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CLÁSICA

El gran amor de Brahms

El 'invento' de una pequeña dramatización da un aire especial al concierto del Festival Life Victoria 2015 en el recinto modernista de Sant Pau

Muy original e inteligente la propuesta del Festival Life Victoria 2015 para su tercer concierto en el hermoso y gélido recinto modernista del Hospital de Sant Pau: rememorar a través de las obras de ambos, la bella y larga historia de amor respetuoso, secreto, imposible y, probablemente, casto entre Johannes Brahms y la pianista y compositora Clara Schumann, esposa, luego viuda temprana, de Robert Schumann, el amigo, mentor y descubridor de Brahms.

La propuesta se presentó en dos partes: en la primera, formando parte del LIFE New Generation, la oportunidad que da el festival en todos sus conciertos a jóvenes artistas de presentarse en público, la soprano Adriana Aranda, acompañada al piano por Núria Gómez, interpretó ocho Lieder de Clara Schumann. Aranda, de voz no muy poderosa, tiene una muy bella línea de canto, un sentido acertado y lleno de matices de la expresión adecuada al texto y parece especialmente bien dotada para el Lied.

Festival Life Victoria

Roderick Williams, barítono. Iain Burnside, piano. Adriana Aranda, soprano. Núria Gómez, piano. Laura López, actriz

Obras de Brahms y Clara Schumann. Festival Life Victoria

Recinto Modernista del Hospital de Sant Pau. Barcelona, 27 de noviembre de 2015

En la segunda parte, la principal, el barítono Roderick Williams, acompañado al piano por Iain Burnside, interpretó uno de los principales ciclos de canciones de Brahms: Die schöne Magelone (La bella Magelone).

La sorpresa, el invento, lo que hizo que este concierto fuera especial y memorable fue que, con la participación de la actriz Laura López en funciones de Clara Schumann y a partir de una pequeña pero muy inteligente dramaturgia creada por el pianista Iain Burnside, Die schöne Magelone fue narrada por Clara Schumann y presentada como una sublimación, muy secreta y libre, del amor entre Brahms y ella.

Probablemente, ese ciclo de canciones no tiene nada que ver con aquella relación amorosa, pero no es menos cierto que el artista, especialmente el músico, casi siempre está expresando más cosas de las que él mismo cree estar expresando.

El texto de Burnside, traducido al catalán por Miquel Desclot, es potente, acertado en el punto de vista, tiene gancho dramático y hasta incluye algunas ingeniosas y ácidas pullas antiwagnerianas: "Con Brahms siempre sabes en que tonalidad te estás muriendo, Si bemol mayor en este caso" -afirma Clara- "La pobre Isolda, en cambio, nunca tiene claro en que tonalidad se está muriendo".

Si la feliz idea funcionó perfectamente fue gracias al muy buen hacer de López, de Burnside desde el piano y de Williams, éste un buen cantante que, a partir de una voz de prestaciones solo regulares, ofreció una soberbia interpretación basada en la soltura física y vocal, la seguridad, en cantar desde el sentido texto y construyendo siempre el personaje.

Fue así como rememoramos desde el arte, emocionados en la última estrofa de la última canción, "El amor verdadero dura siempre, sobrevive todas las horas, no tiene temor de ninguna duda y se mantiene siempre firme", la historia de amor real más bella del Romanticismo.