La CUP pide la república en 18 meses y un presidente “de consenso”

Los anticapitalistas hacen públicos los requisitos mínimos para negociar con Junts pel Sí

Antonio baños en un imagen de archivoEFE (atlas)

La Candidatura d'Unitat Popular publicó este jueves, tras el debate de investidura, las exigencias mínimas que ha planteado en las negociaciones con Junts pel Sí. El texto contiene los tres ejes en los que se dividen las mesas de debate con el partido de Artur Mas: ruptura democrática, plan de choque y proceso constituyente. “Independencia, pobreza cero y basta de corrupción”, es el lema.

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En el documento reivindican el derecho de autodeterminación pacífica de “los Países catalanes”; detallan las 39 medidas sociales que consideran imprescindibles e inmediatas, como la aplicación de la ILP de emergencia habitacional y la Renta mínima de inserción; e instan al desarrollo de un proceso constituyente “de todos y para todos” hacia la república catalana.

El partido independentista da un margen de 18 meses para acometer la república, que se inició con la declaración de inicio del proceso aprobada este lunes por el Parlament. El siguiente paso es establecer un “calendario de ruptura” y formar “mesas de diálogo”.

En esta base para negociar, la CUP ya especifica que la presidencia deberá “recaer en una opción de consenso, no ligada al ciclo anterior, que abra una nueva etapa no vinculada a los recortes, ni a los casos de corrupción ni a una gestión del proceso que a menudo ha primado los intereses de partido, confundiéndolos con los del país”. Además, en el documento se recopilan los distintos casos de corrupción que tiene abiertos Convergència.

Asamblea Nacional antes de investir presidente

La formación anticapitalista también anunció este jueves que convoca a sus simpatizantes para trasladarles “de primera mano” el estado de las negociaciones con Junts pel Sí. La cita será el domingo 29 de noviembre en el entorno de Barcelona. “La voluntad de esta jornada es informar de primera mano del estado de la cuestión y viene motivada, también, por el grado de intoxicación y de informaciones sesgadas que están rodeando todo el proceso”, reza el texto.

La cita del día 29 no impide que haya un acuerdo previo. Continuarán reuniéndose con Junts pel Sí a diario y con un afán de secretismo total. La “comisión negociadora” de la CUP acudirá a cada encuentro “con la voluntad firme de llegar a un acuerdo político a partir de una propuesta de candidatura a la presidencia que pueda ser de consenso”.

La CUP no apoyará a ningún presidente hasta que no lo valide su militancia. El Secretariado, el órgano que tiene la última palabra, tendrá que convocar una Asamblea Nacional abierta a todas las organizaciones, incluidas las de Valencia, Palma y Perpiñán, para “debatir y validar” la “propuesta de acuerdo global” antes de votar en el Parlament a un candidato. O sea, que militantes de fuera de Cataluña también podrán opinar sobre quién debe ser el presidente.

El partido ratifica en el comunicado su voluntad de alcanzar un acuerdo “para avanzar firmemente hacia la república catalana” y asegura que “no tiene intención de abandonar la mesa de negociación en ningún momento”. Así, la CUP insiste en su rechazo a que se celebren otras elecciones anticipadas en marzo. “Las elecciones anticipadas son reaccionarias, no revolucionarias”, afirmó su líder, Antonio Baños, en el Parlament.

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