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Los parados de más de 55 años aumentan un 81% con la crisis

Más de 100.000 catalanes en esa situación viven amenazados por un desempleo de larga duración y una futura pensión reducida

La cifra de parados catalanes de más de 55 años se ha disparado un 81% desde el inicio de la crisis y se encuentra en el nivel más alto de la actual serie de la Encuesta de Población Activa (EPA), que empieza en 2002. Ya son 110.600 los desempleados que superan esta edad frente a los 22.300 que se contaban en 2008, según las EPA del segundo trimestre de ambos ejercicios. La situación es aún más preocupante si se tiene en cuenta que la mayoría acaba engrosando las estadísticas del paro de larga duración o de prejubilados, dos situaciones que repercuten negativamente en sus pensiones.

Para la secretaria de Política Sindical de UGT en Cataluña, Laura Pelay, la dimensión del problema es incluso mayor de lo que muestran los datos oficiales: “El Gobierno central hizo un cambio normativo que obliga a quienes reciben el subsidio para mayores de 55 años a jubilarse cuando cumplen los 61. De esta forma sacan a mucha gente de las listas del paro”. Aun así, el peso de este colectivo sobre el total de desempleados no ha dejado de aumentar en la comunidad y durante los últimos siete años ha pasado de representar el 7,6% para situarse en el 15,2%.

“Aún no me creo que me haya quedado sin trabajo”

Luis Orellana, en su barrio de Tarragona.
Luis Orellana, en su barrio de Tarragona.

S.G.

Luis Orellana se encuentra en el paro por primera vez en cuatro décadas. Es el tiempo que trabajó como soldador en la planta de Tarragona de la empresa Española de Montajes Metálicos (Emmsa). Hasta febrero, cuando la dirección anunció un concurso de acreedores que dejó sin empleo a alrededor de 260 personas. A sus 59 años, no cree que vaya a conseguir un trabajo “en condiciones” y parece resignado a vivir de la prestación por desempleo hasta 2017, cuando cumpla 61 y pueda prejubilarse.

“Todavía no he buscado nada porque aún no me creo que esté en el paro, no había pisado las oficinas de empleo en más de 40 años”, confiesa. Tira de ahorros porque la empresa le adeuda cinco nóminas y, al estar en concurso, no ha recibido la documentación necesaria para solicitar la prestación por desempleo hasta hace un par de semanas. “En mi sector no hay inversión y va a ser difícil conseguir algo habiendo chavales de 30 años en el paro. Tendría que cogerme alguien que me conozca y con quien tuviera confianza”, afirma.

Tampoco le conviene aceptar un trabajo temporal porque elevaría su edad de jubilación a los 63 —ya no sería un afectado por expediente de regulación de empleo así que no podría retirarse a los 61—. De lo que está convencido es de que no conseguirá un salario de 1.900 euros como el que tenía y que, ya sean dos o cuatro los años que le queden para jubilarse, perjudicarán las cuatro décadas ya cotizadas.

Parte de este incremento se debe a que también ha crecido el número de activos. En concreto, los mayores de 55 que trabajan o buscan un empleo han aumentado en 94.900 personas. Sin embargo, menos del 7% ayudó a elevar la cifra de ocupados. El resto acabó en la de desempleados.

Una vez en el paro, lo mejor es comenzar a buscar la puerta de salida de forma inmediata: el 36,7% de los catalanes que llevan más de un año desempleados tiene más de 55 años, según un informe de UGT realizado con los datos de la EPA del primer trimestre de 2015. Mientras más tiempo se permanezca en él, más se reducen las posibilidades de dejarlo: si se pone el foco en los que superan los dos años en el paro, el porcentaje de mayores de 55 sube al 43,6%.

Difícil reinserción

El profesor del Máster en Derecho laboral y Seguridad Social del Instituto de Educación Continua de la Universidad Pompeu Fabra, Josep Fargas, advierte que es el colectivo con menos alternativas de elección a la hora de reinsertarse en el mercado laboral: “Y a medida que avanza la crisis, las probabilidades de salir de ella de forma no traumática se van agotando”.

La secretaria de Socioeconomía de CC OO de Cataluña, Cristina Faciaben, atribuye estas dificultades a los prejuicios: “Pueden ser expertos en el terreno, pero al empleador le preocupa si tendrán problemas de salud o si traerán consigo malos hábitos adquiridos de sus antiguas empresas. Además, a veces cuentan con una muy alta cualificación pero en puestos de trabajo concretos que ya han desaparecido”.

