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Miquel Iceta ofrece a Convergència un Gobierno de unidad “catalanista”

Los socialistas proponen a CDC un pacto para que abandone el independentismo

Miquel Iceta, junto a Carme Chacón y Pedro Sánchez
Miquel Iceta, junto a Carme Chacón y Pedro Sánchez en la sede de UGT de Cataluña.

La teoría de la sociovergencia, la hipotética unión entre los dos partidos que han tenido la hegemonía política en Cataluña hasta ahora —la extinta CiU y el PSC—, ha vuelto a plantearse este lunes. Aunque con una posibilidad casi nula de llegar a producirse, el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha propuesto a Convergència formar un Gobierno “catalanista y de progreso” para acabar con el proceso independentista y evitar unas nuevas elecciones.

El PSC ha aprovechado la grieta que han generado en ciertos sectores del partido de Artur Mas las inclusiones de propuestas de la CUP para llegar a un acuerdo. Iceta se dirigió a los sectores convergentes que dudan de la independencia y les propuso “una alternativa para evitar el ridículo de mendigar apoyos para la investidura”, ha dicho a los medios. “Más que un ofrecimiento, lo que hacemos es una reflexión que tiene que acoger el grupo mayoritario en el Parlament”, ha explicado el líder socialista después de reunirse con los trabajadores de Seat en la sede de UGT y guardar un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de París junto con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la candidata del partido para las elecciones del 20-D, Carme Chacón.

Dos condiciones

Iceta tampoco ha descartado totalmente la opción de unos nuevos comicios, pero su partido, ha dicho, está dispuesto a proponer a Mas que “rectifique sus alianzas”. Para llegar al hipotético Ejecutivo de concentración catalanista, Iceta ha puesto sobre la mesa dos condiciones: Revocar la resolución de inicio del proceso independentista aprobada el pasado lunes y el entierro definitivo del proceso soberanista. El PSC, según ha explicado Iceta, propondría un programa de reformas cuyas prioridades sean el empleo, la defensa del estado del bienestar y la lucha contra la corrupción.

El pacto entre los socialistas y CiU tiene un precedente en la historia política de Cataluña. En 2010, tras la primera victoria electoral de Artur Mas, ambas formaciones forjaron un acuerdo que permitió al hoy presidente en funciones llegar a la Generalitat. El PSC se abstuvo y la entonces coalición de Convergència i Unió formó Gobierno con el apoyo de 62 diputados, el mismo número que tiene hoy Junts pel Sí —CDC, Esquerra e independientes—. Ambos partidos habían pactado también una ley de educación a la que parte del Gobierno del tripartito —el ala de ICV— se opuso.

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