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Vivaldi con acento pirenaico

Una fiesta barroca inaugura la sexta edición del Festival de Música Antigua de los Pirineos

Nació en 2011 como una de las aventuras más arriesgadas del verano musical catalán y se ha consolidado como el festival de música antigua más grande de Europa con 43 conciertos programados del 1 de julio hasta el 27 de agosto en 28 municipios del Pirineo de Cataluña, Andorra y Francia. Esta es la monumental oferta concertista que lanza el Festival de Música Antigua de los Pirineos (FEMAP), que llega este año a la sexta edición.

La agenda se abrió ayer en la Seu d´Urgell con una fiesta barroca en torno a Antonio Vivaldi que se repetirá hoy en Puigcerdà y en Berga mañana. Este primer concierto es una producción propia diseñada para atraer al público con el gancho de Las cuatro estaciones una versión con acento pirenaico liderada por el violinista leridano Joan Espina, que ha reclutado un equipo de instrumentistas catalanes que tienen o han tenido alguna relación con los territorios del festival. El programa incluye obras de Carlo Harina.

El territorio FEMAP -suma de cultura, turismo y Pirineo- es un proyecto compartido por 28 municipios en un circuito geográfico que va de Sant Joan de les Abadesses en Bossòst (Vall d’Aran), desde el Solsonés en Andorra; desde el Pallars Jussà en la Cerdanya. "No es el mejor festival de música antigua del mundo, pero sí el más grande a nivel territorial", dice con orgullo Josep Maria Dutrèn, director del festival. Manejan un presupuesto de 400.000 euros, que proviene sobre todo de los ayuntamientos y de la Generalitat.

"Ofrecemos conciertos de calidad en espacios singulares, con músicas adecuadas a cada escenario y dos objetivos irrenunciables: dar protagonismo a los músicos catalanes y difundir los tesoros del patrimonio", comenta Dutrèn. El año pasado asistieron unos 4.000 espectadores al festival, cifra notable puesto que hablamos de conciertos que se hacen en iglesias, claustros y espacios pequeños en un circuito que este año crece con la incorporación de Salàs de Pallars, Vilaller, Vall de Boí, Riner, Llívia y Organyà.

Para ganar adeptos ofrecen visitas comentadas en espacios patrimoniales, muestras gastronómicas, 50 lotes turísticos con hotel incluido para facilitar el viaje y una política de precios por concierto muy ajustados, de los 15 a los 22 euros. También incorporan este año un festival paralelo, el FEMAP Social, con 15 conciertos a domicilio para colectivos en riesgo de exclusión social a cargo de alumnas del nuevo Conservatorio de Música de los Pirineos.

La segunda producción propia que estrenan este año tiene mucho encanto; Las músicas del barón de Maldà, un concierto a cargo del Cuarteto Quixote y el actor Carles Canut, que leerá fragmentos del dietario del aristócrata catalán del siglo XVIII (7 y 8 de agosto en La Lira de Temple y la iglesia de Santa Maria de Taüll. Dutrèn lamenta la poca atención que estas producciones han recibido de las instituciones y auditorios catalanes que podrían programarlas en sus temporadas.

Il Corazón de Arcadia y la soprano María Cristina Kiehr, el grupo Gli Incogniti, liderado por la violinista Amandine Beyer y el dúo formado por la soprano Raquel Andueza y el tiorbista Jesús Fernández Baena, destacan en una programación que explora la riqueza del patrimonio musical hispánico con grupos como Armonía del Parnaso, La Ritirata y la Capella de Ministrers.

La presencia de formaciones locales de alto nivel incluye la Companya Musical, dirigida por Josep Cabré, la Academia 1750, Barcelona Ars Nova y la Ensemble O Vos Omnes, dirigidos respectivamente por Mireia Barrera y Xavier Pastrana, y Música Reservata de Barcelona, que celebrará sus bodas de plata ofreciendo con el organista Juan de la Rubia un monográfico Tomás Luis de Victoria.