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Bigas Luna, artista total

La exposición ‘Més de Bigas i més de Luna’ muestra en Can Framis la amplia obra plástica del cineasta fallecido hace dos años

Una de las obras de Bigas Luna en la exposición.
Una de las obras de Bigas Luna en la exposición.

Decía el propio Bigas Luna en algunas entrevistas que al cine entró por la iniciación previa en el arte, en la pintura. Una creatividad que también reflejó sus etapas, cuando viajaba constantemente y se pasaba meses viviendo en hoteles por los rodajes de sus películas —caldo de cultivo de las Cares de l'ànima, pequeños fragmentos creados con una base en papel con lo que tenía a mano— o cuando se instaló en Salomó (Tarragona) y en su huerto y estudio realizó las grandes lonas que dieron forma a Bioners. Una amplia muestra del Bigas Luna, tal vez no tan conocida como su faceta de cineasta, es la que contiene la exposición Més de Bigas i més de Lunaen el Museo Can Framis, de la Fundación Vila Casas.

 “A los 20 años ya se interesó por la pintura y en sus inicios contactó con artistas conceptuales”, explicaba la comisaria de la muestra Glòria Bosch quien define al cineasta fallecido hace dos años como el artista total: “Entendía el arte como un todo. De un charco en la tierra podía hacer un plano cinematográfico o un cuadro”.

El director de películas tan imborrables como Jamón, Jamón (1992), La teta y la Luna (1994), Volavérunt (1999) o Yo soy la Juani (2006), era un amante de la vida, los placeres y la tierra. Pasiones bien reflejadas a lo largo de la exposición —hasta el 20 de diciembre— que incluye 14 de sus obras repartidas en cuatro espacios temáticos.

Con una entrada contundente, la dedicada a “Guiones, lonas y piedras”, la faceta en la que Bigas Luna trabajaba desde su casa y huerta en Salomó. Dos grandes lonas, una enmarcada en un cuadro y otra colgada, reflejan la etapa del artista más ligada a la naturaleza “cuando se hacía su propio aceite, el pan y el vino”, cuenta Pere Soldevila, amigo del cineasta que en 1999 montó la exposición Les Cares de l'ànima. Unas grandes lonas que Bigas Luna situaba sobre la tierra, a la intemperie, e iba transformando en obras. “A veces con unas huellas del algún objeto concreto, como una plancha”, explica Soldevila que está haciendo un inventario fotográfico de la obra pictórica del cineasta. Preside esa sala una mesa de hierro oxidado con diferentes guiones de sus películas sujetados con grandes piedras.

Todo lo que hacía podía ser mutado en un dibujo o un cuadro. “Inundaba todo de papeles y dibujos”, comentaba en la presentación de la exposición su viuda, Celia Orós. Buena prueba de ello es que dibujaba o hacía collages sobre todo tipo de anotaciones, desde una cita telefónica, el recordatorio de alguna idea, mensajes indescifrables y hasta algún folio suelto de sus guiones.

Las Cares del Ánima, dentro del proyecto Microcosmos, están integrado por más de 4.500 pequeños fragmentos de papel en los que Bigas Luna reflejaba con trazos rápidos lo que le venía a la mente. De esos, en la exposición de Can Framis hay expuestos unos 600 y es lo que preside el segundo espacio. “Era lo que dibujaba cuando viajaba, de ahí el tamaño reducido de los dibujos”, comenta Soldevila.

La interacción está presente en la tercera sección de la muestra la Mesa (2007), en la que se reproduce una imagen de sus diarios y algunas notas de puño y letra. Una sala en la que también se proyectan los vídeos Allattatore, Mamador molar y Virgen Lactatio, cuyas imágenes recuerdan al más puro estilo Bigas Luna. En A fior di pelle, Bigas Luna utiliza líquidos y otros objetos para manipular unas diapositivas que encontró y a las que bautizó con el goyesco título de Maja.

El cuarto y último espacio de la muestra es el que ocupa la serie Semillas, en el que la naturaleza vuelve a ser la protagonista, y que fue objeto de exposiciones hace algo más de diez años en Madrid y en la galería Senda de Barcelona. El propio Bigas Luna comentaba, en la presentación de aquella muestra, que su uno de sus primeros vídeos artísticos lo hizo de una de sus exposiciones, Nueve mesas rotas, en Vinçon en 1973 y añadía que la única persona que compró una de aquellas mesas fue Dalí. "Y fue un poco por casualidad, porque Dalí vio como la sacaban de la sala al desmontarse la exposición. Ahora está en el Museo de Figueres", añadía ayer Soldevila.

Una exposición en la que también se puede recordar un proyecto de Bigas Luna —que además fue uno de los promotores de Loop, la feria especializada en videoarte— en el que jugaba con las tecnologías en 2001. Cuando ofrecía la posibilidad a los internautas de escoger algún detalle de algunos de sus dibujos de la serie Microcosmos, para digitalizarlas aumentando la imagen. El resultado era una nueva obra; un cuadro que reflejaba la ampliación del detalle seleccionado.