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Mas intenta salvarse cediendo a la mayoría de planes sociales de la CUP

El pacto deberá ser ratificado por los militantes anticapitalistas el próximo día 27

Raül Romeva y miembros de Junts pel Sí
Raül Romeva y miembros de Junts pel Sí durante la presentación del preacuerdo.

Artur Mas, de nuevo al frente de la Generalitat. Un plan social de choque valorado en 270 millones y sin una financiación clara. Y freno a determinadas privatizaciones y a proyectos controvertidos como el macrocasino Barcelona World. Estas son las bases de la última oferta que Convergència y Esquerra Republicana han remitido a la CUP con el ánimo de que su asamblea las valide este domingo y acepte investir a Mas. La última proposición no difiere mucho de las otras, pero ahora coge a la CUP con una seria división sobre el papel que debe jugar el president. De ahí que sus dirigentes rehuyeran valorar la oferta.

La propuesta de Junts pel Sí, la coalición con la que CDC y ERC se presentaron a las elecciones catalanas, es la última oportunidad para evitar que haya que repetir los comicios en Cataluña. El plazo para investir presidente acaba el 10 de enero y a fecha de hoy la CUP no emite ninguna señal clara sobre si acabará aceptando a Mas después de haber repetido en decenas de ocasiones que no lo haría bajo ningún concepto. Ahora todo queda en manos de una asamblea que todavía no tiene cifra definitiva de participantes, pero que podría llegar a las 3.000 personas, según fuentes de la dirección del partido.

Neus Munté: "¿La investidura? Como siempre, cuanto antes, mejor"

Neus Munté, vicepresidenta del Gobierno, quiso ser este martes muy prudente sobre el desenlace de la propuesta de Junts pel Sí que debe o no validar la CUP. No se atrevió tampoco a aventurar posibles plazos sobre la eventual investidura de Artur Mas. "Como siempre hemos dicho tantas y tantas veces y esto no es una novedad, cuanto antes, mejor", señaló. La vicepresidenta recalcó, eso si, dos conceptos: que el presidente de la Generalitat, de acuerdo con el documento, no perdería ninguna de sus atribuciones y que las medidas de carácter social incluidas en el texto son todas "realizables" desde el punto de vista presupuestario. Y en cuánto al futuro de Barcelona Wolrd, señaló que se ha planteado crear un grupo de trabajo para afinar el proyecto al admitir que no todos los grupos -en alusión a Esquerra, que rechazaba los casinos- comparten su visión sobre el mismo.  Munté recalcó que el Ejecutivo lo ve con buenos ojos por la posibilidad de generar puestos de trabajo en el territorio.

Junts pel Sí puso una escenografía de excepción para presentar su última oferta. Además de su cabeza de lista, Raül Romeva, comparecieron ante los periodistas una decena de representantes para transmitir la idea de unidad. No apareció en cambio, Artur Mas, a quien reservan para un eventual debate de investidura que podría celebrarse la semana que viene si la CUP acepta votarlo.

La propuesta de acuerdo se basa en la declaración de inicio del proceso independentista que el 2 de diciembre ya invalidó el Tribunal Constitucional. Aborda asuntos como la lucha contra los desahucios y medidas contra la pobreza energética, a lo que destina 270 millones. El acuerdo, sin embargo, obvia que en estos momentos las finanzas de la Generalitat están intervenidas por el Gobierno. Junts pel Sí ha tenido que ceder ante la CUP en algunas medidas económicas que hasta ahora había defendido Convergència. En este sentido, queda paralizado el complejo de casinos BCN World en Tarragona, y se acepta paralizar, aunque no revertir, los procesos de privatización de la gestión sanitaria.

Romeva defendió que nada ha cambiado con los pobres resultados electorales de Convergència el pasado domingo y que Mas debe ser presidente de la Generalitat. Sin embargo, lo dijo utilizando todo tipo de eufemismos para hacer esto más digerible para la CUP. “No estamos votando un presidente autonómico sino una presidencia de transición entre el estado actual y la República catalana”, dijo. Según Romeva, habrá un presidente y otras tres personas destacadas que asumirían las presidencias de otras tantas comisiones de gobierno sobre economía, políticas sociales y relaciones exteriores.

Ello no bastó para que la cúpula de la CUP defendiera ayer esta propuesta. Sus 10 diputados se abstuvieron de valorar el documento y se limitaron a decir que lo trasladarán a la asamblea de este domingo en Girona. Y el resultado es incierto, puesto que la CUP está cada vez más dividida.

La CUP no defenderá el acuerdo ante su militancia el domingo 27

Ana González Liste

Los diez diputados de la CUP comparecieron este martes en el Parlament pero no valoraron políticamente la última “propuesta de acuerdo hacia la independencia” de Junts pel Sí. La CUP considera que este texto no está “negociado” con la coalición de CDC y ERC. “Este es el esfuerzo de aproximación de Junts pel Sí, ninguno lo va a defender porque no es un documento nuestro, nosotros tenemos el nuestro”, explicó el diputado Benet Salellas.

El portavoz de la Candidatura d’Unitat Popular, Albert Botran, aseguró que el grupo parlamentario no dará su opinión a la militancia, ni siquiera a modo individual, porque se consideran meros transmisores: “Es nuestra obligación llevarlo a la asamblea, somos los mensajeros”. Los diputados se abstendrán en la votación de la asamblea del día 27 en Girona. Botran afirmó que en la anterior reunión tampoco votaron. “Sí que explicaremos cómo han ido las negociaciones en función de los que nos pedía nuestra gente y lo que poníamos en nuestro documento de propuestas”, añadió.

La asamblea votará cuatro escenarios pero solo el primero supone la aprobación del documento que Junts pel Sí presentó este martes, una opción que también incluye investir a Artur Mas. El lunes 28 se reunirán el consejo político y el secretariado de la CUP para definir la postura exacta del partido anticapitalista, teniendo en cuenta la decisión que haya tomado la militancia. “Le darán forma a la voluntad de la asamblea”, apuntó Botran. Por lo tanto, la CUP alarga un día más la agonía de Junts pel Sí y la incertidumbre sobre si habrá comicios en marzo.

Botran dejó claro que consideran que esta es la última propuesta de la coalición del president y que si no la ratifica su asamblea, los catalanes volverán a las urnas. “Si hubiese un acuerdo sería sobre las cuestiones que contiene esa hoja de ruta. No se habla de aprobar unos Presupuestos”, dijo Botran. La CUP deja aparcada la idea de negociar unos nuevos Presupuestos con Junts pel Sí a la espera de ver si se forma Gobierno.

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