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La CUP responde que Mas no debe tener el poder de convocar elecciones

La formación anticapitalista cree que la propuesta de cuatro presidentes es solo cosmética

El presidente en funciones, Artur Mas
El presidente en funciones, Artur Mas.

La propuesta de Junts pel Sí de convertir la presidencia de la Generalitat en un órgano con cuatro miembros (Artur Mas, Neus Munté, Oriol Junqueras y Raül Romeva) no logra, de momento, convencer a la Candidatura d'Unitat Popular. La formación anticapitalista, con quién Junts pel Sí negocia desde hace semanas para lograr la investidura de Mas, considera que la propuesta es solo una modificación "cosmética" de la que el propio candidato a la presidencia hizo en su segundo debate de investidura. Entonces, el líder de Junts pel Sí planteó un Gobierno con él de presidente y tres áreas de Gobierno dirigidas por Munté (Estado del Bienestar), Romeva (Transparencia y Exteriores) y Junqueras (Economía) de las que dependerían los Departamentos.

"El problema es que el presidente, como ellos lo proponen, continúa teniendo los mismos poderes", explican fuentes de la CUP. Como ejemplo, citan dos de las prerrogativas que la ley reserva únicamente para el jefe del Ejecutivo: convocar elecciones y firmar decretos. La CUP no quiere que Mas tenga en exclusiva este poder, algo que seguiría pasando con la propuesta de Junts pel Sí: pese a tener cuatro presidentes, el cargo, a efectos formales, lo seguiría ostentando Mas.  "Hay que poner en duda el relato de que es una nueva propuesta. Modifica algunos aspectos nominales de cara a fuera, pero para a dentro (decreto en mano) exponen las mismas consejerías y el reparto interno de CDC y ERC", lamentan las mismas fuentes. 

Otra cosa sería que Junts pel Sí se abriera a diluir los principales poderes presidenciales en el Consejo de Presidentes, el órgano de coordinación en el que, según su idea, se coordinarían todas las áreas. La CUP vería con buenos ojos que las decisiones se tomaran de forma conjunta entre los cuatro presidentes, aunque la opción que más defienden es que sea el Parlament quién tenga la última palabra sobre convocar elecciones. 

La CUP reunirá este domingo su Asamblea, aunque no será para tomar una decisión definitiva: tomará el pulso a su militancia para decidir cuál será su posición en la negociación: las opciones son apoyar una fórmula que incluya Mas; seguir insistiendo en que Junts pel Sí debe cambiar su candidato; esperar a que Catalunya Sí que Es Pot, la marca de Podemos e ICV, pueda cambiar de rumbo tras el 20-D; o directamente romper las conversaciones para ir a elecciones en marzo.

Cualquier pacto está supeditado en llegar a un acuerdo sobre el plan de gobierno, cuyos avances, según fuentes de la CUP, no son tan importantes como defienden en Junts pel Sí. "Lo que hay sobre la mesa, de momento, es poco o nada", lamenta la formación anticapitalista. 

Tras la Asamblea del domingo, la CUP espera avanzar en las negociaciones para poder llegar a un acuerdo antes del margen que fija la ley, el 10 de enero. En función de su desarrollo, convocará otra asamblea para ratificar un hipotético pacto, que podría ser el 13 de diciembre -a mitad de la campaña del 20-D-, o el 27 de diciembre. 

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