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Descarnado e irónico teatro-documento sobre Juan Carlos I

Alberto San Juan representa en el Lliure ‘El rey’ con Guillermo Toledo y Luis Bermejo

¿Qué papel ha jugado la monarquía en los últimos cuarenta años? ¿A qué fines ha servido? A estas y otras preguntas trata de responder El rey,espectáculo escrito y dirigido por Alberto San Juan, que permanecerá hasta el 20 de marzo en el Teatre Lliure de Montjuïc, en Barcelona.

Teatro-documento que nace "del hambre de realidad", sin renunciar ni un ápice al buen teatro, primorosamente interpretado por tres actores todo terreno.

Con interpretación de Luis Bermejo, Guillermo Toledo y Alberto San Juan, el montaje es una producción de Teatro del Barrio, una sala alternativa del madrileño barrio de Lavapiés, que en poco más de dos años ha conseguido situarse entre los mejores generadores de escena contemporánea, con espectáculos como Ruz-Bárcenas.

Ahora pasean este relato en el que analizan la figura del anterior rey Juan Carlos I. Y lo hacen de manera crítica y descarnada, sin renunciar al humor, a la ironía, ni a auténticas cargas de profundidad. Hablan libremente y ni antes ni después de poner en pie este espectáculo han recibido, recalcan, ningún tipo de presión: “Tuvimos el acierto de no utilizar títeres”, señala sarcástico su autor.

Muchas de las palabras que dicen los personajes han sido dichas o escritas literalmente por las personas en que se basan. “Todo lo que se cuenta está documentado; por eso, la obra contiene muchas más preguntas que afirmaciones, pero es que ante un estado opaco, que niega el acceso a parte de sus archivos, reivindicamos nuestro derecho a especular”, apunta el actor-director-autor.

En esta suerte de documento aparecen personajes que se han cruzado, de distintas maneras, en la vida del rey Juan Carlos: políticos como Henry Kissinger, Adolfo Suárez, Felipe González, militares como Alfonso Armada, Carrero Blanco, Francisco Franco, periodistas como Jesús Hermida, Victoria Prego, Juan Luis Cebrián y escritores como Santos Juliá y Javier Cercas.

Guillermo Toledo, sostiene que hay que comprometerse con el tiempo que a uno le ha tocado vivir: “Y ese compromiso ha de venir del hombre ciudadano, más que del hombre de teatro: cualquier hecho cultural que nos recuerde que tenemos una historia y nos invite a reflexionar sobre ella, es siempre necesario”.