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El cine en euskera lanza un SOS

Los productores independientes critican los criterios del Ministerio de Cultura para conceder subvenciones

Representantes de la Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes (Ibaia), este martes en San Sebastián.
Representantes de la Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes (Ibaia), este martes en San Sebastián.

Las flores de Loreak se marchitan. La cinta de Jon Garaño y Jose María Goenaga fue, hace unos meses, la primera rodada íntegramente en euskera que representó a España en los Oscar. Una hazaña, sin duda. También un espejismo para el sector cinematográfico vasco que clama contra los cambios normativos del Ministerio de Cultura en la regulación de las subvenciones públicas.

Zarandeado por la crisis, acechado por la subida del IVA al 21%, por la piratería y las descargas… ahora, la Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes (Ibaia) se planta ante una situación de “amenaza” de la que culpan exclusivamente al Gobierno de Rajoy. Dibujan un escenario de “acoso” por parte del ejecutivo en funciones que deja en la cuerda floja especialmente a las producciones rodadas en euskera, “vulnerando la normativa que defiende la pluralidad cultural”, matizan.

“Son cambios encadenados y tomados de manera unilateral”, denuncia el presidente de Ibaia, Joxe Portela. El último atañe a la gestión de las ayudas que concede Euskal Telebista (ETB), la televisión pública vasca. El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), con una interpretación “arbitraria y discrecional”, está negando la validez de los contratos firmados. Consideran que estas aportaciones son ayudas públicas y, por tanto, las descuentan del montante total que aporta el citado instituto. Algo que, subraya Portela, no ocurre con las aportaciones de TVE. La merma económica oscila entre el 25 y el 40% de los ingresos estimados, asegura. En el caso de Loreak o Lasa eta Zabala, con un presupuesto que ronda los dos millones de euros, supone percibir unos 300.000 euros menos.

El pasado diciembre, vía decreto, se fijó un tope máximo de ayudas públicas para “obras difíciles”, es decir, cintas de nuevos realizadores o el rodado en lenguas minoritarios. No pueden recibir más del 60% del presupuesto. En 2012 se había eliminado el Fondo Autonómico para lenguas cooficiales que, sin embargo, está contemplado en la Ley del Cine todavía en vigor.

Portela reprocha que estas modificaciones se hayan hecho “sin negociación” con el sector. Tampoco se ha informado a los gobiernos autonómicos, ante lo que entienden es una “intromisión” en sus competencias y una “falta de respeto”. Por eso, pese a la incierta coyuntura política, exigen al Gobierno vasco que salga en defensa del sector para evitar su “desmantelamiento”. Incluso sugieren que el Ejecutivo autonómico se descuelgue y solicite las transferencias en materia cinematográfica.

Ahora, muchas productoras están en la fase de la batalla judicial. La mayoría está optando por recurrir, una a una, la denegación de las subvenciones. A su vez, los bancos están empezando a reclamar las cantidades prestadas, “un agujero importante que podría conllevar, en algunos casos, el cierre”. Un panorama poco alentador para quienes tienen un guion entre manos o un proyecto en mente. Si no hay rectificación, alertan, se resentirá la producción de películas, que había mostrado músculo en los últimos años. Por último, hacen un llamamiento a proteger los idiomas propios y los géneros minoritarios, como vía para ofrecer una cartelera variada a los espectadores.

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