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Las propuestas de la tercera vía irritan al independentismo

El presidente cree que no es una solución porque en su opinión “no hay nadie al otro lado”

El presidente de la Generalitat, Artur Mas
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en un acto con empresarios en Barcelona. EFE

La irrupción en vísperas electorales de propuestas alternativas a la independencia y que buscan una solución negociada al conflicto catalán ha puesto en alarma a Junts pel Sí. El presidente de la Generalitat desdeñó ayer ese planteamiento político ante un nutrido grupo de empresarios de la Cámara de Comercio de Barcelona. Artur Mas aseguró que solo el proyecto soberanista tiene poder transformador y lo hizo el mismo día que se presentó Catalans pel Seny, otra plataforma a favor de la tercera impulsada por antiguos votantes de CiU.

Según Mas, la llamada tercera vía que defienden formaciones como el PSC y Unió y que se ha visto reforzada por entidades como La Tercera Vía o Catalans pel seny (Catalanes por el sentido común) no es una solución real porque, según él, “no hay nadie al otro lado” [fuera de Cataluña] que acepte estos planteamientos.

El presidente catalán aprovechó un coloquio con empresarios ayer para cuestionar una salida intermedia entre la independencia y el actual estado autonómico. El de los empresarios es, precisamente, el colectivo que más ha presionado para encontrar una solución en este sentido, ya sea en forma de reforma constitucional o por la vía de pactar una nueva financiación de Cataluña.

Manifiesto soberanista desde la izquierda

Históricos militantes de izquierdas, como los historiadores Anna Sallés y Borja de Riquer o el editor Xavier Folch, presentaron ayer un manifiesto en el que instan a votar el 27-S a “una candidatura independentista”. El texto hace un llamamiento para que “todas aquellas personas de izquierdas o partidarias de una Cataluña de progreso voten a una candidatura independentista”, ya sea Junts pel Sí o la CUP. Sostienen que “el Estado español continuará aferrado a la actual Constitución, en su interpretación más restrictiva”.

Catalans pel Seny está impulsada precisamente por un grupo de empresarios y la preside Joan Corominas, consejero del Sabadell-Urquijo, que se definió como “exvotante de CiU” y alertó que una declaración unilateral de independencia “nos puede llevar a un futuro incierto, y alejado de la Unión Europea”, así como “dividir a la sociedad”.

Sin embargo, Mas defendió ante los empresarios que la independencia —se refirió a ella como “movimiento soberanista”— es “el único proyecto que tiene suficiente fuerza y apoyo para propiciar un cambio real”. Aunque ahora Convergència se ha diluido dentro de la candidatura Junts pel Sí, Mas recordó que su partido “lo ha intentado todo” históricamente para abrir esta solución intermedia. “A los defensores de la tercera vía no solo los respeto sino que los entiendo pero quiero decirles que ya hemos intentado todas las terceras vías posibles, que hemos apoyado a todos los Gobiernos españoles y que hemos aprobado dos Estatutos”, ha recordado. En este sentido, ha cuestionado que en España exista ningún partido que quiera solucionar realmente el problema de Cataluña. “¿Hay alguien al otro lado que, de forma creíble, tenga algo serio que ofrecer a Cataluña?”, se preguntó.

 Suárez y Tarradellas

Catalans pel Seny, por el contrario, defiende el diálogo entre el Gobierno y la Generalitat como la única forma de resolver la situación. En esa línea, el presidente de la plataforma explicó que en la transición se vivió un escenario aún más difícil y que Adolfo Suárez y Josep Tarradellas, “que eran como el agua y el aceite”, llegaron a un acuerdo.

La plataforma ha reunido ya a más de 400 empresarios y profesionales, entre ellos “figuras destacadas de la extinta Convergència i Unió”, aseguran. Se definen como un movimiento apolítico, pero piden el voto para el democristiano Ramon Espadaler porque representa mejor que nadie sus planteamientos.

El manifiesto fundacional carga contra “las voces más extremas que inundan todo el debate”, mientras “el sentido común ha perdido la voz”. También alertan contra “las opciones populistas tanto de izquierdas como de derechas que prometen lo imposible para condenarnos al atraso y el enfrentamiento”.

Estructuras de Estado ‘durmientes’ para evitar la impugnación

La candidatura Junts pel Sí prometió ayer la creación en un máximo de 18 meses de una decena de nuevas “estructuras de Estado”; aunque no prevé activarlas hasta que, en su caso, se materialice la independencia, para evitar así recursos ante el Tribunal Constitucional. Entre esos nuevos organismos figura una Agencia de Protección de la Seguridad Social, un Banco Público de Desarrollo, una Agencia Catalana de Inteligencia, una Agencia Catalana de Ciberseguridad, un Servicio Postal y un Banco Central de Cataluña.

El cabeza de lista, Raül Romeva, así como los candidatos Carles Viver Pi-Sunyer, exvicepresidente del Constitucional, y Elisenda Paluzie, profesora de Economía, prometieron actuar con “solvencia, rigor y responsabilidad”. Su objetivo es crear un Estado catalán “del siglo XXI y plenamente democrático” y cuestionaron que exista en el mundo otro ejemplo de un proyecto de futuro Estado “con el trabajo tan bien hecho”.

“Sabemos cómo hacerlo y tenemos muy claro cómo lo haremos, con garantías jurídicas, democráticas, legales y sobre todo, con responsabilidad política”, dijo Romeva. Según él, la lucha contra la corrupción será una de las “columnas vertebrales” del proyecto de Junts pel Sí, aunque eludió dar explicaciones sobre supuestas irregularidades en CDC —partido que forma parte de la candidatura— al entender que debe hacerlo el presidente Artur Mas.

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