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La policía, en alerta tras tres peleas con inmigrantes en una semana en Tetuán

Los mandos admiten que la situación es preocupante y es necesario atajarla “cuanto antes”

Policías nacionales registran un vehículo en Tetuán el pasado martes.

Tetuán registró la noche del sábado un nuevo enfrentamiento entre inmigrantes y policías. Dos agentes resultaron heridas y una cliente de un bar detenida. La versión oficial es que la mujer atacó a las funcionarias, mientras que los responsables del local aseguran que la policía irrumpió con mucha violencia y sin respetar los derechos de los clientes. Con este nuevo altercado son ya tres las reyertas con policías involucrados, y el desencadenante de una operación de vigilancia ordenada por la Jefatura Superior. Los mandos policiales reconocen que la situación es preocupante y que es necesario atajarla “cuanto antes”.

La orden 407/16 en respuesta a la pelea

  • La reacción policial. La respuesta de la Jefatura Superior de Policía de Madrid a la agresión a 14 agentes no se hizo esperar. Los mandos dictaron poco después la orden 407/16 para prevenir en el distrito de Tetuán todo tipo de delitos.
  • Inspecciones en locales. La orden establece que se eviten todo tipo de reyertas, se realicen inspecciones en locales de ocio nocturno, se actúe contra el menudeo de sustancias estupefacientes y se refuerce el control de la Ley de Extranjería.
  • Fuerte despliegue. El desarrollo de la orden supone un fuerte despliegue de los agentes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana y de la de Extranjería y Fronteras. Están desarrollando vigilancias conjuntas para comprobar la documentación de inmigrantes: si tienen orden de busca, llevan armas prohibidas o portan pequeñas cantidades de droga para el menudeo o el autoconsumo.

La situación en este distrito madrileño resulta “complicada”, según reconocen mandos policiales, que apuestan por intervenir “cuanto antes” para evitar que el problema vaya a más. Por eso, justifican que haya mucha más presencia de agentes en la calle para “asegurar la convivencia y evitar las coacciones a otros ciudadanos o a otros colectivos”.

“El número de inmigrantes es muy alto y apenas ha habido incidentes en Madrid”, dijo el martes la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa.

Desde algunos sindicatos policiales piden medidas urgentes para acabar de manera radical con los incidentes en Tetuán. “Lo que nos estamos preguntando es qué está pasando en este distrito. ¿Cómo es posible que la gente salga a la calle con machetes y que muestre tanta violencia?”, se preguntaba ayer el responsable del Sindicato Independiente de la Policía Española, Alfredo Perdiguero.

El último enfrentamiento entre inmigrantes, de origen dominicano, y policías se produjo pasada la medianoche del sábado en el bar Isla Cibaeña, en el número 4 de la calle de Carnicer. A esa hora el local estaba lleno, con unos 50 clientes, según su propietario, Daniel Liriano. En el establecimiento entraron agentes de Extranjería y Seguridad Ciudadana y comenzaron a pedir la documentación a todos los asistentes. Según el relato policial, una mujer, Vianny Beatriz T. M., de 22 años, se enfrentó a una funcionaria cuando le pidió la documentación: “Yo no tengo que dar nada. Ni se te ocurra tocarme”, dijo.

Una hora en la calle

La agente le dijo que saliera a la calle ya que estaba alterando el orden público del bar. Le insistió varias veces. “De forma repentina, acomete a la funcionaria propinándole un fuerte golpe con el codo en el pecho”, recoge el atestado policial. Después la arañó y la lesionó en el pómulo. Una vez en la calle, la tiró al suelo y cayó justo encima de un vómito, mientras la increpaba: “Sois unas hijas de puta, os voy a arrancar los ojos”. Según el relato policial, le propinó patadas, arañazos y mordiscos. Tras participar otros cuatro agentes, lograron esposarla.

El dueño del local discrepa totalmente. Asegura que la policía ya registró su bar la noche del jueves y que, de nuevo, lo hicieron a primera hora del domingo: “Entraron con mucha violencia y obligaron a todo el mundo a ponerse en el rincón. Después nos mandaron uno a uno a todos a la calle y, pese al frío que hacía, no nos dejaron ni ponernos las cazadoras. Así estuvimos más de una hora y media. Nos quedamos helados”.

