Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El barrio más enfermo de Barcelona

Los vecinos de Trinitat Nova tienen dos años menos de vida que el resto de la ciudad

Un vecino de Trinitat Nova pasea por el barrio.
Un vecino de Trinitat Nova pasea por el barrio.

En el barrio de la Trinitat Nova, en lo alto de Barcelona, sus vecinos tienen dos años menos de esperanza de vida que los del resto de la ciudad que se postra a sus pies. También son los que acumulan la renta familiar disponible más baja. Y una tasa de paro del 19% (la media de la capital catalana es del 14%). Trinitat Nova es, según un informe de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), el barrio más enfermo. Los indicadores de salud del vecindario cristalizan la influencia de los determinantes socioeconómicos en el bienestar de la gente: la crisis económica y sus consecuencias han agudizado la mala salud de sus vecinos.

A las puertas del centro de atención primaria (CAP) Chafarinas, referente sanitario del barrio, María, del 80 años, y Fermina, de 92, apuran la charla mañanera. La primera, recién operada de la cadera y aún camina con el apoyo de una muleta, sale de la visita de control del sintrom (un anticoagulante). Las dos llegaron al barrio hace 54 años. “Aquí la cosa ha cambiado mucho. El barrio está muy bonito, pero el único problema es que a veces no te mandan la ambulancia y tienes que ir al hospital en metro”, critica Fermina. Trinitat Nova es un barrio envejecido y con una orografía complicada que, pese a las mejoras realizadas, todavía dificulta la movilidad y la accesibilidad de algunos vecinos, según la ASPB. Fermina se reivindica y asegura que ella camina “una hora y media todos los días”. “Salgo y me distraigo”, apostilla. El 35% de los ancianos del barrio viven solos.

La diferencia entre la esperanza de vida de los vecinos de Trinitat Nova y los del barrio de Pedralbes —uno de los más sanos— es de 6,7 años. Los condicionantes culturales y socioeconómicos del vecindario han influido seriamente en esta brecha. “Tenemos algunas patologías crónicas como la hipertensión, la obesidad, la bronquitis o el asma que tienen mucho que ver con hábitos y promoción de la salud. Con la crisis, además, han aumentado las consultas por ansiedad y depresión”, explica la doctora Maria Josep López Dolcet, directora del Servicio de Atención Primaria (SAP) Muntanya del ICS, al que pertenece el CAP Chafarinas.

El informe de la ASPB radiografía una realidad sanitaria estrechamente vinculada a las desigualdades sociales del barrio. Se trata de una población sedentaria, lo que facilitan los altos índices de sobrepeso y obesidad. Cerca de la mitad del vecindario (el 45,8%) tiene estudios primarios o menos, un elemento que ha convertido la falta de formación y el fracaso escolar en aspectos muy preocupantes para los propios vecinos, sobre todo con la tasa de paro que tienen sobre la mesa. “Existen problemas de salud mental en el barrio, muchos relacionados con la frustración y el sentimiento de inutilidad por la falta de trabajo”, señala el informe. A esto hay que sumarle que hay muchos padres muy jóvenes. La tasa de fecundidad adolescente entre 2010 y 2014 también es, junto al barrio vecino de Roquetes, la más alta de la ciudad.

Los condicionantes culturales y socioeconómicos influyen en la brecha

Los sanitarios reconocen que sus limitaciones médicas se reducen a los problemas de salud vinculados a las situaciones sociales. “No todo se puede resolver con una receta. Tener la renta más baja de Barcelona también influye en la salud”, sintetiza Carme Nebot, responsable de Salud Comunitaria del Ámbito de Atención Primaria de Barcelona. “A veces le haces una receta y no sabes si podrán comprar el medicamento”, apostilla López Dolcet.

Para resolver estas carencias, los equipos médicos, de Servicios sociales, escolares y las entidades del barrio trabajan en red para dar apoyo y solventar en cadena los problemas de salud de los vecinos. “El trabajo no se limita al CAP. Hay muchos aspectos culturales que no podemos cambiar y yo sola desde la consulta menos puedo hacerlo”, apunta Maria José, la enfermera que lleva el programa Salut i Escola y se traslada a los colegios para dar asistencia.

Se trata de una población sedentaria, lo que aumenta los ínidices de obesidad

Desde el propio informe diagnóstico de la ASPB hasta la última de las actividades de promoción de la salud se deciden en unas mesas intersectoriales con todos los actores sociales. “Lo que queremos es reducir las desigualdades en salud. Entre las necesidades que salían en el diagnóstico, hemos decidido apostar por tres bloques: la familia, dando habilidades para la crianza [se han detectado muchos niños desamparados], el fracaso escolar, apostando por la formación de niños y adolescentes, y atender la salud mental y el trabajo”, explica Anna Pérez, autora del informe.

La comisionada de Salud del Ayuntamiento, Gemma Tarafa, prometió también el pasado octubre destinar 300.000 euros más para desplegar el plan de Salud en los barrios en 18 vecindarios de Barcelona con peor salud. En Trinitat Nova ya han empezado las mesas de trabajo y a lo largo del año comenzarán a intervenir en las áreas prioritarias para la ASPB.