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El obispo de Lleida exige el certificado antipederasta a sus curas y catequistas

El proceso afectará a 80 curas y a otras 500 personas, incluido el prelado

El obispo de Lleida, Salvador Giménez Valls.
El obispo de Lleida, Salvador Giménez Valls.

El obispo de Lleida, Salvador Giménez Valls, ha firmado un decreto en el que obliga a todos los sacerdotes de su diócesis – alrededor de 80 – a presentar el certificado que acredita que no tienen antecedentes penales por delitos relacionados con la pederastia y la pedofilia. El decreto del obispo también exige demostrar, con el mismo documento, la ausencia de antecedentes pederasta al cerca de medio millar de religiosos y laicos asalariados y voluntarios de la diócesis que trabajan y que pueden llegar a realizar funciones en la que haya menores.

Víctor Espinosa, secretario general y canciller del obispado de Lleida, ha asegurado esta mañana que el obispo “sólo aplica la ley de protección a la infancia y adolescencia que nos obliga a obtener el certificado negativo, del registro central de delincuentes sexuales, para todos aquellas personas que realicen tareas pastorales con menores de 0 a 17 años”. Espinosa asegura que todos los sacerdotes de la demarcación estarán obligados a entregar el certificado y sólo estarán exentos de él contadas excepciones como los presbíteros de la Catedral “que no tienen ninguna relación con menores”.

Hasta el próximo mes de septiembre las parroquias, delegaciones y servicios pastorales entregarán toda la documentación a la Secretaria General del Obispado y desde allí se realizará una petición conjunta para obtener los certificados. “El propio obispo, Salvador Giménez Valls, será el primero en solicitar su certificado porque queremos ser ejemplo de transparencia en este sentido”, ha asegurado el canciller de la diócesis.

“La mayoría de obispados se someterán a esta ley, pero, de alguna manera, nos enorgullece ser el primero que anuncia y obliga a realizar este certificado”, admite Espinosa. Una vez obtenidos los documentos, en el caso que la persona no tenga antecedentes por conductas pederastas seguirá con su labor catequista. Si por el contrario, sí tiene su hoja de conducta manchada; con “la máxima delicadez se le informará que no está en condiciones de trabajar con menores y se le apartará de estas labores”.