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Metro, un conflicto enconado para Colau

La negociación del convenio está lejos de resolverse y los trabajadores convocan nuevos paros

Una estación de metro, durante la jornada de huelga del 24 de febrero.
Una estación de metro, durante la jornada de huelga del 24 de febrero.

Han pasado ocho meses de negociaciones y varias huelgas, la más sonada en febrero durante el Mobile World Congress. Pero el conflicto por el convenio del metro de Barcelona parece lejos de resolverse. Ni la implicación en la negociación de la alcaldesa, Ada Colau, antes del congreso de móviles desencalló la situación. Sobre algunos episodios, las versiones de trabajadores y Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) son completamente dispares. Es el caso de una de las madrugadas de mediación previas al paro del Mobile. Mientras los representantes de los trabajadores aseguran que se levantaron de la mesa ante la propuesta de cerrar esa misma noche la negociación de todo el convenio; la dirección de TMB asegura que es falso.

La cuestión es que desde octubre pasan las semanas y las reuniones (19, además de mediaciones y encuentros informales) y no se avanza. Del 30 de mayo al 2 de junio hay convocado un nuevo paro coincidiendo con el Primavera Sound. Una convocatoria contra la que durante las asambleas solo votaron 23 trabajadores. Algunos, no porque estuvieran en contra, sino porque consideraban que el paro era poco. La oposición en el Ayuntamiento ha forzado la celebración de una comisión extraordinaria para tratar la cuestión este miércoles por la tarde.

A las dos partes les une una desconfianza mutua. Los sindicatos, con mayoría de la CGT, mantienen que el gobierno de la alcaldesa Ada Colau escucha más a la cúpula de la empresa que a la plantilla. Y fuentes municipales deslizan que la dureza de la CGT en la negociación no facilita el desenlace. Y mera la presencia de Colau en el gobierno eleva las expectativas.

El conflicto del metro tiene origen en la falta de acuerdo en la negociación del convenio colectivo, que venció el pasado 31 de diciembre, tras cuatro años de prórrogas y salarios congelados. Para los trabajadores, los puntos básicos de negociación son la contratación de personal temporal, el aumento salarial y la ultractividad del convenio. TMB quiere también aprovechar la negociación para hablar también de temas organizativos (turnos, vacaciones) y de categorías profesionales, lo que supondría “polivalencia funcional” y podría comportar un aumento de sueldo para parte de la plantilla. Pero los sindicatos quieren aplazar este debate.

La negociación está encallada en el salario. TMB dice que ofrece el máximo aumento que permite la LRSAL, un 1%. Y sugiere introducir una parte de salario variable, a través de complementos a los que tendrían derecho la inmensa mayoría de la plantilla y que se podrían abonar al margen del restrictivo corsé de la Ley. La plantilla rechaza esta fórmula. Exige un aumento lineal de 50 euros mensuales por empleado, explica el portavoz del comité de empresa y miembro de la CGT, Oscar Sánchez. El Ayuntamiento ofrece en torno a los 25. Una cantidad sobre la que, además existe la discusión de si se aplicaría a todas las pagas: los empleados del metro tienen 16.

Las fuentes municipales que apelan a la limitación presupuestaria recuerdan que en 2012 el ex alcalde Xavier Trias paró una huelga convocada para el Mobile con una paga que comportó una alerta del Tribunal de Cuentas.

En el punto en el que ha habido más avances, reconocen ambas partes, es en lo que la plantilla llama “precariedad” y el Ayuntamiento “temporalidad”: no es otra cosa que la voluntad de la plantilla de incorporar a tiempo completo a los empleados del turno de noche (que tienen un 70% de jornada) y los que solo trabajan los tres meses de verano, cuando el resto de los trabajadores tienen un mes de vacaciones. Hay una propuesta que cuenta con bastante aceptación que consiste en incorporar personal hasta recuperar los 325 puestos de trabajo que se han amortizado (jubilaciones, por ejemplo) en los últimos cuatro años y no se han reemplazado.

Además de la desconfianza, que incluso admite la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, en el conflicto pesa mucho el malestar entre la plantilla por varias cuestiones. Una son los elevados salarios del personal fuera de convenio, 320 personas sobre una plantilla de 3.400. La web de transparencia publicó las retribuciones media, mínima y máxima y las categorías laborales, pero sin detalles de otros aspectos, como los planes de pensiones, seguros médicos o ayudas que asegura que tienen el portavoz del Comité. Otra cuestión que sentó fatal en la plantilla fue que la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, revelara los sueldos de la plantilla y afirmara que la media es de 33.000 euros. Vidal precisa que explicó toda la horquilla y subraya que “todo lo planteado son mejoras, no se han planteado recortes y en el ámbito retributivo se ofrece el máximo que permite la ley”. “Queremos mejorar la profesionalidad, hay que explorar posibilidades”, afirma.

Sánchez apunta que el mayor colectivo de empleados, 1.500 personas que conducen metros y atienden a los clientes, cobran 1.059 euros al mes, que alcanzan 1.200 si tienen primas, cuatrienios aparte. Los sindicatos también piden que en las reuniones estén presentes los altos cargos de TMB, una cuestión que el Ayuntamiento rechaza, al entender que quien negocia son representantes de las dos partes y que los políticos no deben estar presentes.