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TEATRO

El amor correspondido de Frederic Amat con el escenario

El Teatre Lliure ofrece una exposición sobre el artista escenógrafo

Una imagen de la exposición de Frederic Amat en el vestíbulo del Lliure de Montjuïc.
Una imagen de la exposición de Frederic Amat en el vestíbulo del Lliure de Montjuïc.

Frederic Amat es uno de los artistas más curiosos y escudriñadores que ha dado el arte contemporáneo español de las últimas décadas. Para mostrar ese afán suyo de transitar por todos los vericuetos posibles a los que puede acceder la plástica en sus más diversas formas, el Teatre Lliure al que Amat siempre ha estado ligado, ofrece la antología Amat/Lliure,en la que se recoge el diálogo cómplice entre el artista y escenógrafo y ese teatro. La exposición se mantendrá hasta el final de la temporada en el foyer de la Sala Fabià Puigserver, del Lliure de Montjuïc, con entrada libre, los días de función, dos horas antes de iniciarse la representación.

Precisamente el siempre recordado Puigserver, uno de los grandes escenógrafos europeos del siglo XX y fundador y alma mater del Lliure desde sus inicios, hasta su prematura muerte en 1991, fue el maestro con el que contó Amat cuando siendo aún adolescente se formó en la escuela Estudis Nous y en el barcelonés Institut del Teatre convirtiéndose, casi simultáneamente, en un pintor vanguardista, un solvente escenógrafo y un activista cultural marcado por su insaciable curiosidad.

De ahí que, una vez convertido en discípulo de Puigserver, a cuya memoria ha dedicado la muestra, éste le hiciera volar solo y la historia de la dedicación de Amat al mundo del teatro haya transcurrido estrechamente, pero no solo, ligada a la vida del Teatre Lliure.

Escenografías, vestuarios, objetos, publicaciones y carteles, murales, audiovisuales, figurines y numerosas fotos (de Ros Ribas, Colita y el propio Amat) de sus trabajos como director de escena y creador de espectáculos multimedia, se pueden ver en Amat/Lliure, donde se pone de manifiesto el eclecticismo del artista a través de una selección de trabajos de varias décadas, muchos de ellos pertenecientes a montajes emblemáticos del teatro español contemporáneo, como la escenografía de Roberto Zucco (1993), dirigida por Lluís Pasqual, hasta el montaje infantil Moby Dick (un viatge pel teatre) (2013), y de las más diversas colaboraciones.

"El trabajo escenográfico de Amat empieza al mismo tiempo que su dedicación al arte", señala Antonio Monegal, comisario de la exposición, "en su caso no ha ido saltando de una actividad a otra, ninguna de las dos ha sido esporádica, ni ocasional, su vertiente de escenógrafo y de artista plástico ha supuesto una constante en su trayectoria profesional, siempre ha compaginado estos trabajos", apunta el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, quien recuerda que a Amat las gentes del teatro siempre le han visto como uno de los suyos.

Lo que sí está claro es que en ningún momento la incursión de Amat en el teatro ha sido una experimentación puntual como lo fue para Dalí, Picasso, Miró, Paredes Jardiel, José Hernández y Eduardo Arroyo, entre otros muchos pintores españoles, a la que se podría añadir una larga lista de extranjeros. Para Lluís Pasqual, actual director del Lliure, donde también empezó su andadura siendo jovencísimo, sostiene que desde aquellos inicios que compartieron, la relación de Amat con el teatro ha sido siempre "generosamente obsesiva". El director escénico dice que eso es algo que "siempre le pasa a Frederic con las palabras, la música, el cine, la escultura, la cerámica… y, por supuesto, la pintura". Para Pasqual la exposición es una prueba y una pequeña muestra de ese amor correspondido y compartido de Amat por el teatro.

Ahora se ofrece la posibilidad de convertir a los asistentes a esta exposición en auténticos vouyeurs que pueden analizar y espiar todo el proceso de creación de las experiencias teatrales de uno de los hombres de teatro con más talento.