Filmoteca: suma y sigue

La ubicación del centro cultural en el Raval atrae a más espectadores a ciclos y retrospectivas de cine

Los aires del Raval le sientan bien a la Filmoteca de Cataluña y año tras año –este ha sido el cuarto desde su traslado a Ciutat Vella- suma a más cinéfilos. Si en 2014 fueron 142.000 en 1.435 sesiones; este año, el cierre se calcula con 150.000 espectadores con 140 sesiones menos. Unos números que no están mal -más de un centenar de espectadores de media en cada sesión- y que confirma una tendencia al aumento “en un marco de caída general del cine”, quiso destacar el director de la Filmoteca, Esteve Riambau. Aunque la comparación con las salas comerciales es complicada porque la Filmoteca es una institución pública con precios públicos –la tarifa normal es de 4 euros- , para los gestores del centro cultural una cosa está clara: si la oferta es atractiva y de calidad y los precios son ajustados, la gente irá al cine: “Nosotros lo comprobamos cada vez que vemos la sala Chomón con las 360 butacas ocupadas”, añade Riambau convencido de que de esa forma se consigue recuperar la magia del cine.

Escena de uno de los filmes mudos de Hitchcock.
Escena de uno de los filmes mudos de Hitchcock.

Un público que en 2015 asistió especialmente a los ciclos de los cineastas Jarmusch, Lynch y Schrader y al dedicado por el centenario de Ingrid Bergman. Entre los festivales que ha acogido este año, el que tuvo más público fue la Muestra de cine Alemán y el del Cine de Autor. Un centro cultural que quiere potenciarse internacionalmente y que desde 2012 invita a personalidades de la cinematografía, como directores reconocidos con premios Óscar, como Pedro Almodóvar, Costa-Gavras, Fernando Trueba y Jiri Menzel, y con otros reconocidos con las Palmas de Oro de Cannes.

Además de la programación de ciclos y retrospectivas, el edificio del Raval tiene un servicio de biblioteca especializada, una oferta educativa para las escuelas y otra denominada Aula de Cinema destinada a los jóvenes universitarios que este año ha notado un descenso: “básicamente porque depende de que la asistencia sea considerado un crédito o no”, matizaba Riambau. Además de la exhibición y proyección, la otra función de la Filmoteca –que se hace en el 2CR en Terrassa- es conservar y restaurar películas básicas del cine catalán en el que este año se han restaurado 12 títulos. Un trabajo que ha sido objeto de un cortometraje de Francesc Bellmunt que refleja el delicado proceso de restaurar películas antiguas, la conservación de las películas en rollos, y el resultado final del proceso en formato digital: “Se trataba de profundizar en el concepto menos conocido de Filmoteca, el de la preservación y difusión del patrimonio. Para mí ha sido muy interesante volver a estar en contacto con las películas analógicas”.

Y de cara a la temporada que viene, la Filmoteca repite la fórmula de cine clásico y contemporáneo. Arranca enero, por ejemplo, con Isabel Coixet con el ciclo Dones (bastant) perdudes, y proseguirá con toda la filmografía de cine mudo de Hitchcock, dos dedicados a los 100 años de míticos actores, Gregory Peck y Kirk Douglas-todavía en vida- ; obras no vistas de Jean-Luc Godard, Bertrand Tavernier, Frederick Wiseman, Wim Wenders y en julio un ciclo dedicado a la censura en el cine desde los años 20 a los 70 del siglo pasado.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Sobre la firma

Blanca Cia

Redactora de la edición de EL PAÍS de Cataluña, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en diferentes secciones, entre ellas información judicial, local, cultural y política. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS