Un descuido fuerza a Colau a aprobar un plan de urgencia de pisos turísticos

El Gobierno empuja a la oposición a votar el miércoles un restrictivo planeamiento para evitar que se levante la suspensión y puedan entrar solicitudes de forma masiva

Protesta de vecinos contra los pisos turísticos en la Barceloneta.
Protesta de vecinos contra los pisos turísticos en la Barceloneta. Albert Garcia

Susto en el Ayuntamiento de Barcelona. El área de Urbanismo llevará el miércoles para votar en comisión el Plan Especial Urbanístico de regulación de los pisos turísticos. Es una votación imprevista, que se producirá justo cuando el plan genérico para cualquier alojamiento turístico está en periodo de exposición. La urgencia se explica porque el Consistorio se ha dado cuenta de que hay una grieta legal que podría levantar la moratoria de alojamientos en el caso de las viviendas de uso turístico (HUTS, en sus siglas en catalán). Sería el próximo 3 de mayo, cuando termina la prórroga de la suspensión que, en 2014, dictó el exalcalde convergente Xavier Trias para toda la ciudad. Trias no llegó a aprobar su plan.

La votación empuja a los grupos municipales a una situación insólita: o votan el plan que ayer les pusieron sobre la mesa los técnicos de Urbanismo, o avalan que el 3 de mayo se abra la veda y se puedan entrar masivamente solicitudes de licencia de pisos turísticos. En cualquier caso, si el plan de urgencia sale adelante, quedará anulado cuando se apruebe definitivamente el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos, el controvertido PEUAT.

El plan que propone el área que dirige la teniente de alcalde Janet Sanz, contempla que solo se puedan abrir pisos turísticos en la zona tres que dibuja el PEUAT. Son los barrios más periféricos: Les Corts y la zona alta, los barrios al norte de Gràcia, Horta-Guinardó, Nou Barris y parte de Sant Andreu y Sant Martí. Los HUTS se vetan en la zona uno —Ciutat Vella y parte del Eixample y PobleSec— y en la segunda corona. Tampoco se autorizan en la zona cuatro: el 22@, Zona Franca y Sagrera. El PEUAT, con todo, no permite ningún tipo de alojamiento turístico en un espacio que sea vivienda, con lo que las posibilidades se reducen. Por ejemplo, a la conversión de oficinas, y no hay tantas en la periferia.

La líder de Ciutadans en el Consistorio, Carina Mejías, ve la situación “muy grave”. “Pretenden camuflar una gestión urbanística lamentable, intentando una aprobación encubierta del PEUAT, sin consenso ni tiempo, bajo la amenaza de un aluvión de solicitudes”, denuncia. Mejías insta a los grupos a “negociar una alternativa para evitar dos soluciones que son malas”.

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