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El médico de familia, guardián de la agenda del especialista

Atención primaria programará primeras visitas a consultas externas

Pacientes aguardan en la cola del CAP Sud de Terrassa.
Pacientes aguardan en la cola del CAP Sud de Terrassa.

Los pacientes podrán salir de la consulta de su médico de cabecera con fecha y hora para una consulta con el especialista. Esa es una de las grandes medidas que anunció esta semana el consejero de Salud, Toni Comín, para desencallar el tapón que se ha formado en el acceso a consultas externas y pruebas diagnósticas. Más de 656.924 personas aguardan para visitar al médico especialista y la mitad de ellas superan el tiempo máximo de referencia de 90 días estipulado por Salud. Dentro del paquete de medidas que ha presentado el Departamento para reducir las dilatadas listas de espera que sufre la sanidad catalana, Comín ha optado por ceder poder de decisión a la atención primaria en la gestión de las listas. Los médicos de familia gestionarán parte del presupuesto destinado a primeras visitas, concretamente 34 millones de euros.

Si antes el colapso estaba en los retrasos para operarse, la saturación ha pasado ahora a las pruebas diagnósticas y a las consultas externas, la puerta de entrada a la lista de espera quirúrgica (donde ya hay más de 153.000 personas aguardando por una operación). Para paliar las dilatadas esperas que acumula el sistema, Comín ha vuelto a poner sobre la mesa el plan de choque pactado entre Junts Pel Sí y la CUP. Siempre a expensas de que se aprueben nuevos presupuestos, el acuerdo recoge una inversión de casi 100 millones de euros para reducir a la mitad el tiempo de espera para pruebas diagnósticas y visitas al especialista y recortar un 10% el número de personas que esperan una operación. Cumplir estos objetivos, asegura el consejero, implicaría realizar 20.000 intervenciones, 30.000 pruebas diagnósticas y 300.000 visitas a consultas externas adicionales.

Más allá de la contratación de actividad adicional, los médicos celebran el plan, pero lo ven insuficiente. “Si ofrecemos participación a los profesionales en el diseño y desarrollo de las medidas podemos mejorar la situación actual”, señala el doctor Lluís Esteve, portavoz del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB).

Cesca Zapater, portavoz del Foro Catalán de Atención Primaria (Focap), señala que la mejor manera de mejorar las listas es dotar a la atención primaria de más recursos. La médica aboga por potenciar también los canales de comunicación para realizar interconsultas vía correo electrónico por ejemplo, sin desplazar al enfermo.

El sindicato Metges de Catalunya, por su parte, se muestra más prudente. “Si esto quiere decir que la resolutividad de la atención primaria aumenta y que habrá un ordenamiento de los flujos en las listas de espera mediante el criterio clínico del médico de familia, estamos de acuerdo”, apunta Francesc Duch, secretario general del sindicato. Pero alerta de que, a veces, “la propuesta política se pervierte cuando llega a los gestores”. Duch apunta que “en manos de esta gente [los gestores de los ambulatorios], querrán que los médicos hagan contención de la demanda y se promoverá e incentivará, mediante pagos por objetivos, que no se deriven pacientes”, alerta. El médico añade que la medida tiene que permitir que los especialistas reserven un sitio en sus agendas para sus propios pacientes “porque se podrían generar un conflicto entre atención primaria y consultas externas si se congestionan más las agendas del especialista”.