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Desalojadas 12 familias en Madrid por el desplome de un edificio

Los bomberos han acudido a la calle Bravo Murillo tras el aviso de las grietas de la tienda de alimentación situada en el bajo

Derrumbe de una parte de un edificio en Madrid.

Un edificio del distrito de Tetuán, en plena calle de Bravo Murillo, se vino abajo ayer por la tarde, tras detectar los bomberos que tenía problemas estructurales muy graves. Las 12 familias que residían en el inmueble, en total 43 personas, fueron desalojadas por los bomberos y por la Policía Municipal antes de que se produjera la caída de parte de la fachada. La calle estaba acordonada y la circulación cortada, por lo que no hubo heridos. Este es el segundo colapso de un inmueble en lo que va de mes, después de que se viniera abajo un edificio en Carabanchel el pasado 3 de agosto.

Los bomberos recibieron alrededor de las 16.45 la llamada de un vecino que les avisó de que había visto grietas en el edificio. Una vez en el lugar, comprobaron que se había abombado la fachada principal del inmueble, situado en el número 336 de la calle de Bravo Murillo, en la confluencia con la de Amalia, cerca del paseo de la Castellana. Al lugar se desplazaron varias dotaciones. Sus miembros descubrieron que estaba afectado uno de los pilares del inmueble, que tiene cuatro plantas y bajo. La parte más agrietada afectada era la que estaba entre una tienda de alimentación regentada por un ciudadano chino y el primer piso.

La Policía Municipal y los bomberos desalojaron a las 12 familias que estaban en el inmueble. En total, 43 personas que salieron con lo más imprescindible de sus viviendas. Mientras, la calle de Bravo Murillo quedó cortada desde la entrada por la plaza de Castilla y las vías aledañas. Todo el tráfico fue desviado por arterias contiguas, como la avenida de Asturias, con el consiguiente enfado de algunos conductores.

Sara, una mujer ecuatoriana que reside en el inmueble desde hace tres años, se enteró de lo que estaba ocurriendo porque la avisó por teléfono una amiga. La mujer, que estaba durmiendo la siesta, llamó puerta por puerta a los vecinos de su planta, diciendo: “Está la policía. Salid, que esto se cae”. Sara dejó su casa con lo puesto y no tuvo tiempo ni de coger el abono transporte para ir al trabajo. Anoche se quedó a dormir en casa de una amiga.

Los bomberos empezaron a apuntalar la parte baja del edificio, en especial la que da a la calle de Bravo Murillo. Pero no tuvieron tiempo. Estaban comenzando el trabajo cuando apreciaron que crujían los pilares, al tiempo que aparecían más grietas y fisuras, y decidieron salir del edificio. Justo a las 21.11, parte de la fachada principal se vino abajo con un estruendo. Se levantó una pequeña polvareda y gran parte de los cascotes cayeron a la acera y a la calzada, que estaban vacías.

El oficial de bomberos del Ayuntamiento de Madrid que estaba al mando explicó que el edificio tiene dos partes bien diferenciadas. La que se encuentra en mejor estado es la de la calle de Amalia, que había sido remodelada y estaba completamente sana, según explicaron los vecinos afectados.

La otra estaba pendiente de reformar y es la que sufre mayor peligro. Es la que da a la calle de Bravo Murillo y la que se colapsó. El edificio tiene unos 50 años y está construido con ladrillo y vigas de hierro, según fuentes municipales.

La previsión de los bomberos era estar trabajando toda la noche para demoler la fachada dañada, al menos sus primeras plantas. Los técnicos calculan que habrá unas 20 viviendas afectadas.

Vecinos realojados 

Los técnicos del Samur Social acudieron al lugar y tomaron la filiación de todos los vecinos que tuvieron que abandonar el inmueble. Estaba previsto que 37 de ellos pasaran la noche en un hotel de la calle de Príncipe de Vergara. Hoy está previsto que los responsables municipales se reúnan con ellos para ver qué solución de vivienda y de residencia pueden ofrecerles.

En la zona también había ambulancias del Samur en previsión de que se produjera algún herido o alguna crisis de ansiedad. También acudieron los especialistas del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur), que desplazó grandes camiones para retirar todo el escombro generado en la demolición.

El inmueble había pasado la Inspección Técnica de Edificios

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que comenzó a trabajar el lunes tras unas cortas vacaciones, acudió al lugar alrededor de las 22.15. Anunció que el edificio será demolido debido al riesgo de que se desplome, ya que “está sujeto sólo por los ladrillos”. El inmueble había pasado la Inspección Técnica de Edificios. “Esto demuestra”, declaró, “que es necesario un gran plan de rehabilitación de los edificios más antiguos de Madrid”.

Los residentes del número 2 de la calle de Amalia pudieron regresar a sus pisos tras comprobar que su parte estaba estable alrededor de las once de la noche.

A esa hora salió desde Canillejas la maquinaria pesada del Ayuntamiento para demoler la fachada dañada al menos hasta la primera crujía. El trabajo se hará bajo la supervisión de los bomberos y de los técnicos del Departamento de Edificación Deficiente. Una vez que esté apeada esta parte, los responsables municipales estudiarán si el resto del edificio puede ser restaurado o, por el contrario, también debe ser demolido íntegramente.

Este derrumbe se ha producido 15 días después de que se viniera abajo un inmueble en el número 5 de la calle de la Duquesa de Tamames, en Carabanchel, y que también afectó a los residentes del inmueble colindante. Ocurrió el lunes 3 de agosto. Los afectados oyeron ruidos sospechosos de madrugada, por lo que avisaron a los bomberos. Estos decidieron desalojar el edificio afectado y el colindante. Justo cuando se valoraba qué medidas tomar, el edificio se vino abajo.

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