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El 26-J examina a Puigdemont y al plan soberanista

Los independentistas se miden con En Comú Podem y su propuesta de referéndum pactado

Cola de electores en un colegio de Barcelona el pasado diciembre.
Cola de electores en un colegio de Barcelona el pasado diciembre. EFE

Ni una sola de la media docena de hojas de ruta independentistas que se han trazado los últimos años tenía marcado en rojo la fecha de hoy, pero la repetición de las elecciones generales tendrá sobre la política catalana un impacto mayúsculo en un momento en el que el Gobierno de Carles Puigdemont no tiene garantizada ni siquiera su supervivencia más allá de septiembre. Si los partidos independentistas siguen con su tendencia a la baja no tendrán otro remedio que buscar una alianza estratégica con Catalunya sí que es Pot para mantener viva, como mínimo, la esperanza del referéndum.

Convergència y el Gobierno catalán se la juegan por partida doble. A la formación de Artur Mas solo le vale un resultado que le permita mantener, como mínimo, los ocho escaños que logró en diciembre y el grupo propio en el Congreso. Si no lo consigue la tormenta interna está garantizada en un momento en el que el partido se prepara para un congreso de refundación repleto de incertidumbres. No está claro ni quién dirigirá el partido ni siquiera cómo se llamará la nueva formación del centro derecha nacionalista. Un buen resultado permitiría que los actuales dirigentes mantengan las riendas. En cambio, un mal resultado acabará afectando al propio Puigdemont. Artur Mas no ha dudado en decir durante la campaña que el presidente quedará “debilitado” si CDC pincha. Y si algo no puede permitirse Puigdemont, admiten fuentes internas del partido, es someterse a la cuestión de confianza de septiembre sin estar en plena forma.

El sorpasso de ERC. ] Los republicanos creen consolidada su ventaja por encima de Convergència y, una vez garantizado su liderazgo sobre el movimiento independentista, se han fijado para hoy vencer a En Comú Podem. No lo tendrán fácil según las encuestas, pero en cualquier caso la campaña ha permitido al líder de ERC, Oriol Junqueras, seguir consolidándose como líder del independentismo ante la posibilidad de un adelanto electoral en Cataluña. Por si acaso, cerró la campaña pidiendo a los independentistas que concentren el voto en ERC porque es un partido “más limpio” que otros, en clara referencia a los casos de corrupción de sus socios convergentes.

El reto del 'colauismo'. En Comú Podem se ha fijado ser la punta de lanza que permita superar a los socialistas en el conjunto de España. Para ello deben aumentar los 14 puntos de ventaja y los cuatro escaños que le sacaron al PSC. La lista alentada por Ada Colau cree que cuanto más peso tengan sus diputados dentro de Podemos, más complicado lo tendrá Pablo Iglesias para dejar al lado el referéndum catalán en una eventual negociación para formar gobierno.

El PSC busca remontar. Los socialistas catalanes están convencidos de haber tocado fondo con los ocho diputados que consiguieron en diciembre. Por este motivo, solo les sirve un resultado mejor, especialmente después de haber cambiado de candidata a última hora y haber ajustado su discurso para hacerlo más digerible para votantes socialdemócratas tentados por En Comú Podem. El resultado de hoy también marcará el tono del congreso que el PSC tiene previsto para otoño.

Los escándalos del PP. El pésimo resultado de Jorge Fernández Díaz el pasado diciembre no parece tener visos de mejora, hoy, según las encuestas. Los cinco escaños que logró frente a los 11 de 2011 podrían ir incluso a menos si el independentismo se activa como respuesta al escándalo protagonizado precisamente por el candidato del PP con sus maniobras contra dirigentes nacionalistas. Con todo, el PP espera mantener a sus votantes más fieles y sumar algunos desencantados de Ciudadanos, contrarios a cualquier pacto con el PSOE.

C's pone a prueba su nuevo discurso. Ciudadanos verá hoy los resultados de su primera campaña electoral con un discurso diferenciado para Cataluña. La formación ha evitado en esta comunidad mensajes como el de Albert Rivera en Sevilla, donde dijo que en Cataluña tenía que “partirse la cara” para hablar en castellano y catalán. La baza que C's espera explotar en Cataluña es la debilidad del PP y la situación de orfandad política de muchos antiguos votantes de CDC.