Joyitas para cinéfilos

La Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid llena, del 11 al 17 de abril, la capital de grandes historias en formato pequeño

Fotograma del corto ‘Nini‘, dentro de la sección oficial de la cita.
Fotograma del corto ‘Nini‘, dentro de la sección oficial de la cita.
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"Madrid concentra mucho talento y una parte importante de la industria del corto". Juan Antonio Moreno es director y guionista de Palabras de Caramelo. Su historia, una pequeña docuficción sobre un niño saharaui, es uno de los 28 cortos de la sección oficial de la Semana del Cortometraje, que organiza la Comunidad de Madrid del 11 al 17 de abril. Este género es al cine como el relato a la novela: una historia con epifanía, contada con menos personajes, menos planos y menos recursos, pero con mucha más libertad creativa. Lo explica el director y guionista Javier Fesser, invitado especial de esta 18º edición. "El formato está menos sujeto a los convencionalismos y exigencias comerciales de la industria", explica, "y la libertad desde la que nacen y se desarrollan esta multitud de pequeñas joyas las convierte, casi siempre, en pura expresión de talento, originalidad y ganas de hacer cine".

La capital es la primera parada de cineastas y artistas, por su oferta de escuelas de teatro y cine y porque "más del 50% de la industria del cine está en Madrid", apunta Pilar García Elegido, directora de la Semana del Cortometraje. "Sin ser la más bonita, es un gran decorado, el de un pueblo que aspira a ser gran capital; aquí hay muchas escuelas y sueños compartidos", cuenta Juanma Carrillo, director y profesor durante el festival de un taller sobre videoclips y otro sobre fashion films. Según explica, la Comunidad invierte en cine breve con propuestas como ésta y con convocatorias como el festival de cine de Alcalá de Henares o Madrid en Corto.

Festivales como éstos dan la oportunidad de compartir tiempo y sinergias. Según Fesser: "Significan mucho. Y significa mucho hacerlo en una pantalla gigante, a oscuras y con un público que acude, con el móvil apagado, dispuesto a que le cuenten historias, aunque sean de escasa duración". Y hace una mención a una de las iniciativas más populares del mundo del corto, el Jamesonnotodofilmfest: "Miles de autores hacen realidad sus sueños en forma de cortometraje, con infinito entusiasmo y con poquísimos medios".

El corto no sólo da oportunidades sino que engancha. Es el caso de la actriz madrileña Bárbara Santa-Cruz (Buscando el Norte), que empezó su carrera en uno de los cortos más premiados de la ECAM, Clases particulares, y que tiene un papel en Nini, un corto de David Moreno, en la sección oficial de la Semana del Cortometraje de Madrid. "Muchos me preguntan '¿sigues haciendo cortos?', claro, es una suerte estar cerca de ese talento a la hora de contar historias". Se crea con la ambición de ser visto en pantalla grande, se trabaja como una pieza de orfebrería, pero le cuesta que le vean.

Según el cineasta Juanma Carrillo, no hay que tirar la claqueta: "Cuando doy clases a estudiantes les digo hay que rodar, sin miedo, sin medios, pero rodar". Fesser es duro en este punto. "Hay que desechar la idea de que el cine corto se hace gratis y de que se realiza sólo para aprender", diagnostica. "El cortometraje español ha hecho mucho bien al mundo del cine y cada vez es un camino más potente para reconciliar al público español con las películas que hacemos".

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