SALÓN DEL CÓMIC

“¡Papi, cómprame una espada!”

Del Jeep de Bruce Wayne al creador de la erótica Druuna, un paseo por la gran feria de los tebeos

Ambiente ayer en el Salón del Cómicde Barcelona
Ambiente ayer en el Salón del Cómicde BarcelonaMASSIMILIANO MINOCRI

El Salón del Cómic, que ya está a plena marcha, ofrece mil itinerarios y muestra mil caras. En la caseta de la Associació Catalana de Tintinaires te puedes disfrazar del capitán Haddock y hacerte un selfie con un bocadillo que incluye todos los reniegos del personaje en catalán, cosas como “Ximple d'estanyapaelles boterut!”. Allá cerca, en una gran pantalla, es posible ver los trailers en alta definición de X Men Apocalipsis o Independence Day Contraataque (“hemos tenido 20 años para prepararnos... y ellos también”) y luego en la plaza del Univers la gente se retrata con una de las naves del filme, que eso sí que es un vehículo y no el Seat Panda de Superlópez (también en exhibición). En la misma exposición de coches, en la que faltaba algo de Batman, se ha añadido un Jeep Renegade como el que conduce Bruce Wayne al inicio de Batman contra Superman.En el espacio dedicado a Ibáñez, que incluye el homenaje dibujado de 80 artistas al creador por sus 80 años, figuran dos grandes Mortadelo y Filemón hinchables, el sueño de un fan extremo de los agentes de la TIA.

La oferta es inabarcable: bonitos paraguas con la forma de sables láser de Star Wars, la sudadera de Green Arrow, las figuras de todos los superhéroes que son y han sido. En una vitrina se veían ayer unas muy chulas, exquisitas, y los precios marcaban el estado del star system del cómic: Iron Man, 549 euros, Capitán América, 259. Por otro lado, una de Martin Luther King (que habrá quien confunda por el nombre con Lex Luthor) salía por 149. Pasó un tipo vestido de Spiderman, muy ufano, con su novia de la mano que iba de paisano. Se le oyó decir a una chica: “He pillado un llavero de Thor para Pepe”. “¡Papi, cómprame una espada!”, gritaba un niño como si pidiera un tebeo y si no pataleo, ante la oferta de katanas de espuma y madera de un stand.

Dibujo y dedicatoria de Lele Vianello
Dibujo y dedicatoria de Lele Vianello

Allí cerca, en la caseta de 001 Ediciones, firmaba ejemplares de su último álbum Lele Vianello (Venecia, 1951), un clásico, colaborador de Hugo Pratt de los años 70 a los 90, una aportación que incluye Morgan, la segunda parte de Fort Wheeling e historias de Corto Maltés. Compré un ejemplar de El Gran Norte, que reúne dos relatos de Jack London, e hice cola para que me lo dedicara. Mientras lo hacía le pregunté por su interés por London. Levantó hacia mí unos ojos azulísimos. “Es la aventura en estado puro, si te gusta la aventura Jack London es el gran compañero”. Vianello recuerda a Pratt con gran aprecio y nostalgia. “Trabajar con él fue un placer y un privilegio, era como tocar la guitarra con Eric Clapton”. Dado que en El Gran Norte, lleno de nieve, trineos de perros, indios y buscadores de oro, puro Yukón, aparece la Policía Montada del Canadá me pareció natural decirle que este invierno he conocido a uno. Le hizo mucha gracia, y, me dibujó en la dedicatoria (a todo el mundo le dibujaba algo), un miembro del cuerpo. Resultaba fascinante ver cómo hacía emerger de la nada, con unas líneas, la figura de un Mountie. Solo por cosas como esas ya merece la pena visitar el salón. Le pregunté por la historia que ha hecho de Fort William Henry, imaginando ya que igual remataba la faena dibujándome al último mohicano. Pero resulta que se trata de otro fuerte con el mismo nombre, este en Maine, y que fue tomado en 1696 en otra guerra. Me explicó que ha visitado el fuerte reconstruido y que es sensacional. Hablamos luego de Fort Wheeling, serie que le encantaba, señaló, a Pratt, que se identificaba, me dijo, con el personaje real de Simon Girty, el renegado que se alineó con los Wyandots. La cola iba creciendo, así que dejé a Vianello y me marché encantado con mi dibujo.

Dibujo de Druuna, de Serpieri.
Dibujo de Druuna, de Serpieri.

Aproveché que allí cerca otro de mis objetivo había acabado de firmar para hablar con él. Paolo Eleuteri Serpieri , otro clásico del cómic italiano, había tenido todo el rato una larguísima cola, que le pedía especialmente que les firmara su revisión del personaje de Tex Willer en Tex, el héroe y la leyenda (Panini Comics). “Soy un apasionado del western, por sus formidables espacios abiertos, los caballos. Me propusieron hacer una historia de Tex pero la he hecho muy diferente del héroe canónico, he hecho el Tex que siempre quise ver”. Le alabé la escena del combate singular entre Tex y el jefe comanche Luna Negra. Y le pregunté si su Tex está inspirado en alguien real. “He pensado en el Gregory Peck joven, Gallepini, el creador en 1948 de Tex, lo dibujó como Gary Cooper”. Me pareció inevitable preguntarle por Blueberry, “Ah, muy interesante, pero es un western muy de Sergio Leone y mi Far West es el de John Ford”.

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Abordamos entonces el tema de Druuna, su heroína erótica en un marco de ciencia-ficción. Desde que hace años cayó en mis manos Criatura, que muestra a la rotunda joven en todo tipo de actividades sexuales explícitas Manara ya me parece Disney. “ Druuna vive en un universo postapocalíptico dominado por machos en el que juega un papel importante la tecnología, que es algo muy masculino y autoritario. Druuna en cambio representa la libertad y la vida, la mujer, la carnalidad y el placer de vivir. Eso la confronta a ese mundo de poder masculino”. Cuando le pregunté si se ha basado en, no sé, Sofía Loren para las rotundidades de Druuna, me respondió algo asombroso: “Para nada, en Valérie Kaprisky”. Dado que soy un fan de la otrora joven actriz, a la que incluso conocí personalmente, conversamos animadamente sobre ella. “Es cierto que no tiene tanto volumen como Druuna, cuyos senos son mucho más abundantes, pero la mano se va animando al dibujar, la mano hace la curva”. En todo caso, reflexionó, “lo más difícil de dibujar de la mujer es su misterio”. Dibujar a Druuna le ha causado algunos problemas. “Ah, sí, vivimos tiempos de un nuevo moralismo. Pero nadie me ha hablado con desprecio del personaje”.

Sobre la firma

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

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