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Jau Coloma!

¿Qué es el posporno?

Si Twitter saca jugo a todo, imaginad si se habla de la materia por excelencia para sacar jugo

Si Águeda Bañón hiciese esto en Barcelona la multarian. De momento...
Si Águeda Bañón hiciese esto en Barcelona la multarian. De momento...

"Sí. Una activista posporno. ¿Y qué?". Hombre, @carlosdelclos. No querrás que después de que Ada Colau fiche a Águeda Bañón de responsable de comunicación y de verla tan contenta meándose por las calles de Murcia, el hecho pase desapercibido. Como si fuera tan normal, como si hubiera fichado a un novio cualquiera. El concepto activista posporno sorprende, y por Twitter todas las cosas que sorprenden son un filón, un caramelo. Si a 140 caracteres se le saca jugo a todo, imaginaos si se habla de porno, materia por excelencia en cuanto a sacar jugo.

Primero, hay que descubrir qué quiere decir posporno. Etimológicamente -si es que el Banco Central Europeo todavía acepta el griego como origen de ciertas palabras- quiere decir después del porno. Y aquí muchos se atrevían a interpretar qué quiere decir esto de ser una "activista posporno". "Siempre he creído que el postporno era una cigarro y poca cosa más", especulaba @eljukebox. No, no: No nos imaginamos que Bañón se dedicara a ir encendiendo cigarros como muestra de su activismo. Quizás una cosa más higiénica, como sugerían primero @elpelroig y después @unlovablesss. "Preporno: engegar (arrancar) el ordenador. Porno: manola (gallarda). Posporno: secársela y lavarse las manos, o no", dice uno, y remata el otro: "¿Activista posporno es cuando acabas de ver una porno y te levantas a ordenar el ajetreo que has montado?". Tampoco.

Con la incógnita en el aire, también surgieron juegos de palabras. ¿Por qué los destacamos? Posporno dejarnos nada, que diría @odradek1: "Me río posporno llorar". @leotaxil se sumaba: "Viernes de cine con la pareja. -¿Quieres mirar alguna película? -Sí. ¿-Cuál? - ¿Posporno, qué quieres mirar sino?". Y cierra esta sección @joanfibla: "El posporno me la pela". Muy sutil.

"Mama, mama, ¡¡ha dicho posporno!!", se chivaba @alexgutierrezM para destacar el desmadre que generó la palabrita. El concepto incluso abrió las puertas a una corriente que tiene bastante tirón en Twitter, la de inventarse nombres de películas. En la cartelera del posporno destacan "Aparca ya el Bicing y entrégate al pissing", de @encampanya; "¿Jugamos al Teto? Tú te agachas y yo me cuelo en el metro", de @jmbunyol; "Sí Sex Puede", acababa @saharien; y en la categoría de posporno posprotesta, como adaptación de Ciutat Morta, “Ciutat Porca”, sugerida por @emilibella_.

Decía Jordi Pujol que tanta ironía y tanta coñita no sirve para nada, y muchos acabaron hasta la punta de la protagonista del porno tradicional de tanta bromita. ”Vais de jóvenes y modernos pero cuando os rompen los esquemas opináis como si fuerais yayos y yayas", se quejaba @alexhaix. Para @knysrb, "ha sido enteraros de la existencia del posporno y que se os ponga cara de miembro del Opus Dei" (que cuando dice miembro se refiere a una persona, no al eufemismo).

Acabaremos con la reflexión de @cesarlopama: "Centrándonos en el aspecto sexual, mear en la calle me recuerda un perro y no me excita nada. Pero, vaya, no soy ningún entendido. Ahora, sobre que la hagan 'jefa de comunicación' no tengo ninguna opinión (no la conozco) y no sé que rehostias tiene que ver. Ellos sabrán, digo yo".

Para aclarar los conceptos: la nueva jefa de comunicación de Barcelona es una activista posporno, que según fuentes cercanas a la Wikipedia es "un movimiento artístico que intenta revolucionar el concepto de la pornografía a través de las lecturas feministas y posestructuralistas". La felicitamos y la animaremos a que demuestre si sabe hacer su trabajo. Este ya es otro tema. Si tenemos que mirar si los cargos de confianza de algunos políticos hacen bien su trabajo, ya no hablamos de postporno. Es pornografía política clásica.