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El rugido del musical

Madrid es la cuarta ciudad del mundo donde la industria musical genera más negocio. Los espectáculos mueven 250 millones de euros al año en la capital

El actor David Comrie en ‘El Rey León’. Ampliar foto
El actor David Comrie en ‘El Rey León’.

Tres hienas, un jabalí, un suricato y un toco piquirrojo sorprenden en plena Gran Vía madrileña una tarde de agosto. Las cuidadísimas marionetas de los animales descansan inertes entre bambalinas del teatro Lope de Vega esperando a que los actores, que les dan vida, terminen de calentar. En menos de una hora todos salen a escena y nada puede fallar: es el arranque de la quinta temporada de El Rey León. “Es el primer musical que aguanta cinco ediciones seguidas en Madrid”, apunta Julia Gómez Cora, directora general de Stage, productora de la obra. Han pasado 15 años desde que esta empresa holandesa estrenara su primer musical en Madrid (La Bella y la Bestia) y en ese tiempo, la capital se ha convertido en la cuarta ciudad del mundo —tras Nueva York, Londres y Hamburgo— que más dinero mueve con la industria musical, según sus cifras, con un impacto económico de más de 250 millones de euros anuales.

Entradas agotadas. A pesar de que la quinta temporada de El Rey León se estrena a primeros de agosto, no queda un sitio libre. “Desde la primera función hemos tenido un 99% de ocupación lo que significa que, a día de hoy, se han vendido más de 2,2 millones de entradas”, señala Gómez Cora. “Es una producción muy especial; la más exitosa de la historia de musicales en Madrid, pero no hay duda de que se ha creado una afición en la capital”, añade la ejecutiva de Stage. El año pasado, 550.000 personas vieron una obra de la productora en el denominado Broadway madrileño; un 80% provenientes de fuera de la capital, que se gastaron unos 250 euros por persona.

Gómez Cora lleva en la compañía desde la primera función de La Bella y la Bestia, en 1999: “Fue único. La gente aplaudía incluso la escenografía. Nunca se había visto algo así en la ciudad”. Stage, una de las empresas más importantes del sector en el mundo, decidió en ese momento apostar por Madrid porque cuando habían programado espectáculos en la ciudad, el público se había volcado. “Queríamos trabajar de forma permanente aquí y ampliar la oferta; teníamos la visión de que iba a funcionar”, recuerda Gómez Cora.

'El Fantasma de la ópera', estrenado en 2002. ampliar foto
'El Fantasma de la ópera', estrenado en 2002.

Las cifras le dan la razón. En estos tres lustros, Stage ha producido 17 títulos; realizado casi 12.000 representaciones, que han visto 11 millones de espectadores, y recaudado 477.780.000 de euros en toda España. Fueron pioneros en Madrid y durante seis años desarrollaron una estrategia para crear mercado en la capital. Después, comenzaron a girar las producciones por el resto de ciudades del país. Y en octubre de 2014 estrenaron Sister Act en Barcelona.

“Madrid es la cuarta ciudad del mundo que más dinero mueve con los musicales, por detrás de Nueva York, Londres y Hamburgo y por delante de Tokio, que completa el top five de urbes con una gran afición”, matiza Julia Gómez Cora. “Excluyendo el precio de las entradas, los ingresos generados en la capital rondan los 250 millones de euros anuales”, cuentan con orgullo desde la productora.

“Antes, en agosto los teatros cerraban; no había funciones porque no compensaban”, dice Javier Gabrielsson, periodista que escribe en el portal Broadway World Spain, dedicado a informar sobre el sector. “Ahora hay programación todo el año”, añade.

Aunque Stage domina el mercado, en estos tres lustros han surgido varias productoras de musicales como Drive Entertainment —responsable, entre otros, de Hoy no me puedo levantar, el musical de Mecano, o Los 40, el musical— o SOM Produce, que en esta temporada tiene en cartel Priscilla, reina del desierto y Cabaret. “En un musical se necesita mucho retorno porque los costes de explotación son altísimos; esa es la dificultad del género desde el punto de vista de la producción. Algunas empresas han cerrado mientras que otras han aguantado fusionándose o dedicándose a producciones más pequeñas”, resume Gabrielsson.

'Chicago' llegó al Broadway madrileño en 2009. ampliar foto
'Chicago' llegó al Broadway madrileño en 2009.

La pasada temporada, una obra sorprendió en la escena capitalina: Excítame: el crimen de Leopold y Loeb, un thriller musical. “Es una propuesta diferente y de un género que la mayoría del público no espera ver cantado”, cuenta Alejandro de los Santos, productor —forma parte de Spectro Teatro, responsable del espectáculo— y actor coprotagonista. “La obra apareció en el momento adecuado porque el público podía digerirlo. Hace tiempo era impensable venir a Madrid a ver un musical, pero ya se ha creado afición; el mercado está preparado para incluir subgéneros como la tragedia o el drama. Las nuevas producciones más pequeñas recogemos el legado del musical de gran formato y aportamos algo diferente de la escena; buscamos obras que tengan un perfil diferente para que el público pueda elegir”, continúa De los Santos, que en la pasada edición de los Premios del Teatro Musical se llevó el galardón como mejor actor protagonista por su trabajo en Excítame (el 7 de octubre llega al Teatro Capitol de Barcelona).

En otros premios, los BroadwayWorld, otorgados por el público mediante votación online, triunfó La llamada, otra propuesta musical y de pequeño formato, estrenada en el Teatro Lara y dirigida e ideada por Javier Calvo y Javier Ambrosi. Ni siquiera el Teatro Español se ha podido resistir a las tonadillas y en su escenario se han podido ver dos clásicos de Stephen Sondheim: Sweeney Todd, de 1979 —estrenada en Madrid en 1995 y recuperada en 2008— y Follies —de 1971, en la cartelera capitalina en 2012—. Mario Gas adaptó al castellano y dirigió ambas obras.

Parece que el sector ha esquivado la crisis. “Si bien es cierto que hemos tenido temporadas con seis o siete musicales en cartel, de diferentes productoras, la pasada solo ha habido dos grandes propuestas”, cuenta Julia Gómez Cora. “El problema no ha sido tanto la crisis como el insoportable IVA cultural. Hemos tenido que pensar muy bien las propuestas por eso apostamos por El Rey León”, continúa la directiva de Stage. El éxito del espectáculo lo han convertido en un valor seguro.

La próxima temporada además de la historia de Simba, Cabaret y Priscilla, dos teatros más acogerán musicales en la Gran Vía y aledaños. “En Madrid tenemos un plan de crecimiento”, cuentan desde Stage, “al teatro Lope de Vega [en régimen de alquiler por varias décadas] añadiremos dos nuevos: el Coliseum y el Alcalá”. En total, cinco musicales en cartel, El Rey León entre ellos, que sigue rugiendo en el Broadway madrileño.

 

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