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El rechazo de la CUP a investir a Mas abre la vía a unas nuevas elecciones

La mayoría de los 1.600 militantes refrendan en Manresa la postura del secretariado

La militancia de la Candidatura d'Unitat Popular ratificó en la asamblea de este domingo en Manresa que no dará su apoyo para que Artur Mas repita en su cargo de presidente de la Generalitat. Más de 800 militantes de la izquierda anticapitalista optaron por mantener la posición del secretariado del partido y reclamar “respuestas concretas a preguntas concretas” a Junts pel Sí en las negociaciones. La decisión de la asamblea complica extraordinariamente la investidura de Mas. La situación está muy enquistada y parece abocada a este dilema: o el presidente en funciones da un paso atrás o habrá nuevamente elecciones.

La dirección del partido había anunciado que en la asamblea no se iba a votar y que tan sólo se trataba de chequear la posición de sus bases. En teoría, los militantes solo iban a emitir su voto en una nueva asamblea para valorar la última oferta de Junts pel Sí. Sin embargo, en Manresa se votó y de forma muy clara. La mayoría de los 1.254 militantes de la CUP -fueron 823 votos- refrendaron la estrategia del secretariado de la organización y de su grupo parlamentario, compuesto por 10 diputados de no investir a Mas. Es lo mismo que pidieron ayer 140 activistas e intelectuales de la izquierda independentista que el sábado difundieron un manifiesto en este sentido. Los simpatizantes podían escoger hasta cuatro opciones, y de forma holgada ganó la que pasa por vetar a Mas y mantener las negociaciones. El diputado Benet Salellas informó, entre los aplausos del público que llenaba el pabellón, de que la posibilidad más votada fue la de apostar por “la ruptura, un plan de choque y proceso constituyente con una presidencia alternativa a Mas”.

La decisión deja en una situación muy complicada a Junts pel Sí, que recibe la nueva negativa justo la semana en que arranca la campaña del 20-D. El paisaje es casi una de sus peores pesadillas: con Convergència y Esquerra concurriendo a las generales por separado y el Gobierno en el aire. El mensaje de Mas de que el desacuerdo debilita al independentismo y permite las “humillaciones del Estado” cayó en saco roto. El plazo para alcanzar un acuerdo expira el 9 de enero; en caso contrario, Mas deberá convocar nuevos comicios. La diputada de la CUP Anna Gabriel avisó de que su formación no se sentirá responsable de esa situación: “Si llegamos a ellas será porque Junts pel Sí no ha movido la ficha que hemos pedido. Nuestra gente nos pide que pasemos a la ofensiva”.

“Si hay nuevas elecciones será porque Junts pel Sí no ha movido la ficha que hemos pedido", avisa Anna Gabriel

La CUP reclamará a la coalición formada por CDC y Esquerra medidas que “estén a la altura de las circunstancias y cumplan los mínimos que reclama el conjunto del país” en alusión, entre otras exigencias, a que Mas dé un paso atrás. El nudo parece inamovible porque el presidente en funciones  instó el sábado a los diputados anticapitalistas a moverse, porque “para que haya un pacto entre desiguales y muy diferentes todo el mundo tiene que moverse un poco”. Mas se refería a su última oferta de una presidencia coral junto a una vicepresidencia y tres comisiones de gobierno. La reflexión fue replicada por Salellas, quien aseguró que la CUP ha hecho “hasta cinco propuestas distintas de diferentes presidencias y programas”. Entre ellas está investir al ex magistrado del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer, que fue rechazada personalmente por Mas. Pi-Sunyer ocupa la presidencia del Consejo Asesor para la Transición Nacional, creado por Mas, y formó parte de la candidatura de Junts pel Sí, aunque no es diputado.

Los militantes podían votar cuatro opciones y cada uno podía posicionarse a favor de hasta tres de ellas. El resultado evidenció que no era cierta la división —“Somos horizontales y deliberativos pero solo hay una CUP”, dijo Gabriel— en la CUP. La primera opción tuvo 823 votos a favor y se basaba en un acuerdo sin Mas como presidente aunque este pudiera ocupar otro cargo en el Gobierno. La segunda, con Mas revalidando el cargo, recabó 474 apoyos. La tercera hipótesis era mantener las conversaciones hasta después del 20-D para ver si el escenario político posterior “permite interpelar a Catalunya Sí que es Pot y asumir una solución colectiva” para una abstención de ambos grupos de izquierdas para investir a Mas bajo “un calendario de compromisos”. Solo logró 139 votos. La cuarta opción, que elude cualquier pacto y aboca a nuevos comicios, sumó 576 votos.

Esto no vas de Mas o marzo. Sabemos que hemos empezado el camino de la república independiente”, afirmó David Fernández

Bajo el lema Alerta Convergència, se nos acaba la paciencia, coreado por los asistentes, Gabriel insistió en que instarán a Junts pel Sí a “parar los recortes y revertir las privatizaciones”. La diputada insistió en que no reconoce al Constitucional y pidió seguir adelante con la declaración secesionista. El exdiputado David Fernández aseveró que la CUP “nunca ha firmado un cheque en blanco a nada ni a nadie” y recalcó que no está en el dilema entre “Mas o marzo”. “Sabemos que hemos empezado el camino hacia la república independiente”, afirmó.

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