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Ninjas, daiquiris, skate y cemento

El bailaor transita entre lo ecológico, lo flamenco, lo urbano y lo japonés

El bailaor Rafael Amargo, en el restaurante japonés Ninja Ramen.
El bailaor Rafael Amargo, en el restaurante japonés Ninja Ramen.

1. Ninja Ramen. Viví tres años en Tokio, como bailarín, profesor y coreógrafo y amo la comida y la cultura japonesa (hasta tengo una bailaora japonesa en el nuevo espectáculo). Este lugar es como las auténticas tabernas niponas, auténtico y sin moderneces. Tiene una carta maravillosa (ojo al ramen, que te coloca el cuerpo como un puchero andaluz) y un trato exquisito. Los hermosos ojos rasgados de Paloma siempre te invitan a volver (Barceló, 1)

2. El huerto de Lucas. Como un mercadillo londinense escondido en Chueca. Este rincón es un mercado ecológico que lleva la doctora Pilar Muñoz-Calero, especialista en sensibilidad química (y madrina de mi hijo León), síndrome que sufre el 15% de la población. Aquí los afectados pueden comer tranquilos, y el público general también (San Lucas, 13).

3. Cement design. Es una tienda de cemento pulido, que se usa mucho ahora en decoración y que se pone, con unas partículas, del color que quieras. Lo llaman ‘suelo de parking’. Pues bien, unos amigos tienen esta tienda y a mí me hace gracia hacer reuniones de trabajo ahí en vez de en un restaurante o una cafetería, porque es un rincón muy chulo (Gravina, 14).

4. Thai garden 2112. También amo la cocina tailandesa, y aquí la tienen estupenda. La presentación de los platos es exquisita, muy floral, muy de orquídeas, tal y como es Tailandia. Recomiendo especialmente los currys (que hay que tener mucha mano para hacer un curry bueno) y la gran variedad de ensaladas (Arturo Soria, 207).

Flamenco mezcladito

El bailaor Rafael Amargo (Granada, 1975) llega al teatro La Latina con el espectáculo Tiempo muerto 2, en el que mezcla baile flamenco, danza contemporánea y ritmos urbanos. Del 7 de julio al 21 de agosto.

5. Teatro La Latina. Ahí estreno mi nuevo espectáculo, Tiempo muerto 2, el día 7, es la primera vez que bailo en este escenario. Me gusta mucho la taberna anexa, La Lina, con esa terraza techada, que está en el propio hall del teatro, y no sabes si estas fuera o dentro. Me parece muy divertida (Plaza de la Cebada, 2).

6. Terraza del Gymage Lounge Resort. Desde allá arriba casi se puede tocar el cielo con los dedos. Además, Carmine D'Anna, el director, es uno de los mejores anfitriones que conozco, y te ofrece una nutrida variedad de cócteles que están buenísimos: a mí me gusta el daiquiri de fresa y de melón (Luna, 2).

7. BodyOn. Es un gimnasio de electroestimulación: te pones tu chaleco con electrodos que dan pequeñas descargas pero luego tienes que hacer fuerza para que el músculo suba. Puedes ganar volumen, fuerza, resistencia, velocidad, etc. Eso sí, luego te dan unas buenas agujetas (Sagasta, 18).

8. Verbena Bar. Es una cafetería muy agradable en plena Malasaña a la que voy mucho a desayunar con Felipe Andrade (vivimos ambos muy cerca) que es mi entrenador personal, también mi coach espiritual y gran poeta (Velarde, 24).

9. Uflamenco. Algo así como la universidad del flamenco, donde ensayo y doy alguna clase. Los estudios de baile siempre han estado por la zona de Tirso de Molina y Antón Martín, pero está bien que hayan llegado al barrio de Malasaña, que no todo va a ser rock n' roll (Divino Pastor, 7).

10. Skatepark Legazpi. Me interesa mucho la cultura urbana, que voy integrando a mis espectáculos. A este skatepark voy con mi amigo Alvarito Segura, que es uno de los mejores rollers de España, en eso que llaman estilo agresivo. Yo voy con mi patinete City Board (Madrid Río, en la trasera de Matadero).

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