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Puigdemont visita Bruselas sin entrevistarse con dirigentes de la UE

El primer punto de la visita del presidente catalán en Bélgica será Flandes, una zona con un alto sentimiento nacionalista

El presidente Carles Puigdemont.
El presidente Carles Puigdemont.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, ha elegido Flandes, una próspera región belga con fuerte espíritu nacionalista, para realizar su primer viaje exterior después del que anuló en marzo para ir a París tras el accidente de Freginals (Tarragona) que costó la vida a 13 personas. Puigdemont pasará tres días en Bélgica y solo el lunes recalará en Bruselas, aunque su agenda oficial no revela ninguna cita con representantes de las instituciones europeas. Fuentes comunitarias rehúsan aclarar si el líder catalán no lo ha pedido o si las peticiones no han sido aceptadas. La Generalitat sostiene que en este viaje instititucional no figuran contactos con dirigentes de la UE al responder a una invitación de los dirigentes de esa región belga.

El mandatario catalán mantendrá su primera cita, este sábado, con uno de los personajes más controvertidos de la vida política belga. Se trata de Bart de Wever, el presidente de la N-VA, partido mayoritario en Flandes y el de mayor peso en el Gobierno federal. De Wever, alcalde de Amberes, ha mantenido como dirigente de esa ciudad un enfoque muy restrictivo hacia la inmigración. Con el argumento de la defensa de Flandes y de su lengua, el líder nacionalista ha adoptado un discurso duro contra los muchos extranjeros que pueblan su ciudad.

Más allá del presidente del partido flamenco —partidario de la independencia, aunque de momento aparca esa batalla—, la máxima autoridad belga con la que se verá Puigdemont será el presidente del Parlamento federal, Siegfried Bracke con el que se entrevistará mañana. Este dirigente aclara, no obstante, que recibe al mandatario el domingo como alto cargo del partido flamenco, no como la cara visible del Parlamento. Por eso el encuentro se celebra en Gante y no en Bruselas, matiza a EL PAÍS.

Los objetivos similares que comparten los dirigentes catalanes y flamencos, así como las diferentes vías elegidas para lograrlo, centrarán esa entrevista de mañana. “Es bueno hablar de las diferencias y de las similitudes. También será muy interesante la discusión desde el punto de vista legal. Tanto Flandes como Cataluña quieren seguir siendo miembros de la Unión Europea y eso puede presentar problemas”, asegura Bracke.

Al igual que ocurre con este dirigente, tampoco el presidente del Parlamento flamenco, Geert Bourgeois, recibirá a Puigdemont en su sede de Bruselas. Lo hará también en Gante, en una feria floral a la que el gobernante catalán asiste como invitado de honor el sábado. El viaje oficial culminará el lunes en una jornada que se desarrollará en la sede de la Delegación de la Generalitat en Bruselas. A primera hora, se reunirá con los responsables de la sede y los trabajadores y, al mediodía, se sumarán miembros del sector privado y del Consejo del Casal catalán de Bruselas, una entidad que reúne a catalanes que viven en Bélgica y que fue impulsada en 1930 por Francesc Macià y Ventura Gassol durante su exilio.

Puigdemont viajará acompañado del consejero de de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia, Raül Romeva, y del representante permanente de la Generalitat ante la UE, Amadeu Altafaj. En 2013 y tras la celebración de la primera gran Diada, Mas intensificó sus viajes al exterior y se reunió en Bruselas con varios comisarios europeos. Pese a que no deja de ser simbólico que Puigdemont no haya concertado ninguna cita con un comisario, el Gobierno catalán entiende que este viaje institucional se circunscribe estrictamente a una invitación realizada a Puigdemont por las autoridades de Flandes.