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Gràcia vive otra jornada de tensión tras dos días de tregua

La policía carga contra los ‘okupas’ tras una concentración en el barrio

Primeras cargas en la plaza de la Revolución de Gràcia. Vídeo: Rebeca Carranco / Edición: Quality

Los okupas del llamado Banco Expropiado rompieron ayer la tregua de tres días que habían dado a los Mossos y volvieron a protagonizar una tensa jornada de enfrentamientos con la policía autonómica. Tras una concentración a mediodía en el barrio barcelonés de Gràcia, los manifestantes lanzaron objetos a los agentes, que habían rodeado la antigua sucursal bancaria para evitar que volviera a ser tomada. Los mossos respondieron con cargas contenidas.

Los activistas que okupaban una antigua sucursal bancaria de Gràcia ya habían advertido de que su objetivo era volver a tomar el inmueble. Después de tres días de disturbios en el barrio barcelonés, dieron una tregua a la policía, pero ayer volvieron a intentar a hacerse con el local de la calle de Travessera de Gràcia. Unas 300 personas se concentraron a mediodía en la plaza de la Revolució, a escasos metros del edificio, con la intención de reokupar el llamado Banco Expropiado, del que fueron desalojados el pasado lunes. A la concentración, en la que se realizaron también actividades y talleres para niños, acudió la concejal de la CUP en Barcelona María José Lecha.

Los Mossos d’Esquadra cortaron el tráfico en la zona y rodearon todo el perímetro del local para protegerlo y evitar que volviera a ser okupado. Si bien al comienzo el ambiente era sobre todo festivo, al cabo de una hora y media empezó a enrarecerse y, a partir de las dos de la tarde, comenzaron a vivirse nuevos episodios de tensión. Los jóvenes intentaron acercarse al local a través de los cuatro puntos del perímetro que protegían los mossos.

En ese momento, algunas familias que habían participado en las actividades del mediodía abandonaron la zona. Los okupas, con cascos de plástico, se encararon con la policía y empezaron a arrojar agua, agua con lejía, confeti y varios objetos. Un fotógrafo de El Punt Avui fue golpeado por una lata llena que arrojaron los manifestantes.

Cargas contenidas

Esos enfrentamientos acabaron con tres cargas policiales, aunque nada tuvieron que ver con las que se produjeron a lo largo de la semana pasada. Fueron golpes de porra y forcejos, que duraron entre uno y tres minutos, con los manifestantes, que no dejaban de vocear contra la policía. La jornada se saldó con 15 participantes en las protestas y siete agentes heridos, según datos de los Mossos y el Banco Expropiado.

Los incidentes acabaron cuando los manifestantes decidieron que era hora de ir a comer. Así lo anunciaban en su cuenta de Twitter: “Nos replegamos en la plaza de la Revolució, levantamos temporalmente el sitio. No tenemos miedo, tenemos hambre”. Y se emplazaban a las cuatro para seguir tratando de recuperar la antigua sucursal bancaria.

A esa hora, volvieron las protestas frente a los cordones policiales, y se convocó una manifestación para las seis. La policía también mandó más furgonetas para reforzar la protección y dar relevos a alguno de los agentes rociados con agua y harina. A la zona acudieron las diputadas de la CUP en el Parlament Anna Gabriel y Eulàlia Reguant y el concejal barcelonés Josep Garganté, que ya había estado allí por la mañana. Los tres se hallaban en un cordón lateral, donde Garganté sostuvo que había recibido un golpe de porra. El edil dijo a EL PAÍS que un agente le golpeó por la espalda en uno de los momentos de tensión de la jornada. En Twitter publicó la foto con el porrazo.

Protesta sin incidentes

A las 18.30, los activistas empezaron a manifestarse en el barrio con la demanda de recuperar el local. La marcha arrancó desde la plaza de la Revolució, caminó por Ramón gritando consignas contra los mossos y terminó media hora después en la plaza Rovira i Trias sin incidentes. Allí se dio por terminado el día y se anunciaron más acciones para los próximos, sin concretar.

Los episodios más violentos se vivieron el lunes pasado, justo tras un desalojo que duró ocho horas. Esa noche se produjeron graves incidentes. “Nunca nos habían atacado con tanta violencia”, dijo al día siguiente el portavoz de los mossos, Xavier Porcuna. Los disturbios se fueron repitiendo con virulencia hasta el jueves, cuando la protesta se transformó en una cacerolada. El viernes hubo varios actos pacíficos y el sábado no hubo incidentes.

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, apoyó la actuación de los mossos y acusó a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y a la CUP de situarse en la “equidistancia en el mejor de los casos”.

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