El enfrentamiento con la mujer se produjo, según su versión, porque esta pidió ir al servicio y las agentes se lo prohibieron. “Como ella les amenazó con denunciarlas, se inició toda la discusión”, dijo el dueño. Vianny Beatriz T. M. fue trasladada a la comisaría de Tetuán. “Los perjudicados fuimos nosotros, que mucha gente se fue sin pagar y eso que el local estaba repleto. El negocio perdió mucho dinero”, protestaba el dueño del bar, que lleva tres años al frente del mismo.

Fue el tercer altercado grave en Tetuán en una semana. El primero y más serio ocurrió la madrugada del 6 de marzo cuando seis agentes fuera de servicio tuvieron un enfrentamiento con un grupo de dominicanos que bebía en la calle. El resultado fue 14 agentes heridos de diversa consideración y seis detenidos, uno de ellos en prisión provisional.

El segundo tuvo lugar la madrugada del jueves en un club nocturno cuando agentes de Extranjería y de la Unidad de Seguridad Ciudadana identificaron a una mujer rusa, que estaba en situación irregular. Según el relato de algunos implicados, varios dominicanos intentaron agredir a los funcionarios. Al principio había una decena de inmigrantes, pero enseguida llegaron más de los alrededores. Algunas fuentes relatan incluso de que llegaron a lanzarles una bombona de butano desde una vivienda. No hubo herido entre los agentes, que detuvieron a siete personas, según diversas fuentes.

La preocupación policial tiene que ver también con otros incidentes acaecidos esta semana: un joven de 15 años, supuesto integrante de la banda de los Trinitarios, murió apuñalado el día 5 cerca de Sol. Y el pasado viernes 11, cuatro hombres de nacionalidad dominicana mataron de un tiro a una persona durante un vuelco de droga en un local de Chamartín. La policía relaciona este suceso con otro tiroteo una semana antes en Villaverde.

“Por unos pocos pagamos todos”

El ambiente está enrarecido en parte del distrito de Tetuán. Los dominicanos aseguran que ellos no se están metiendo con nadie y, por unos pocos, la policía “está acosando” a toda la comunidad, según algunos inmigrantes. “Mis compatriotas están un poco calientes y por unos pocos pagamos todos”, se quejaba ayer Assier Ramírez, una dominicana de 54 años que lleva 11 en España.

En lo que coinciden la mayoría de ellos es en que no quieren problemas con la policía. “Cuando vengo, veo a muchos agentes por las calles. Me siento nervioso porque no es lógico que te paren cada dos por tres o cuando cambias de calle, como si fuéramos auténticos delincuentes”, describía Emilio, un dominicano que lleva ocho años residiendo en Madrid. “En cuanto termine de comprar mi padre en la frutería, me meteré en casa y no saldré a la calle, porque no me apetece estar con el carné en la mano todo el día”, añadió.

La situación era tranquila, sin embargo, a mediodía de ayer. El tiempo soleado invitaba a la gente a estar a la calle. La actividad comercial era más reducida que en un día laborable, pese a lo cual estaban abiertos bastantes comercios como peluquerías, locutorios y tiendas de alimentación. Casi no se veía presencia policial en las calles.

De lo que se quejan algunos inmigrantes residentes en Tetuán es que la policía les pide la documentación varias veces al día. “Están tomando represalias por la reyerta del pasado domingo [en referencia al 6 de marzo]. En esto, como en todo, hay malos, pero no todos los dominicanos somos malos”, describía Domingo Reyes, empleado de una tienda de bocadillos que lleva ocho años en la capital. “Lo que no es lógico que tengamos que aguantar agresiones por parte de la policía y que tengamos que callarnos. Tenemos nuestros derechos, al igual que nuestras obligaciones. No sé cómo vamos a salir de todo esto. Lo veo bastante feo, la verdad”, añadió.

El despliegue policial era la comidilla de muchas personas que estaban ayer en la calle. “Como no debo, no temo”, resumía un joven en la calle de Topete, paralela a la de Bravo Murillo, mientras hablaba con un par de amigos.

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