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La trama del AVE se burló de la policía: “No tienen medios ni ganas”

La Guardia Civil acusa a un exdirector general de Adif de tapar irregularidades

Excargos de Adif y directivos de empresas constructoras del AVE, durante un viaje de placer a las pistas de esquí de Whistler (Vancouver, Canadá).
Excargos de Adif y directivos de empresas constructoras del AVE, durante un viaje de placer a las pistas de esquí de Whistler (Vancouver, Canadá).

Antonio Gutiérrez era director general de Adif cuando la investigación por los sobrecostes del AVE en Barcelona ya estaba en marcha. Dos de sus subordinados en Cataluña, también con puestos de responsabilidad, habían alterado mediciones para beneficiar a la adjudicataria (Corsán) a cambio de viajes de placer. Rafael Rodríguez y Jaime García, ambos imputados, conocían que una empresa dedicada al movimiento de tierras (Gonquis) les había denunciado por certificar obras no ejecutadas. Sabían, también, que la Fiscalía y la Guardia Civil les pisaban los talones, porque ya habían tenido que entregarles documentación. Lo que no imaginaban es que sus conversaciones —en las que admiten las alteraciones, discuten para disimularlas e incluso se burlan de los investigadores— estaban siendo escuchadas.

El 13 de marzo de 2014 se produce una llamada entre Gutiérrez y Rodríguez, que era el director de la línea noreste:

--G. Te van a mirar las tierras... El teniente Daniel no tiene que mirar los pilotes pa ná”.

–R. Es la denuncia del subcontratista... A no ser que digan: “Oiga, pues ya voy a empezar a mirarlo todo”.

--G. No, Eso no va a... Eso no ocurre.

--R. Pero la Fiscalía... Puede empezar a mirarlo todo, ¿por qué no miran todo Barcelona?

–G. No, no. No tienen medios, ni ganas ni nada. Ellos van al hecho concreto, a un determinado tajo (…) Es imposible que hagan una auditoría de toda la obra, irían a mirar la unidad en cuestión”.

El exdirector general minimiza la capacidad de los investigadores y se muestra partidario de pagar a Corsán lo que ya se había fijado (aunque no corresponda con la realidad) para evitar un expediente contra los funcionarios de Adif en Cataluña. Un día antes, en otra llamada, Gutiérrez habla con Rodríguez: “¿Qué prefieres, la lesividad que es una auditoría segura o la posibilidad de que el teniente Daniel haga una... auditoría? (…) Estamos pillados”. Una rectificación supondría asumir una de estas dos tesis, insiste: “Que toda tu gente, Jaime García el lucero del alba, se confundió en las cincuenta unidades en las que puso más medición y que por lo tanto o son gilipollas... O que han metido la mano en el saco”.

Los informes que constan en el sumario, al que ha accedido EL PAÍS, concluyen que el director general “prefirió sacrificar” millones del erario público antes que iniciar un expediente que “evidenciaría irregularidades de los funcionarios a cargo de las obras”. Gutiérrez declaró ante la Guardia Civil acompañado de su abogado, aunque por ahora no ha sido formalmente imputado por la juez de Barcelona que investiga a una decena de personas por malversación. A cambio de beneficiar ilícitamente a la empresa, según la juez, Rafael Rodríguez y Jaime García disfrutaron de viajes de placer —especialmente, escapadas para esquiar— desde 12 días antes de que se adjudicara la obra (en 2008) hasta el año en que estalló el caso (2014).

Pese al escepticismo de los excargos de Adif, lo cierto es que la investigación sí ha analizado a fondo la obra: una plataforma de 1,6 kilómetros de AVE entre Trinitat y Sagrera. Una auditoría encargada por Adif ha arrojado resultados sorprendentes: sobre el terreno, los ingenieros han comprobado que muchos de los trabajos no se hicieron. O que se utilizaron materiales y técnicas de peor calidad que las descritas en los informes oficiales. Esa conclusión lleva aparejada otra: ese tramo de AVE debió costar mucho menos de lo que costó. El desfase, según los técnicos, es de 31 millones, cinco veces más del cálculo que, inicialmente, habían hecho los investigadores en base a las certificaciones conocidas.

Los pinchazos telefónicos del caso Adif también muestran cómo tanto los excargos de Adif como los representantes de Corsán trataron de camuflar las mediciones irregulares tras saberse investigados. Antoni C. de la adjudicataria, explica que hay que preparar documentos “de cara a decir que hemos hecho una cosa que realmente no hemos hecho”. “Como finalmente no se ha ejecutado, ellos [ADIF] quieren una nota... Por si algún día alguien ve la medición y no cuadra”. Otro empleado de Corsán, Marino V., llama a Jaime García, de Adif, y le pide que, dados los problemas que están teniendo para liquidar la obra y cobrar, sean generosos en el futuro: Ya hemos dicho que vamos a hacerlo todo esto, pero... Otra cosa es que os pediríamos, joder... Nos lo compenséis en alguna otra obra y esas cosas”.

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