El paro entre los mayores de 55 también se ha disparado en el conjunto de España y a finales del año pasado llegó a sumar 614.000 personas. Siete años antes apenas superaban las 140.000. Sin embargo, la tendencia parece haber cambiado a nivel estatal este año, ya que la cifra se ha reducido un 3,6%. En Cataluña, en cambio, ha aumentado un 8,5%.

La Generalitat es consciente del problema y a comienzos de abril encargó al Servicio de Empleo de Cataluña (SOC) la elaboración de un plan para combatir el paro entre los mayores de 45 años, que suponen tres de cada cinco desempleados. El SOC destinará 50 millones de euros a este programa que prevé presentar en septiembre y poner en marcha antes del fin del año.

“Prefiero no pensar en cómo el paro afectará a mi pensión”

Manel Sales, en L'Hospìtalet de Llobregat.
Manel Sales, en L'Hospìtalet de Llobregat.

S. G.

Manel Sales se quedó en el paro en 2010 con 54 años y desde entonces no ha podido encontrar empleo. Había trabajado 27 años en la industria cuando se vio afectado por un expediente de regulación de empleo. Decidió comprar una furgoneta y se hizo autónomo. Vivió del transporte durante ocho años, hasta que comenzó la crisis: “Dejé de tener faena cada día y solo me llamaban cuando me necesitaban”. Lo que ganaba no cubría los gastos de trabajar por cuenta propia, así que aceptó un puesto de fijo discontinuo en otra empresa que no duró mucho tiempo.

“Empecé a buscar empleo a lo bestia. Llegué a estar muy estresado porque veía que aún podía trabajar pero no encontraba nada”, recuerda. Sumaba varias décadas de cotización pero aún le faltaban muchos años para la jubilación. Hace un par de años, él y otras personas en la misma situación contactaron por Internet para crear la Asociación de Parados Mayores de 45 años (Assat 50), donde ha volcado su tiempo y esfuerzo.

“Nuestra principal desventaja, aparte de la edad, es la formación. Estamos menos preparados que los jóvenes porque nos hemos dedicado toda la vida a trabajar”, opina. Es beneficiario del subsidio de 426 euros mensuales para mayores de 55. Este le suma tiempo de cotización para cuando se jubile pero, al ser una cantidad tan pequeña, mina su futura pensión: “Prefiero no pensar para no hacerme mala sangre. Lo que tenga que venir, vendrá”.

UGT ha buscado durante los últimos tres meses apoyo entre los partidos del Parlament para llevar al Congreso de los Diputados la propuesta de una renta equivalente al salario mínimo interprofesional —648,60 euros en 2015— para los mayores de 55 en paro. El subsidio actual destinado a este colectivo es de apenas 426 euros. El sindicato denuncia en su informe que ocho de cada 10 parados que supera esta edad cobran cada mes esta última cantidad o nada.

De empresa en empresa

La Asociación de Parados Mayores de 45 años de L’Hospitalet de Llobregat (Assat 50) explica lo difícil que es reinsertar en el mercado laboral a la gente de esta edad: el año pasado consiguieron contratos a 25 de sus 350 socios. “Alguno tuvo suerte y logró un puesto fijo, pero el resto eran temporales”, admite su portavoz, Manel Sales. “Las empresas de colocación y de trabajo temporal piden gente joven, así que vamos de empresa en empresa”, dice.

Solo el 18,4% de los contratos realizados entre enero y julio de este año iban dirigidos a este colectivo y de ellos, el 84% eran temporales, según los datos del Departamento de Empresa. El paro entre los mayores de 45 es difícil de paliar, pero quienes superan los 55 sufren el agravante de tener la jubilación a la vuelta de la esquina y de que un empleo de mala calidad puede rebajar el cálculo de la pensión.

El drama es incluso mayor para quienes llegaron a esa edad sin haber trabajado los años suficientes para retirarse, obligados a aceptar cualquier empleo. “Tenemos un socio que agotó todas las ayudas y le negaban el subsidio para mayores de 55 porque no había trabajado los años necesarios. Le faltaban tres meses para completar los 15. Le hemos conseguido un contrato de dos para el verano y parece que la empresa se lo extenderá un mes más”, cuenta Sales.