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Junts pel Sí tira de épica para acercarse a la mayoría absoluta

La candidatura cierra la campaña llenando la avenida María Cristina de Barcelona

Junts pel Sí culminó la noche de este viernes su campaña electoral aparcando la batalla política y tirando de épica para acercarse a la mayoría absoluta este domingo. La barrera de los 68 diputados es un hito difícil de alcanzar, habida cuenta que ninguno de los sondeos que se publicaron durante la primera semana de campaña se los daba. Pero la trayectoria ascendente en las encuestas, y los llenos que ha registrado la candidatura de CDC y ERC en cada acto, incrementa la confianza de Junts pel Sí para obtener un resultado que les haga depender lo menos posible de la lista de la CUP.

Anoche, en una avenida Maria Cristina abarrotada -70.000 personas, según los organizadores-, la apelación al voto útil independentista reiterada los últimos días quedó aparcada. Tocaba tirar de épica para subrayar el carácter solemne que la candidatura quiere imprimir a la elecciones: “El domingo es un día especialmente histórico, mirando atrás, mirando el presente, y mirando adelante”, proclamó el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que denunció el poco entusiasmo del Gobierno español con los comicios: “Las urnas del 27-S las hemos puesto con mucha gente a nivel del Estado haciéndonos la puñeta. Pero estarán, son las urnas que llevarán a la prosperidad económica, justicia social, solidaridad, igualdad de oportunidades, esperanza, dignidad y libertad”, manifestó un enardecido Mas. El presidente de la Generalitat quiso subrayar el desgaste que ha sufrido por el proyecto soberanista, una de las bazas con las que insiste Junts pel Sí para lograr su investidura: la CUP, de quién puede depender la mayoría independentista, quiere relegar a Mas. “Hay decisiones que acaban siendo personales, e incluso intransferibles. Te preguntas el sentido de todo. Y os debo decir que tras esta campaña (…) todo lo que hemos hecho ha tenido un gran sentido”, concluyó.

También Oriol Junqueras, el líder de Esquerra, y Raül Romeva, el cabeza de lista de Junts pel Sí, apelaron las emociones en el acto. Junqueras recordó, con la voz entrecortada, a su abuelo, que votó en contra de la Constitución de 1978, y situó su historia como la de muchos que votarán domingo pensando en los suyos: “Tantas historias se convierten en la historia de un pueblo que quiere ser libre, que ha llegado a las puertas de su libertad, y que no se quiere rendir, no se quiere resignar”, clamó el republicano.

Romeva continuó con un agradecimiento a los voluntarios de Junts pel Sí: más de 100.000 personas se han inscrito en la web de la coalición para mostrar su apoyo a la candidatura. El cabeza de lista prometió cumplir con el objetivo: “Nunca en la historia ha habido una campaña como esta, y espero que sea la campaña de nuestras vidas”, dijo, parafraseando uno de los lemas de la candidatura. El candidato pidió un último esfuerzo para convencer indecisos, y les prometió que cumplirán: “Lo que vendrá después será fundamental. Tocará hacer lo que queremos hacer, y sabremos como hacerlo. Simplemente, lo haremos, y lo haremos bien”.

Junts pel Sí quería que el tono épico y alejado de rifirrafes políticos marcara toda la campaña. Sin embargo, el papel activo del Gobierno español y el papel económico han obligado a los candidatos a bajar al fango y agriar el tono. La batalla, aseguran ahora, les ha beneficiado porque ha ayudado a reforzar el carácter plebiscitario del domingo y ha mostrado contradicciones en el Ejecutivo: especialmente celebradas son las dudas sobre la nacionalidad que Mariano Rajoy mostró en la radio, convertidas en anuncio electoral en Junts pel Sí y motivo de escarnio en cada mitin. La formación espera que esta recta final sea suficiente para que la victoria del 27-S, segura si se cumplen los sondeos, no sea amarga.

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