Miles de personas y el Gobierno en pleno apoyan a Mas ante el TSJC

La CUP también ha respaldado a Mas, que ha sido recibido a gritos de "Mas president, Catalunya independent"

Artur Mas sube, en solitario, los 12 peldaños que dan acceso al Palacio de Justicia de Barcelona. Los 400 alcaldes que le han acompañado, y los consejeros de su Gobierno en pleno, esperan abajo. Solo flanquean a Mas, a unos metros de prudencia, los miembros de su escolta. Cuando ha llegado al último, y antes de cruzar el umbral, Mas –camisa y corbata azul- gira sobre sí mismo y saluda con cuatro dedos de la mano derecha extendidos a la multitud que se ha congregado allí para arroparle. Y que, a tenor de los cánticos de apoyo, quiere que repita como presidente de la Generalitat.

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La llegada de Mas al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha sido el clímax de una cuidada escenografía que redobla la presión sobre la CUP y refuerza sus opciones para repetir como president.

Desde primera hora de la mañana se han reunido en la avenida de Lluís Companys (sede del TSJC) cientos de personas con banderas independentistas. La locura se ha desatado cuando ha llegado Mas acompañado de una ingente comitiva. Lo ha hecho a las 9.45 horas, unos minutos antes de la hora prevista para que declare como imputado por un delito de desobediencia. Para entonces, ya había más de 3.000 personas congregadas en la calle.

La solidaridad con el presidente catalán (“Todos somos Mas”) por afrontar consecuencias penales tras haber organizado la consulta independentista ha ido acompañada de mensajes a favor de su reelección (“Mas presidente, Cataluña independiente”). También su mujer, Helena Rakosnik, ha sido aplaudida al llegar al tribunal entre cantos de Els Segadors y gritos a favor de la independencia.

Los asistentes al acto –en su mayoría, jubilados– han combinado los apoyos inequívocos a Mas con los abucheos al pseudosindicato Manos Limpias, el sindicato ultra que impulsó la querella. Su presidente, Miguel Bernad, ha atendido a la prensa también a las puertas del Palacio de Justicia.

Los abucheos y los gritos de “Manos Limpias, fascistas españoles” apenas han dejado escuchar lo que Bernad había venido a decir: que el proceso independentista había “fracturado a la sociedad” y que se ha llegado en Cataluña a “una situación de golpe de Estado”. Bernad ha anunciado acciones para ilegalizar a la CUP y ha negado que la causa judicial por el 9-N sea un “proceso político”.

Las quejas del TSJC por las concentraciones populares frente al tribunal –y, en especial, por la presencia en ellas de cargos institucionales- no parecen haber influido ni en los ciudadanos ni en los políticos. “Los jueces hacen el ridículo. No vamos a parar. Llevamos muchos años de lucha y siendo independientes como para dejarlo ahora”, explica Carles, un jubilado del distrito barcelonés de Horta-Guinardó que ha acudido a la concentración con su mujer, Roser, que lleva una estelada a modo de capa. Roser la traía de casa, pero otros manifestantes han comprado las suyas en un pequeño puesto callejero con mecheros, banderolas, pins, llaveros y gorras independentistas.

Carles ya estuvo aquí el martes, en las declaraciones como imputadas de la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, y la exvicepresidenta Joana Ortega. Aquellas protestas apenas fueron un ensayo general de lo que se ha visto hoy en Barcelona. Miles de personas han mostrado su apoyo incondicional a Mas, que ha sido acompañado por 400 alcaldes que se habían reunido, a las 8.30 horas de la mañana, en el Parlament.

Antes, Mas había acudido al homenaje a Lluís Companys, el expresidente catalán fusilado hace hoy 75 años. La coincidencia de fechas entre aquel asesinato y esta declaración ha causado irritación entre sectores independentistas, que ha visto la elección del 15 de octubre como una provocación.

Mas ya salido del TSJC. Está previsto que haga una breve declaración de índole política y que, después, responda a las preguntas el juez. El presidente catalán, en principio, no contestará a la Fiscalía, que está presente en la sala con una nutrida representación: el fiscal superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, su número dos, Francisco Bañeres, y el fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled. La querella de la Fiscalía (admitida a trámite por el TSJC) acusa a Mas, Ortega y Rigau de los delitos de desobediencia, prevaricación, malversación y usurpación de funciones.

Todos ellos implican, en caso de condena, penas de inhabilitación para cargo público.

Sobre la firma

Jesús García Bueno

Periodista especializado en información judicial. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona, donde ha cubierto escándalos de corrupción y el procés. Licenciado por la UAB, ha sido profesor universitario. Ha colaborado en el programa 'Salvados' y como investigador en el documental '800 metros' de Netflix, sobre los atentados del 17-A.

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