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Huelga de terrazas en la rambla del Poblenou

Los bares y restaurantes se negaron ayer a servir en la calle en protesta por un plan municipal

Una familia pasa por delante de una terraza cerrada.
Una familia pasa por delante de una terraza cerrada.

Los vecinos del Poblenou no pudieron ayer tomar el vermut en casi ninguna de las terrazas de la rambla de su barrio. A excepción de un par de establecimientos, los bares y restaurantes renunciaron a servir mesas en el exterior para protestar contra el plan del Ayuntamiento de Barcelona que pretende reducir la ocupación de la vía pública.

El Consistorio considera que la rambla está muy saturada y pretende que los establecimientos renuncien a un centenar de mesas, casi un tercio de las existentes actualmente. El rechazo a la medida es frontal y ya hace diez días la mayor parte de los negocios colgaron el cartel de local en traspaso, en una clara advertencia que la renuncia a mesas suponía para muchos de los establecimientos la quiebra económica.

Fuentes del Gremio de Restauración de Barcelona señalaron ayer como un éxito que solo un par de bares de los 50 que ocupan la rambla del Poblenou se negaran a seguir la iniciativa, pese a los perjuicios que supuso para sus ingresos en la jornada de ayer. En paralelo, los establecimientos han iniciado una campaña de recogida de firmas con la que intentar presionar al Distrito de Sant Martí para que cambie de opinión. Señalan las mismas fuentes que la mayor parte de las personas que han firmado en contra son los propios vecinos del barrio.

Pese a la oposición de la mayor parte de propietarios de restaurantes, otros, los que han abierto más tarde, no ven del todo mal la propuesta municipal, al considerar que se equilibrará oferta en la calle de todos los establecimientos.