el objetivo de reabrir la televisión en octubre —el día 9 de ese mes se celebra el día de la Comunidad Valenciana— PSOE, Compromís y Podemos barajaron celebrar en solo dos días tres plenos para rebajar la necesidad de votos para la elección de López de los tres tercios de la Cámara previstos en la primera votación a la mayoría absoluta que contempla la tercera. El presidente hubiera sido elegido de ese modo de forma interina, por seis meses.

Ciudadanos advirtió entonces que bloquearía la elección del consejo rector si Podemos y Compromís no levantaban su veto para este organismo de la candidata propuesta por el PP, Maite Fernández, exjefa de informativos de la etapa del expresidente Francisco Camps, a la que acusan de manipulación. En el caso de los miembros del consejo rector no basta con la mayoría absoluta que suman los tres partidos que sostienen al Gobierno valenciano, que necesitan al menos a Ciudadanos.

Después de haber intercambiado acusaciones en los últimos días, los cinco partidos han rebajado el tono. La líder del PP, Isabel Bonig, ha confiado en que tras el verano pueda pactarse "una buena televisión". El portavoz socialista Manuel Mata ha afirmado que la falta de acuerdo es "un fracaso colectivo". Alexis Marí, representante de Ciudadanos, ha considerado que el aplazamiento es "lo prudente, lo coherente y lo que procede". Fran Ferri, de Compromís, ha admitido que se ha intentado ir "demasiado rápido". Y Antonio Montiel ha pedido que no se plantee la elección de la cúpula de la nueva corporación desde una perspectiva de "cuotas".

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