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La CUP aumenta la presión sobre Mas y acepta una candidatura sin políticos

El presidente asegura que su objetivo en lo que queda de legislatura es “seguir adelante” con el plan soberanista

Quim Arrufat durante su intervención en el Parlament.
Quim Arrufat durante su intervención en el Parlament.

Aumenta la presión sobre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, para que acepte apartarse y que el independentismo acuda unido a las elecciones del 27 de septiembre en una candidatura sin políticos profesionales. La CUP avaló ayer esta idea, lanzada inicialmente por Esquerra Republicana y que Convergència ve con reticencias precisamente porque obligaría a prescindir de Mas. Sin embargo, la CUP dice que solo aceptaría la lista unitaria si a los pocos meses se celebran unas nuevas elecciones, algo que la ley solo prevé como respuesta a la incapacidad del Parlamento para elegir un presidente.

La condición de la CUP para sumarse a esta lista sería que, en caso de victoria, pocos meses después de las elecciones de septiembre haya otros comicios “constituyentes” para redactar una Constitución catalana. El diputado de la CUP en el Parlament Quim Arrufat aseguró ayer que su partido se abre a avalar una lista soberanista sin políticos y “dando protagonismo a la gente” ante las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.

En una intervención en el pleno del Parlament para valorar la reforma del Gobierno catalán, precisó que esta lista serviría para recabar un apoyo nítido a la independencia de Cataluña y añadió que, si es la candidatura ganadora, después deberían convocarse en pocos meses “elecciones constituyentes” para que los partidos confronten entonces programas políticos.

El problema de repetir las elecciones a los pocos meses puede chocar con la ley. El reglamento establece que tras unos comicios anticipados como lo serán los del 27 de septiembre no se pueden convocar otras elecciones antes de un año. La única manera de volver a adelantar los comicios sería si el nuevo Parlamento es incapaz de elegir un presidente de la Generalitat. En este caso, las elecciones se repetirían a los dos meses, con lo que previsiblemente coincidirían, o casi, con las elecciones generales.

Este panorama crea desconcierto y todo tipo de dudas fuera del soberanismo, pero también en las filas de Esquerra y de Convergència. La formación de Artur Mas ha decidido no oponerse públicamente a esta iniciativa, al menos hasta la semana que viene, pero considera que no se puede prescindir del actual presidente catalán. “¿Alguien entendería que se renuncie al capital político del principal impulsor del proceso soberanista?” se preguntaba ayer un dirigente de CDC.

El resto de partidos considera casi una burla la posibilidad de que haya una candidatura sin políticos que, en caso de ganar, convoque unas nuevas elecciones. “La presidencia de la Generalitat parece objeto de una tómbola”, recriminó ayer el líder del PSC, Miquel Iceta.

Mas evitó ayer pronunciarse sobre la propuesta de la CUP y se limitó a defender los cambios que ha tenido que hacer en su Gobierno tras la ruptura de Convergència i Unió. Mas aseguró que su objetivo en lo que queda de legislatura es “seguir adelante” con el plan soberanista y que para ello necesitaba un gobierno “muy cohesionado”, algo que en su opinión era imposible mantener con Unió posicionándose en contra de la independencia.

 “Presidentes iluminados”

Solo Esquerra Republicana mostró comprensión con la decisión del presidente de la Generalitat. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, pidió que se centre en crear las estructuras que en su opinión deben facilitar la independencia. “Tenemos que concretar los 100 primeros pasos para que Cataluña comience a constituirse en un nuevo Estado” después del 27 de septiembre. Rovira también ofreció a Mas la formación de un gobierno unitario del independentismo tras las elecciones, a lo que el presidente catalán respondió diciendo que está dispuesto a “hablar de todo”.

El pleno de ayer sirvió para visualizar la división del grupo de CiU. Los diez diputados del sector oficialista de Unió se sentaron separados del resto del grupo parlamentario, mientras que los del sector independentista mantuvieron sus escaños. La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, advirtió al presidente catalán de que está cada vez más “solo” con un nuevo Gobierno “más débil”, sin UDC, que es “inestable” y está “caducado antes de empezar”, al tiempo que avisó de los riesgos de “presidentes iluminados”.

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