Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Antonio López, visto y no visto

La galería Marlborough expone durante solo cuatro días obras del artista manchego en su primera exposición individual en Barcelona inaugurada dentro de la Gallery Weekend

'Adrián y Miriam', una de las últimas obras de Antonio López que puede verse en Barcelona.
'Adrián y Miriam', una de las últimas obras de Antonio López que puede verse en Barcelona.

Que el pintor y escultor hiperrealista Antoni López (Tomelloso, 1936) es un perfeccionista casi obsesivo, todo el mundo lo sabe. Tanto, que difícilmente da por acabada una de sus obras en las que invierte años y años. Se pudo comprobar hace unos meses cuando, después de dos décadas, terminó y presentó Retrato de la familia de Juan Carlos I, con todos los miembros de la familia del anterior rey. También, cuando pidió a la galería de Londres que acababa de vender a un coleccionista su conjunto escultórico más ambicioso, Hombre y mujer (hoy en el museo Reina Sofía), que devolviera la obra a Madrid para retocarle los brazos al hombre porque los veía muy largos. López siempre va y viene a sus obras y trabaja en más de una a la vez. Ahora, su forma de trabajar puede comprobarse, por primera vez en Barcelona, aunque solo sea por cuatro días. La galería Marlborough presenta una decena de obras de gran formato y pocas veces vistas, como una de las actividades más de la nueva Barcelona Gallery Weekend, en la que 21 galerías de la ciudad y 40 espacios muestran la obra de más de 60 artistas.

'La noche', una enorme cabeza inspirada en una de las nietas de Antonio López.
'La noche', una enorme cabeza inspirada en una de las nietas de Antonio López.

Son pocas, pero las obras de López no pasan desapercibidas a todas las personas que pasean por la calle Enric Granados, que no dejan de mirarlas por los enormes cristales de la galería. El reclamo es La noche (2008), una enorme cabeza de tres metros de Carmen, una de las nietas del artista con tan solo seis meses dormida plácidamente. La pieza de poliuretano que recibe al visitante es la anterior al fundido en metal de una de las dos cabezas que se encuentran en la estación de Atocha de Madrid. Pero lo que más llama la atención son los dibujos al óleo, lápiz y collage sobre papel de figuras humanas; hombres y mujeres que formaran parte de un enorme friso en la que el artista quiere abordar el tema del amor y la sexualidad. Sobre todo, en Adrián y Miriam (2014), en la que la doble figura masculina camina con su miembro viril erecto hacia su pareja y la sujeta por el cuello.

En esta obra, como en Marcial y Alfonso, o China y Japón, Yannan y Tamio; una pareja, que lejos de posar de frente, como ocurre en los retratos se miran entre sí, en la que él aparece desnudo y ella vestida, todas las figuras aparecen rodeadas de apuntes, notas y finas líneas realizadas con lápiz, además de retoques y arrepentimientos que le dan a las obras un gran dinamismo, obligando al visitante a prácticamente leerlas, tras contemplarlas por primera vez. De la misma característica es Fernando (2009-2011), un estudio de movimiento para la escultura de 2,5 metros de altura que acabará instalada en una calle de la ciudad de Albacete, que representa a un hombre de 42 años andando plácidamente.

La muestra se completa con una vitrina de gran impacto visual que muestra 19 cabezas de escayola, cera, barro, bronce, piedras, plata y oro, que representan, de forma realista, a los cuatro nietos del artista; desde que eran bebés recién nacidos hasta los cuatro o cinco años; una especie de bodegón dispuesto según las indicaciones del artista. Al final una impresionante escultura en bronce de dos metros de altura de un hombre, también desnudo realizada en 2001 que pertenece a una colección particular barcelonesa. “Aunque López no ha tenido exposiciones individuales en esta ciudad, sí que hay interés por él”, remarca Violant Porcel, directora de la galería, desde que abrió sus puertas en esta ciudad en 2014. La figura estática, está llena de movimiento y nos observa con una mirada serena.

Ninguna de estas obras que se podrán ver durante tan solo cuatro días está a la venta. El lunes volverán al taller madrileño del artista donde continuará en su largo proceso de creación, añadiendo y quitando.