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Los pioneros del rock africano

Más de cuatro décadas después de su único concierto en Madrid, la afamada banda Osibisa actúa esta noche

Teddy Osei, líder de Osibisa actúa esta noche en Madrid.
Teddy Osei, líder de Osibisa actúa esta noche en Madrid.

Hace 42 años, Osibisa ofreció su primer y, hasta ahora, único concierto en Madrid. Sometida a los rigores del franquismo, la ciudad presentaba una imagen muy distinta. “No veías un negro por la calle”, recuerda Francis TeddyOsei, saxofonista y líder la banda. “Y en el concierto, todo caras blancas excepto un par de negros que nos conocían de Ghana”. Hoy, Osibisa vuelve a la capital como cabeza de cartel del Festival Cultura Inquieta (9 al 26 de julio en Plaza de Toros de Getafe).

“En Ghana repartía mi tiempo entre la arquitectura y la pasión por la música; ganó la música”, dice Teddy Osei. En 1958, junto con The Comets, Teddy saboreó por primera vez las mieles del éxito con Pete Pete: “Aquel disco fue una conmoción en todo África occidental. Yo era todavía un músico amateur; tocaba el saxo inspirado por Sonny Rollins, pero no me lo tomaba en serio. Hasta que tomé la decisión de viajar a Londres y vivir de la música”.

Con su primera banda en Londres, Cat's Paw (Pata de gato), “tocábamos lo que podíamos: cosas de James Brown, Wilson Pickett... pero no había llegado tan lejos de hacer versiones. Quería tocar música africana, terminé juntando a cuatro africanos y tres antillanos y así nació Osibisa”. “Fuimos el primer grupo de música africana en Inglaterra y no había ningún lugar para tocar ese tipo de música. Llegamos a pagar por tocar”, recuerda. “Lo único que nos importaba es que se nos conociera”. Y ocurrió.

Osei diseñó una estrategia comercial: “Invitamos a un periodista muy conocido a un ensayo para que escribiera sobre nosotros. No teníamos ni manager. Nadie quería trabajar con una banda de negros; eran los tiempos del black power, la lucha armada y nos tenían miedo”, explica. “Encontramos uno lo suficientemente loco como para hacerse cargo de nosotros. Él llamó a unos ejecutivos de la discográfica MCA y, cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en nuestra primera gira mundial”, añade.

En 1971, Osibisa editó su primer disco, llamado como el grupo, con una psicodélica portada, obra de Roger Dean. Ese trabajo les abrió las puertas de América: “Eran unos tiempos en los que todo era afro algo, el pelo, la ropa, la música. Y ahí estábamos nosotros, directamente de la madre África”. El éxito de Osibisa, en un mercado monopolizado por los grupos y solistas anglosajones, convirtió a la banda en pionera de lo que más tarde sería conocido como músicas del mundo. “Nuestro éxito allanó el camino a artistas como Bob Marley porque hizo entender a crítica y público que no todos los negros vienen necesariamente de América”.

A mediados los setenta, con la música disco batiendo éxitos, Osibisa emprendieron el camino que les llevaría a la disolución. “La gente prefería samplear [reutilizar] nuestra música antes que escucharnos en concierto”, lamenta. Osibisa murió para volver a nacer con un renovado aspecto, pero el espíritu de siempre. “La música es un negocio duro, pero me gusta”, confiesa. “Todavía puedo salir de gira y hacer felices a mis semejantes [esta noche lo hará a las 22.30 en Madrid; desde 12 euros]”. “Claro que tengo problemas, tantos años viviendo en la carretera me han machacado, pero ¿qué es eso al lado de todo lo que me da la música?”.

 

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