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Las familias De la Rosa y Pujol pactaron comisiones opacas

Los 'papeles de Panamá' señalan que parte de las comisiones cobradas por el benjamín del 'expresident' beneficiaron a dos hijos del empresario, según El Confidencial

Oleguer Pujol, el viernes en el despacho de sus abogados en Barcelona. GIANLUCA BATTISTA Atlas

Los papeles de Panamá arrojan nuevas pistas sobre los negocios de Oleguer Pujol Ferrusola, el hijo menor del expresidente catalán. Según los documentos publicados por El Confidencial, el empresario Javier de la Rosa medió para que el Banco Santander contratara a la empresa de Oleguer (Drago Capital) como intermediaria en la venta de 1.152 de sus oficinas. A cambio de introducirle en el negocio, Oleguer facilitó que dos hijos del industrial, Javier y Gabriela De la Rosa, recibieran por sus gestiones una comisión cercana a los cuatro millones de euros. Los pagos fueron canalizados a través de una empresa con sede en las Islas Vírgenes Británicas constituida por el polémico despacho de abogados Mossack Fonseca.

De la Rosa, condenado por el escándalo del caso Kio, fue considerado durante años por Jordi Pujol como un “empresario modelo”. Las dos familias han mantenido relaciones intensas y, a menudo, conflictivas. A finales de 2012, Javier De la Rosa declaró ante la Policía contra el expresident. El empresario dijo que él mismo le ayudó a abrir cuentas en la entidad suiza Lombard Odier en 1991. De la Rosa no ratificó su declaración ante el juez, pero el testimonio de Victoria Álvarez —exnovia del hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola— fue suficiente para iniciar la investigación sobre la familia.

A diferencia de sus padres y hermanos, Oleguer no está imputado por la fortuna oculta durante más de tres décadas en Andorra. Sí lo está, sin embargo, por blanqueo y fraude fiscal en relación con una serie de operaciones inmobiliarias; entre ellas, la del Santander. Drago Capital —la empresa que poseía a medias con su exsocio Luis Iglesias— gestionó la venta de la red de oficinas de la entidad bancaria por casi 2.000 millones de euros.

Los documentos ratifican algunos datos que ya se conocían. Por ejemplo, que Oleguer y su socio cobraron suculentas comisiones (cinco millones) que intentaron ocultar a Hacienda mediante un entramado de empresas pantalla. Según la documentación citada por El Confidencial, el benjamín firmó el desvío de 6,8 millones de euros en comisiones a una sociedad y, posteriormente, le fueron reembolsados cinco millones. Fuentes de la familia recuerdan que Oleguer ya regularizó ese dinero en 2012 mediante una declaración de bienes en el extranjero.

Los documentos destapan algunas novedades que ponen de relieve la estrecha relación, no solo entre Pujol y De la Rosa, sino entre los hijos de ambos. Los documentos señalan que los titulares de Barcem Limited —una empresa constituida en las Islas Vírgenes que cobró en total cuatro millones de euros en comisiones opacas— eran Javier y Gabriela De la Rosa, dos de los hijos del empresario. El juzgado central de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional ya había detectado el pago de comisiones a Barcem, pero ignoraba quién había detrás de esa sociedad offshore.

Los papeles también detallan la forma en la que los dos hijos de De la Rosa cobraron. Barcem percibió algo menos de un millón de euros de Oleguer y de Iglesias por sus supuestas tareas de intermediación en la operación. Y más tarde, la familia cobró otros tres millones (a través de una empresa distinta) por esa misma operación inmobiliaria.

Según el citado diario digital, Javier y Gabriela de la Rosa pidieron al bufete Mossack Fonseca que liquidara Barcem el pasado verano. Los activos de esa empresa fueron transferidos a otra, radicada en Hong Kong.

Crivillé, implicado

Los papeles de Panamá también señalan a deportistas como Àlex Crivillé. El expiloto catalán utilizó una red de empresas radicadas en paraísos fiscales para cobrar sus derechos de imagen. Apenas tres meses después de proclamarse campeón mundial de motociclismo (1999) el despacho de abogados Mossack Fonseca registró en las Islas Vírgenes Británicas una empresa offshore (Pro Best Invest) para cobrar sus derechos de imagen.

Un asesor de Crivillé admitió ayer, en una entrevista en La Sexta, que la sociedad era del piloto y que se creó para pagar menos impuestos. “Es un entramado legal, pero sí, podemos hablar de ingeniería fiscal”, precisó el asesor.

Por otra parte, el ministro de Finanzas de Andorra, Jordi Cinca, explicó ayer que entre 1999 y 2000 fue apoderado de una sociedad panameña porque la empresa andorrana para la que trabajaba pretendía expandirse en Sudamérica.

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